
Efecto Marco Rubio en Ecuador: ¿qué implica la llamada al presidente Noboa?
Especialistas ponen en duda la relevancia de la conversación y el real interés de EE. UU. hacia Ecuador
Tras la operación militar denominada ‘Resolución Absoluta’, ejecutada por Estados Unidos en Venezuela, el pasado sábado 3 de enero, con el objetivo de detener al presidente Nicolás Maduro y a su esposa, Cilia Flores, el país norteamericano expresó su agradecimiento al presidente ecuatoriano Daniel Noboa por su rol en la lucha contra la inseguridad. Así lo informó el Departamento de Estado de EE. UU.
De acuerdo con el comunicado oficial, el secretario de Estado, Marco Rubio, sostuvo una conversación telefónica con Noboa, en la que “agradeció al presidente Noboa la colaboración de Ecuador para combatir el narcoterrorismo y fortalecer la seguridad en todo nuestro hemisferio”. Esto se dio el martes 6 de enero de 2026.
Durante el diálogo, ambos funcionarios abordaron varios temas. Entre ellos constan: los esfuerzos regionales en curso para promover la estabilidad en Venezuela, el reciente operativo realizado el 3 de enero y el compromiso de Estados Unidos de mantener una estrecha coordinación con sus aliados para impulsar la seguridad regional.
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Significado político de la llamada para Ecuador
En este contexto, surge la interrogante: ¿qué implica esta conversación telefónica para Ecuador? Para expertos en comunicación política, la llamada encierra varios significados.
El primero, explica Pablo Játiva, abogado, experto en Política Internacional y docente de la Universidad Internacional del Ecuador (UIDE), constituye un gesto diplomático y político mediante el cual EE. UU. reconoce el respaldo público e internacional que el presidente Daniel Noboa ha expresado frente a la intervención estadounidense en Venezuela. Esto se debe, añade, a que esta nación requiere el apoyo de todos los países, independientemente de su tamaño, en los distintos foros internacionales.
Postura de América Latina ante EE. UU.
En esa misma línea, Játiva señala que el 6 de enero, durante una sesión de la Organización de Estados Americanos (OEA), se “criticó duramente” los ataques realizados por Estados Unidos en Venezuela. En ese espacio, varias naciones manifestaron su rechazo a la injerencia militar, excepto Ecuador, Argentina, Paraguay y El Salvador.
Además, Ecuador no le cuestiona nada a Estados Unidos, subraya Ivonne Téllez, especialista en Derecho Internacional y docente de la Pontificia Universidad Católica del Ecuador, porque “lo único que le interesa (al Gobierno) es tener de amigo a Estados Unidos”. Sin embargo, advierte que “a nosotros, como Ecuador, no nos puede garantizar que vamos a estar bien o estaremos libres de cierto intervencionismo”.
Ante las cuatro posturas, sostiene Játiva, Estados Unidos puede argumentar que no toda América Latina se opone a sus acciones, ya que no existe un consenso ni un rechazo generalizado a su política exterior. Por ello, “en este momento ese apoyo resulta algo muy valioso para la imagen política de Estados Unidos ante la comunidad internacional”.
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Ecuador como aliado estratégico
Más aún, señala Andrea Endara, politóloga y coordinadora de la carrera de Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales de la Universidad Casa Grande, cuando Ecuador ha venido respaldando los planteamientos de Estados Unidos en torno al Cartel de los Soles y al Tren de Aragua. En ese sentido, añade, la percepción de EE. UU. sobre el país habría cambiado, pues “ahora Ecuador sería un principal aliado en la región, ya que Colombia ya no lo es”.
En esa misma línea, la docente considera que Ecuador podría convertirse en un “hub logístico” para Estados Unidos en la lucha contra el narcotráfico, es decir, en un punto estratégico de apoyo operativo desde el cual se coordinen labores de inteligencia, intercambio de información y despliegue de recursos en la región. Esto permitiría al país beneficiarse de mayores capacidades para enfrentar la inseguridad que afecta a su territorio y supondría, de manera tácita, un mayor compromiso de esa nación en la provisión de recursos para fortalecer la seguridad regional.
Paralelamente, opina Játiva, el Departamento de Estado busca posicionar el mensaje de que Estados Unidos no se encuentra en guerra, sino que ejecutó una acción de carácter policial destinada a capturar al líder de una organización narcoterrorista que opera en la región. En ese contexto, también sostiene que “lo que hemos hecho es una acción unilateral para frenar el avance del crimen organizado en la región, fortaleciendo el discurso público”.
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Relevancia de la llamada
Sin embargo, para Téllez, esta llamada fue “entre los mejores amigos del barrio”, ya que Estados Unidos también se comunicó con otras naciones, como Argentina. Por ello, sostiene, “yo creo que no tiene ningún tipo de relevancia”.
Además, la especialista señala que Washington no felicita a los países que realmente están luchando contra el narcotráfico, ya que, a diferencia de naciones como Brasil y México, en Ecuador la inseguridad está recrudeciendo. “Aquí no hay una política efectiva para control de drogas y control de narcoterrorismo; a Estados Unidos, por lo que hemos visto, poco le importa lo que haga o deje de hacer este país, siempre y cuando no se interponga con sus intereses”.
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