
Deterioro en parques de La Saiba y Los Almendros: esto se propone para recuperarlos
Uno de los espacios públicos está cerrado con cadenas hace más de seis meses en esta zona del sur de Guayaquil
Las hojas secas han cubierto el suelo, los juegos infantiles se quedaron sin niños y cadenas oxidadas bloquean las puertas, junto a fundas de basura.
El parque ubicado entre las calles Las Gaviotas y Los Pinzones, en la ciudadela Los Almendros, al sur de Guayaquil, es un reflejo de cómo abandonar un espacio público para que el paso del tiempo se encargue de destruirlo.
Desde hace más de seis meses, la persona encargada de su limpieza fue removida a otro parque y se colocaron las cadenas, denuncia Juan Carlos Erazo, quien vive junto al espacio.

Cada cierto tiempo, personal municipal ingresa a podar los árboles. En una de esas maniobras, asegura Erazo, entraron con maquinaria, lo que dañó los bordes de las camineras.
Algo que llama la atención son dos juegos infantiles que, según el morador, fueron instalados hace dos meses, a pocos metros de otros que están despintados y oxidados.
El parque cerrado está entre las calles Las Gaviotas y Los Pinzones, en la ciudadela Los Almendros
Otro lugar donde los juegos infantiles con óxido reflejan el abandono es el parque que está en la intersección de las calles Dolores Sucre y Vicente Leví, en la vecina ciudadela La Saiba, donde bloques de departamentos están rodeados por este espacio, que se extiende hasta la calle José de la Cuadra.
A pocos pasos hay varios locales que forman parte de un corredor gastronómico que en los últimos meses se ha consolidado en este sector del sur de la ciudad, tal como recogió EXPRESO en diciembre pasado.
Además de la vegetación seca, las camineras partidas y las bancas despintadas, este parque carece de tachos de basura. Eso incide en que botellas, envases de alimentos y otros desechos estén regados entre las plantas.

La situación no es diferente en el extremo este del parque, que está a una cuadra de la avenida Domingo Comín. Allí la “dinámica es distinta”, dice Mario Granizo, quien reside en la zona desde hace cuatro décadas.
Consumo de drogas, falta de patrullaje policial e incluso intentos de secuestro han caracterizado a esta zona en los últimos meses, denuncia Granizo.
Este espacio público de La Saiba está en medio de bloques de departamentos y cerca de restaurantes
El abandono y la falta de inversión hacen que los vecinos de estos sectores compartan no solo un espacio físico, sino también la frustración de no tener parques limpios ni seguros.
¿Qué se recomienda en estos parques del sur de Guayaquil?
“Los parques pueden actuar como un conector social”, afirma la arquitecta Magdiel Escobar. Para esto, explica la experta, se necesita gestión municipal y comunitaria que organice actividades como ferias y espacios recreativos.
Esto “incentiva el encuentro entre habitantes de sectores colindantes, reduciendo la fragmentación urbana generada por las rejas”, advierte.
“Un parque abandonado realmente no aporta al desarrollo del barrio; más bien genera una sensación de descuido, hace que las personas eviten el lugar y se convierte en un espacio residual que aumenta la inseguridad, afectando la convivencia y debilitando el desarrollo integral de la comunidad”, resume.
Para el arquitecto Francisco Villacís, “resulta fundamental la conservación, rehabilitación y activación de los espacios públicos, considerando que Guayaquil presenta un déficit de áreas verdes, senderos y espacios naturales accesibles”.
Ambos coinciden en lo que diversos especialistas han señalado a EXPRESO: que los espacios públicos, al cerrarse, aíslan a sus habitantes. Apropiarse de los parques y otros lugares ayuda a disminuir la inseguridad.
Juan Carlos Erazo
“Es fundamental que la comunidad se constituya como el principal actor y nexo en la preservación, cuidado y apropiación del espacio público. La participación activa e involucramiento de los habitantes en las actividades comunitarias favorecen el respeto, mantenimiento y sostenibilidad de estos espacios”, recalca Villacís.
Entre las acciones para transformar estos sitios, el experto sugiere identificar las necesidades de la comunidad.
“Es necesario analizar y definir qué equipamientos, servicios o atractivos pueden incorporarse en los parques, con el fin de generar interés, incentivar su uso adecuado y promover una apropiación positiva del espacio público”.

Él ve en estos espacios abandonados la oportunidad ideal para intervenir con urbanismo táctico y crear murales, incorporar mobiliario urbano, equipamiento deportivo y juegos infantiles, que se complementen con iluminación efectiva y vegetación.
Sembrar vegetación adecuada aportará no solo a la estética y al medio ambiente, sino que representará un proyecto de menor costo, señala Escobar.
Mario Granizo
Un tema clave es la iluminación. Mario Granizo, residente del lado este del parque de La Saiba, que está a una cuadra de la avenida Domingo Comín, le cuenta a EXPRESO que las luminarias públicas “no abastecen”, por lo que hay vecinos que han tenido que instalar sus propias luces tipo led, para mejorar la seguridad en los parqueaderos.
Solicitamos una entrevista a la Dirección de Comunicación del Municipio, para conocer si existe algún proyecto de mantenimiento y remodelación de estos parques, así como cuánto se invirtió en su cuidado durante 2025, pero hasta el cierre de este reportaje no fue concedida.
Villacís va más allá del uso tradicional que se da a los parques en la ciudad y recomienda la implementación de huertos orgánicos, para “fortalecer la cohesión social, promover prácticas sostenibles y generar un mayor sentido de apropiación del espacio público”.
Granizo menciona que muchos de los residentes son adultos mayores que temen salir a los parques. Los huertos ayudarían a crear “un espacio público funcional, inclusivo y sostenible”, que incluso sirva a estos vecinos, plantea Villacís.

Las propuestas esperan su ejecución, para que la integración y el esparcimiento suplan a la inseguridad y el abandono.
- Trabajar con la academia: Para generar proyectos que involucren a la comunidad para reactivar los parques.
- Mobiliario en buen estado: Bancas, pérgolas, senderos peatonales e iluminación eficiente ayudarán a mejorar la seguridad.
- Fomentar el encuentro: Con los espacios multiusos es posible incentivar la realización de actividades comunitarias, sin necesidad de grandes inversiones ni mantenimiento complejo.
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