
Transporte fluvial en río Guayas: Propuesta busca unir a Guayaquil y otras ciudades
Idea del libro de la agrupación Guayaquil Bicentenario retoma un proyecto que aún no ha encontrado puerto
Es un recurso que da la bienvenida a la ciudad y sobre el que se han hecho muchas propuestas para aprovecharlo, aunque pocas han llegado a buen puerto.
El río Guayas es un elemento característico de Guayaquil, con sus pocas pero variadas embarcaciones, cuyas aguas calmadas contrastan con el ambiente que se vive en las calles, saturadas de vehículos motorizados.
Utilizar al río como un canal de comunicación, que facilite la transportación entre cantones, no es una propuesta nueva. Falta de voluntad política o estudios que se hunden en el olvido, han impedido que se concrete.
Sin embargo, esto no desmotiva a especialistas que siguen creyendo que navegar por el río Guayas es una oportunidad que debe aprovecharse.
Rafael Espinoza
Rafael Espinoza Sémper es uno de ellos. Él imagina incluso que un sistema de transporte fluvial podría unir a Guayaquil con otras ciudades de la cuenca del río Guayas.
Su propuesta fue incluida en el libro ‘Guayaquil frente al futuro: ciudad-región’, publicado en noviembre pasado por la agrupación Guayaquil Bicentenario, que nació por iniciativa de Francisco Huerta Montalvo, quien fue subdirector de EXPRESO.
En la obra, él sugiere “diseñar un modelo de transporte para conectar Guayaquil, Durán, Daule y Samborondón con las islas Santay y Puná, por vía fluvial, brindando un servicio eficiente que satisfaga integralmente las necesidades actuales de movilidad urbana”.
Hace un año, EXPRESO recogió la propuesta para que el río Guayas se convierta en una especie de ‘autopista’ fluvial para descongestionar las vías de la ciudad y unir puntos del sur y norte en tiempos cortos.
Espinoza considera que llegar desde el Guasmo hasta la terminal terrestre tomaría unos 20 minutos, mientras que el sistema de transporte masivo Metrovía realiza un recorrido similar en aproximadamente el doble de tiempo.
“Es una idea alentadora”, dice Andrés Donoso, quien reside en Durán. Sin embargo, lamenta que otras opciones de movilidad, como el puente que unía a este cantón con la Santay, o la Aerovía, hayan fracasado.
Espinoza señala que el proyecto puede sustentarse por una alianza público-privada, que respalde su financiamiento. Él opta por embarcaciones tipo catamarán, que consisten en dos cascos paralelos, unidos por una estructura que garantiza estabilidad.
Carlos Masabanda
El costo aproximado de cada una sería de 4 millones de dólares, con capacidad para 200 personas. Harían una decena de viajes diarios, con un pasaje que podría costar un dólar.
Sin embargo, él aclara a EXPRESO que el valor podría bajar, dependiendo si la ciudad opta por una alternativa más económica. “Todo va a depender de qué es lo que quiera invertir la ciudad para transporte fluvial”.
Sobre las rutas, el experto cree que podrían ser por fases, empezando por los traslados de sur a norte, pasando por el centro, en Guayaquil. Luego ir sumando a otros cantones.
Él sostiene que cinco muelles son básicos para esta ruta: Guasmo, mercado Caraguay, Malecón 2000, Puerto Santa Ana y terminal Río Daule.
Especialistas han dicho a EXPRESO que algunos de estos muelles deberán ser repotenciados, debido a que han sido diseñados para recibir a grupos pequeños, pero no para una transportación masiva de pasajeros.
Para llegar a otros cantones, Espinoza contempla otras paradas: Isla Santay, Durán, Parque Histórico, Tornero del Río y San Miguel (Samborondón), Parque Samanes, La Aurora, El Buijo, Tarifa, Nobol y zona del golfo.
Policía fluvial para proteger a los pasajeros
Un tema que preocupa a la ciudadanía es la inseguridad. Pescadores de Santay y del golfo de Guayaquil han contado que incluso son víctimas de extorsionadores. Por eso, el transporte público fluvial deberá considerar el resguardo de pasajeros y embarcaciones.
Para esto, Espinoza dice que se debe crear una policía fluvial, que acuda rápidamente a una emergencia o prevenga el cometimiento de delitos en el río.
“El río Guayas es un estuario dinámico, condicionado por mareas, corrientes y procesos constantes de sedimentación, por lo que cualquier propuesta debe partir de estudios hidrodinámicos y de navegabilidad que garanticen calados mínimos, rutas operables durante todo el año y tiempos de viaje confiables. Sin esa base técnica, el sistema pierde credibilidad desde el primer día”, advierte el arquitecto Carlos Masabanda.
Espinoza dice que hay que tomar en cuenta que el calado de estas embarcaciones no superaría los 1,15 metros, por lo que cree que el canal de navegación será apto para este tipo de embarcaciones, pese a que aún no se concreta el dragado del río.
“La experiencia internacional muestra que estos sistemas funcionan cuando se conectan de forma directa con nodos estratégicos existentes, especialmente con corredores de alta demanda. En el caso de Guayaquil, la articulación con la Aerovía y con la red de buses urbanos debe resolverse a través de intercambiadores intermodales bien localizados, donde el transbordo sea corto, legible y seguro”, explica Masabanda.
Él considera que “un transporte fluvial bien planificado no solo es una alternativa de movilidad, sino también una oportunidad para que Guayaquil empiece a convivir de forma más inteligente y resiliente con su condición de ciudad estuario”.
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