Editorial | Jubilación en riesgo: desafío social
El debate sobre la sostenibilidad del sistema no puede quedarse en tecnicismos burocráticos
La seguridad social, ese pacto civil entre generaciones que sostiene a los mayores con el aporte de quienes trabajan, está en una encrucijada que exige honestidad y acción. Lo que fue concebido como un contrato de solidaridad hoy muestra tensiones estructurales: menos cotizantes sosteniendo cada vez más pensionistas y reglas pensadas para otra realidad demográfica y laboral.
Menos de la mitad de la fuerza laboral aporta al sistema, estrechando aún más la base financiera que garantiza las pensiones. Cada año crece la distancia entre lo que los trabajadores esperan y lo que el sistema podrá ofrecer si no se ajusta de inmediato. El desequilibrio financiero del fondo de pensiones y la resistencia a tocar parámetros clave como edad de retiro o estructura de aportes postergan la solución y erosionan la credibilidad pública.
Los ciudadanos se aproximan a su jubilación con creciente incertidumbre, por ello el debate sobre la sostenibilidad del sistema no puede quedarse en tecnicismos burocráticos. Reformas profundas -que incluyan ajustes automáticos, equidad intergeneracional y participación responsable del Estado, empleadores y trabajadores- son indispensables. La seguridad social debe ser una garantía de bienestar para todos.