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Carlos Andrés Vera | Epstein y el amigo T.A.A.I

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Ha sido capaz de pontificar a favor de regímenes criminales gracias a su bien estructurada y trabajada mentalidad antiyanki

Inspirado en intercambios de redes: • CAV: “Irán es una teocracia asesina que debe caer”.

• Troll, académico o activista de izquierda (T.A.A.I): “¡Sionista!”

• CAV: “En Irán las mujeres son tratadas como ganado”.

T.A.A.I: “¿Y por qué no dices nada de Epstein?”

Chistoso y preocupante. No estamos ante una retórica aislada y por eso esta columna. El amigo T.A.A.I acude a la carta Epstein frente a eventos como la captura de Maduro o la eliminación del ayatolá Jamenei. “Habla de Epstein pues, sionista”. Ok. Comparemos el caso de Jeffrey Epstein con otros sismos mundiales que estamos presenciando.

Bajo la ley de EE.UU. (y buena parte del mundo), Epstein cometió varios delitos. Fue acusado de tráfico sexual y explotación de menores dentro de una red organizada, hoy bajo escrutinio judicial y público tras la liberación de millones de archivos. ‘Epstein’ se ha convertido en sinónimo de infamia porque el sistema jurídico reconoce el crimen y porque la sociedad y la opinión pública mundial lo repudian. ¿Quién lo está defendiendo, justificando o relativizando? Nadie. Pero el amigo T.A.A.I acude a esa carta en temas como Irán. ¿Son equiparables?

En Irán la subordinación de la mujer no es un delito perseguido por el Estado: es norma. Casan a niñas desde los 9 años, legalmente. Las mujeres viven tapadas so pena de ser encarceladas o ajusticiadas. El abuso criminal es política de Estado. Tal como en la Venezuela chavista, la persecución y tortura al disidente político ha estado regida por la ley. En ambos casos el problema no es un criminal dentro del sistema, sino el sistema que adquirió carácter criminal. El amigo T.A.A.I nunca lo entenderá pues ha sido capaz de pontificar a favor de regímenes criminales gracias a su bien estructurada y trabajada mentalidad antiyanki. No dirá una palabra sobre la reciente confesión del asesino Timochenko respecto al reclutamiento forzado de menores de edad y crímenes asociados como violencia sexual contra niñas dentro de las FARC. Y tengo certeza de que si Epstein se convertía al islam o al comunismo e instalaba su red en Irán o en algún campamento de las FARC, habría pasado de agache. Nunca habría sido procesado o habría logrado la misma impunidad que Timochenko. Pero, sobre todo, contaría con el aplauso y apoyo irrestricto y revolucionario del amigo T.A.A.I.