
Fitness 2026: claves reales para bajar peso y ganar musculatura
2026 puede ser un año de transformación si se entrena con inteligencia, realismo y el acompañamiento correcto
Cada inicio de año, miles de ecuatorianos vuelven a inscribirse en gimnasios o boxes de CrossFit con el mismo entusiasmo: transformar su cuerpo, empezar hábitos saludables y “ponerse a punto” para la temporada playera. Sin embargo, ese impulso inicial suele enfrentarse a un problema que se repite todos los años: metas irreales, desinformación en redes sociales y una pérdida acelerada de motivación antes de cumplir el primer trimestre.
Un entrenamiento que perdure durante todo el 2026
En este contexto, dos voces del ámbito deportivo, Víctor Pincay, coach de entrenamiento funcional y CrossFit, y Juan Eduardo Jiménez, psicólogo y entrenador físico, ofrecen una mirada realista sobre lo que verdaderamente funciona al momento de iniciar un proceso de cambio físico.
Según Pincay, enero llega cargado de la misma motivación colectiva: la necesidad de verse bien para marzo. “Los chicos quieren estar súper bien para la temporada y entrenan durísimo, pero en tres meses no se alcanzan metas tan significativas”, señala en su testimonio. Explica que esos plazos tan cortos generan frustración, porque si bien se pueden bajar algunas libras, los cambios fuertes requieren meses de constancia. Jiménez, por su parte, recuerda que la mayoría de personas llega con dos objetivos concretos: ganar musculatura o perder peso.
Ambas metas son totalmente posibles, pero requieren paciencia, entrenamiento adecuado y una comprensión realista del tiempo que toma transformar el cuerpo. “La gente cree que en un par de meses ocurrirá un milagrito, pero eso nunca pasa; el proceso debe ser lento, consciente y bien hecho”, afirma.
Comenzar un proceso de adaptación y cambios de rutina
Para quienes empiezan desde cero, ambos profesionales coinciden en un punto clave: la adaptación. Pincay señala que un error común es iniciar con pesos altos e intensidad excesiva, cuando lo ideal es todo lo contrario: semanas de adaptación con cargas livianas y movimientos controlados, permitiendo que el cuerpo se acomode progresivamente.

Jiménez agrega que, en personas sedentarias, lo más efectivo es incrementar la frecuencia de entrenamiento de forma gradual, comenzando con dos días y avanzando hasta cuatro, acompañando el proceso con rutinas sencillas de cuerpo completo. Los dos coinciden también en que las metas cortas mantienen el enfoque.
Pincay recomienda evitar objetivos gigantes que generan frustración, como bajar 40 libras en tres meses, y en cambio propone metas trimestrales pequeñas que permitan observar avances reales y mantener viva la motivación.
Una dieta correcta para bajar de peso y la verdadera motivación
El componente nutricional es otra de las falencias más frecuentes entre principiantes. Pincay advierte que muchas personas confunden “dieta” con restricción extrema. En su box trabaja junto a una nutricionista que les enseña a cambiar hábitos de manera progresiva y sostenible. Jiménez coincide plenamente: aprender cuántas calorías aporta cada alimento, comprender qué son los carbohidratos y las proteínas, y entender cómo funciona el balance energético es fundamental para tener control real. Ambos rechazan la idea de pastillas milagrosas o planes exprés, muy difundidos en redes sociales. La base —dicen— siempre es alimentación adecuada y entrenamiento constante.
La motivación, sin embargo, no depende exclusivamente del cuerpo. Pincay afirma que el espacio de entrenamiento se convierte también en un espacio emocional. “A veces soy entrenador, otras veces psicólogo o confidente. Ellos no solo entrenan: también se desestresan y se sienten acompañados”. Por eso organiza charlas, sorteos, retos internos y dinámicas de comunidad que permiten que sus alumnos encuentren apoyo, pertenencia y un espacio donde celebrar cada logro, por mínimo que parezca. Jiménez comparte esa visión.
Para él, la motivación más fuerte proviene del progreso real: ver que se puede levantar un kilo más, bajar una talla o simplemente notar menos inflamación. Relata su propia experiencia entrando al gimnasio muy delgado, sin hábitos claros, y cómo con el tiempo —diez años después— el ejercicio se convirtió en parte natural de su vida.
Ejercicios combinados producen un mayor logro
A nivel metodológico, Jiménez recomienda planes híbridos que combinen fuerza, musculación y cardio, pues permiten mejorar la capacidad cardiovascular, la respuesta neuromuscular, la oxigenación y el rendimiento general. Pincay, desde su enfoque práctico, apuesta por la progresión continua, por entrenar con técnica y por escuchar al cuerpo para evitar lesiones. Ambos coinciden en que lo más efectivo no es entrenar “más”, sino entrenar “mejor”.
Al final, el mensaje de ambos especialistas es claro: el cambio físico no es un sprint de enero, sino un proceso de estilo de vida que se construye con pequeñas decisiones sostenidas en el tiempo. Las metas pequeñas, la constancia, la técnica correcta, el acompañamiento nutricional y una comunidad que sostenga emocionalmente marcan la diferencia entre quienes abandonan en marzo y quienes se mantienen firmes durante todo el año.
Como dice Jiménez, “cada pequeño logro se celebra; ese es el motor que te mantiene”. Y es precisamente ese motor, constante y realista, el que puede hacer que 2026 sea un verdadero año de transformación para quienes decidan comenzar.