
La variante H3N2 subclado K acelera contagios y preocupa a especialistas
Médicos alertan sobre el incremento de contagios y complicaciones asociadas al nuevo subclado en grupos vulnerables
La rápida expansión de la variante H3N2 subclado K ha comenzado a llamar la atención de los sistemas de vigilancia epidemiológica en distintos países, incluida la región. Su circulación coincide con un aumento sostenido de infecciones respiratorias y una presión creciente sobre los servicios de salud, especialmente en temporadas de mayor movilidad social y condiciones ambientales que favorecen la transmisión viral. Para comprender mejor el contexto, es importante aclarar que la H3N2 es un subtipo del virus de la influenza A, uno de los más comunes en las epidemias de gripe.
¿De dónde proviene la nomenclatura?
Su nombre proviene de las proteínas de su superficie: la hemaglutinina (H3) y la neuraminidasa (N2), que permiten al virus unirse a las células respiratorias y multiplicarse. Este subtipo es conocido por causar temporadas gripales más intensas, sobre todo en adultos mayores y personas con enfermedades crónicas, y tiene la capacidad de mutar con frecuencia, lo que da lugar a nuevos subclados como el K.
¿Por qué este virus llama la atención a nivel regional?
Según Javier Flores, médico y catedrático de la Universidad Católica de Santiago de Guayaquil (UCSG), la expansión acelerada del subclado K responde a una combinación de baja inmunidad poblacional específica frente a H3N2, alta movilidad social, mayor permanencia en espacios cerrados y factores ambientales como el frío y la baja humedad que facilitan la transmisión aérea. A esto se suman mutaciones que permiten al virus evadir parcialmente la inmunidad previa, lo que explica que muchas personas se infecten aunque ya hayan tenido gripe en años anteriores.
Flores advierte que la preocupación de la Organización Mundial de la Salud no se centra únicamente en el aumento de casos, sino en la rapidez con la que los servicios sanitarios comienzan a saturarse. En esta temporada se han observado más neumonías virales, sobreinfecciones bacterianas, fiebre alta persistente y descompensaciones de enfermedades crónicas como EPOC, insuficiencia cardíaca y diabetes, especialmente en adultos mayores. Esto incrementa la cantidad de hospitalizaciones y el uso de unidades de cuidados intensivos, generando presión en el sistema de salud de forma acelerada.
El especialista explica que esta variante presenta cambios específicos en la hemaglutinina, la proteína que el virus utiliza para ingresar a las células respiratorias. Estas mutaciones fortalecen su capacidad de unirse al epitelio respiratorio humano y disminuyen el reconocimiento por parte de anticuerpos generados en infecciones previas, lo que deriva en una mayor transmisibilidad y en brotes que pueden explotar en pocas semanas.
Un virus que compromete a grupos vulnerables
Aunque no hay evidencia de que el subclado K sea más letal por sí mismo, Flores señala que sí provoca cuadros más severos en grupos vulnerables. Adultos mayores, embarazadas, personas con enfermedades pulmonares, cardiovasculares, metabólicas o con sistemas inmunológicos comprometidos presentan un riesgo mayor de complicaciones y hospitalización. Este comportamiento se repite en la mayoría de brotes gripales dominados por variantes de H3N2, debido a su agresividad en poblaciones de riesgo.
Sobre las vacunas antigripales, el especialista indica que siguen siendo una herramienta fundamental para reducir la gravedad de la enfermedad, la hospitalización y la mortalidad. Si bien puede existir una menor protección para evitar la infección debido a un posible desajuste antigénico, vacunarse continúa siendo una de las estrategias más importantes para proteger a los grupos de riesgo y disminuir la carga hospitalaria en periodos de alta circulación viral.
¿Cuándo acudir a emergencias?
Los signos de alarma que los pacientes deben reconocer para acudir a una unidad de emergencia: fiebre que no cede, dificultad para respirar, dolor torácico, confusión, somnolencia excesiva, vómitos persistentes, signos de deshidratación o un empeoramiento brusco de enfermedades crónicas. "Estos síntomas requieren atención inmediata, especialmente en adultos mayores o personas con condiciones preexistentes", afirma el médico y máster Romario Riera.
Riera recuerda que la ciudadanía puede reducir significativamente los contagios con medidas simples, pero aplicadas de manera constante. Vacunarse contra la gripe, evitar acudir enfermo a lugares concurridos, usar mascarilla ante síntomas respiratorios, ventilar espacios cerrados, mantener una adecuada higiene de manos y evitar la automedicación con antibióticos siguen siendo acciones clave. “Con una variante tan transmisible, las medidas sencillas, aplicadas a tiempo, marcan la diferencia”, concluye.