Fundaciones en Ecuador
La ayuda social organizada por parte de las fundaciones, marca el camino hacia un país más esperanzador.Gabriel Cornejo

Fundaciones trazan estrategias para recuperar y reconstruir el tejido social en 2026

La recomposición del tejido social avanza con alianzas entre fundaciones y empresas que trabajan por un Ecuador más unido

Ecuador se prepara para iniciar el 2026 con una meta urgente y profundamente humana: recomponer el tejido social. Tras años marcados por la violencia, la desigualdad y el deterioro de la confianza entre ciudadanos, instituciones y comunidades, diversas organizaciones sociales están proponiendo una mirada distinta: la reconstrucción solo será posible si se lo hace juntos. Fundaciones, iglesias, colectivos barriales y voluntarios coinciden en un mensaje común: este nuevo año debe convertirse en un punto de inflexión para devolver esperanza, dignidad y seguridad a quienes más lo necesitan.

La perspectiva no es ingenua ni idealista; al contrario, surge desde la experiencia directa de quienes sostienen, día a día, espacios de atención, acompañamiento y contención emocional. “Estamos convencidos de que la mejoría en nuestro país necesita unión más que perfección; nadie reconstruye solo”, afirma Valeria Constante, abogada y representante de la Fundación No Me Digas Que No. Su visión sintetiza el espíritu que mueve a decenas de organizaciones que, desde diferentes enfoques, trabajan para sanar heridas sociales profundas y abrir caminos de participación, corresponsabilidad y solidaridad.

Fundaciones que sostienen la esperanza

Estamos convencidos de que la reconstrucción del país no depende de acciones aisladas, sino de unir voluntades y sostener alianzas.Valeria Constante, representante de Fundación No Me Digas Que No

Para Valeria Constante, el 2026 será un año clave para impulsar una cultura de paz y ampliar iniciativas artísticas y comunitarias que fortalezcan la convivencia. “Nuestra misión es acompañar a los más vulnerables, construyendo con respeto y esperanza una sociedad más justa y digna”, sostiene. Entre sus prioridades está cerrar brechas urgentes como el acceso desigual a la educación, la salud mental desatendida y la falta de oportunidades reales para jóvenes y familias. Su estrategia tiene una mirada integral: “No buscamos solo aliviar una necesidad puntual, sino sembrar capacidades paso a paso para transformar realidades a corto, mediano y largo plazo”.

Ayuda social
La ayuda social toma protagonismo este año, con organizaciones que articulan alianzas para reconstruir la confianza entre ciudadanos.Cortesía

Desde otro punto de la ciudad, la Fundación Voluntarios Solidarios —liderada por Miguel Gavilanez— sostiene una labor directa con personas en situación de calle. Su objetivo es claro: restablecer vínculos y devolver dignidad a quienes han perdido todo. Su metodología se basa en la constancia: “Vamos todos los jueves en la noche porque las personas de la calle no pueden confiar en alguien de la noche a la mañana. Eso toma meses, incluso años”. Este 2025 lograron un hito: sacar a tres personas de la calle, acompañarlas en sus procesos de rehabilitación y ayudarlas a alquilar un cuarto con autonomía. 

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Sin embargo, Gavilanes también advierte sobre un problema que se agudiza cada diciembre: la mendicidad inducida. “Mientras más das sin conocer la realidad de alguien, estás promoviendo la mendicidad. Necesitamos control, coordinación y políticas claras”, señala. Para él, la recomposición del tejido social requiere también organización, alianzas con el Municipio, el Estado y otras instituciones para que las ayudas lleguen a quienes realmente las necesitan.

El rol espiritual y emocional: reparar desde adentro

Para Evelyn Cevallos, líder de la Fundación No Estás Solo, el trabajo social no puede desvincularse de la salud emocional y espiritual. La fundación, nacida como brazo social de la Iglesia Familia de Dios, trabaja en programas estudiantiles, donación de alimentos, actividades comunitarias y construcción de viviendas dignas. “Es clave que el ser humano sea atendido integralmente”, explica. Su enfoque se centra en brindar acompañamiento en crisis, fortalecimiento emocional y un mensaje de esperanza: “Siempre recordamos que hay un Dios que los ama y tiene buenos planes para ellos”.

Ayuda social
La ayuda social se consolida como eje central de las alianzas que buscan reactivar la confianza y sostener a las poblaciones más afectadas.Gabriel Cornejo

Una de sus apuestas para 2026 será la construcción de la tercera vivienda junto a Hábitat Ecuador, además de proyectos de planificación familiar, ayuda alimentaria y talleres comunitarios. Para lograrlo, considera indispensable que existan alianzas entre el Estado, la empresa privada y las fundaciones: “La reconstrucción del tejido social no puede ser un esfuerzo aislado; debe ser un trabajo conjunto, con transparencia y resultados”.

Para nosotros, reconstruir el tejido social no es un eslogan ni una tarea de un solo día, sino un proceso constante que empieza por generar confianza real con las personas en situación de calle.Miguel Gavilanez, representante de la Fundación Voluntarios Solidarios

Hacia un 2026 que una, no que divida

Pese a las dificultades, todas las organizaciones comparten un mismo diagnóstico: Ecuador necesita un 2026 centrado en recuperar la confianza. Eso implica instituciones más abiertas a colaborar, ciudadanos más conscientes de su responsabilidad social y empresas más comprometidas con causas comunitarias. “Ya existe una cultura empresarial que empieza a abrirse a lo social”, comenta Gavilanes. “Pero necesitamos más: apoyo económico, alimentos, medicinas, voluntarios y, sobre todo, continuidad”.

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