
Santiago Cruz: "Ser amable es el acto más rebelde que podemos cometer hoy en día"
El cantante colombiano dio un recital en Quito en el que celebró su disco más emblemático
“Cruce de caminos fue mi tercer disco. Para muchas personas fue mi primer disco, porque fue el álbum con el que me conocieron, pero en realidad fue el tercero. El primero salió en 2003 y le fue relativamente bien en Colombia. El segundo se llamó Sentidos, salió en 2006 y, para todos los efectos prácticos del mercado, fue un fracaso”.
Con esa confesión, Santiago Cruz abrió uno de los pasajes más íntimos del concierto que ofreció la noche del 23 de enero en el Teatro Nacional de la Casa de la Cultura Ecuatoriana, en Quito.
Desde el escenario, el cantautor colombiano relató cómo ese periodo estuvo marcado por la frustración y por la sensación de no haber logrado consolidar su carrera. “Ya había pasado los 30 años y había tenido que responderle a mi mamá la pregunta de: ‘Bueno, mijito, ¿y usted hasta qué edad le va a dar a lo de la música?’. Yo le había dicho: ‘Hasta los 30’, y ya me habían pasado un poco”, recordó. En ese momento, explicó, comenzó a cuestionarse su lugar en la música y las expectativas que había depositado en el reconocimiento externo.
El giro llegó, según contó, a partir de un mensaje recibido en una red social. “Era una chica que me contaba lo que una canción mía había hecho por ella ese día. Ese mensaje me hizo sentir pequeñito y me hizo darme cuenta de que me estaba enfocando en las cosas equivocadas, y que lo verdaderamente importante es lo que una canción hace por alguien en un momento determinado de su vida”.
A partir de esa experiencia, dijo, empezó a escribir con mayor honestidad, proceso del que nació Cruce de caminos, el disco publicado en 2009 que redefinió su trayectoria y terminó llevándolo a escenarios de mayor visibilidad, como ceremonias de premios y portadas de revistas.
Quince años después, ese material volvió a cobrar vida con una grabación en vivo y nuevas versiones de algunos de los temas más representativos del álbum, como ¿Y si te quedas qué?, En tus zapatos y 6:00 a. m. El proyecto, titulado Quince de caminos, da nombre a la gira actual, que también pasó por Guayaquil el 22 de enero.
En Quito, el cantautor recordó que la conmemoración del aniversario incluyó canciones inéditas y una revisión de temas conocidos desde otras sonoridades. “Quisimos celebrar aquellas canciones 15 años después, con algunas nuevas versiones, otros ritmos y con amigos artistas invitados”, explicó antes de interpretar varios de los ejes del repertorio.
Entre ellos, presentó Todos tenemos cicatrices y Un intento permanente, piezas que vinculó con experiencias personales y reflexiones sobre el paso del tiempo. A esto sumó temas como Mariposas en la panza, interpretado en ritmo de bambuco, género originario de su ciudad natal, Ibagué.
“Quise hacer también un homenaje a los ritmos de mi infancia, que fueron una parte vital de mi propia historia”, comentó.

Hacerle frente al conflicto
El concierto también fue un espacio para comentarios sobre la coyuntura regional. En medio del repertorio, Cruz aludió al reciente cruce de declaraciones entre los gobiernos de Colombia y Ecuador en torno a temas arancelarios y al cese de la venta de electricidad entre ambas naciones. “Vivimos tiempos muy complicados, tiempos muy turbulentos. Los presidentes de nuestros países están en una discusión sin sentido, pero por suerte los pueblos, la gente y la música están por encima de ella”, dijo ante el público quiteño.
En ese contexto, planteó lo que denominó “la revolución de la amabilidad”. “Creo que el mayor peligro que puede enfrentar cualquier ser humano es ser amable con la otra persona, incluso cuando no son amables con nosotros. Es el acto de rebeldía más grande que podemos tener y, además, está en nuestro poder”, señaló. Luego pidió al público sumarse, “cada uno desde donde pueda, a algo muy sencillo que es la revolución de la moralidad”.
A partir de esa idea, explicó que desde 2024 incorpora de forma permanente en sus conciertos Que tengas un bonito día, una canción concebida como una invitación a la empatía y al reconocimiento del otro en la vida cotidiana.
Recorrer el pasado, mirar al futuro
Volver a las canciones de Cruce de caminos supuso para Santiago Cruz un ejercicio de memoria y de distancia, reflexión que compartió con el público a lo largo del concierto. Desde el escenario, habló del modo en que hoy observa ese disco y el momento vital en el que fue escrito. “Reviso aquel proyecto con mucho agradecimiento, con mucho orgullo y con mucha nostalgia también, pero con la satisfacción de que hay muchas de esas situaciones que ya están muy lejos de mí como persona y como compositor”, expresó antes de retomar varios de los temas del álbum.
En ese recorrido, explicó que algunas canciones las mira ahora desde un lugar distinto al que las vio nacer. “A pesar de mí es una canción con la que me siento lejísimos. La escucho y digo: ‘Uy, qué lejos quedó aquel momento en el que pensaba tan poquito de mí mismo’”, comentó, aludiendo a los cambios personales que atravesó desde entonces.

Al mismo tiempo, señaló que hay composiciones que siguen dialogando con su presente. “Credo era un manifiesto, una lista de las cosas en las que yo creía en ese momento. La reviso ahora, la canto ahora y digo: ‘Qué bonito sentir que sigo creyendo en la gran mayoría de estas cosas’. Ahí hay un signo de coherencia en este andar”, dijo, al referirse a la vigencia de algunas convicciones que atraviesan su obra.
Entre ambos extremos, ubicó aquellas canciones que, aunque ya no lo representan del todo, permanecen como parte esencial de su relación con el público. “Son canciones que marcaron la relación con la gente y de las cuales nunca nos vamos a poder desprender, porque sostienen la columna vertebral de esa relación”, afirmó, subrayando el vínculo construido a lo largo de los años y que fue uno de los ejes centrales del recital.
Un homenaje a Franco de Vita
Otro de los momentos centrales de la noche fue el homenaje que Santiago Cruz dedicó al cantautor venezolano Franco de Vita. Desde el escenario, recordó su paso por Venezuela y su participación en Primera fila, uno de los proyectos más emblemáticos del artista. “Salir de Colombia y llegar a Venezuela me permitió participar en uno de los proyectos de uno de mis artistas favoritos de toda la vida, el maestro Franco de Vita. Fue enorme, fue bellísimo”, expresó ante el público.
Cruz confesó que, de haber podido elegir libremente una canción del repertorio de De Vita para interpretar, la decisión habría sido compleja. “Tiene demasiadas canciones inolvidables”, comentó, antes de inclinarse finalmente por Y te pienso, una de las piezas que, dijo, lo ha acompañado a lo largo de los años.
En ese mismo pasaje, recordó cómo su estadía en Venezuela impulsó la difusión de su propia música, cuando una de sus canciones, ¿Y si te quedas qué?, fue incluida en una telenovela, lo que amplió su alcance en la región. Entre risas y aplausos, compartió además un dato poco conocido de su trayectoria: su participación en la telenovela colombiana Yo soy Betty, la fea. “Ahí estoy yo, cantando, cuando don Armando va con Betty al bar”, recordó con humor, provocando la complicidad de la audiencia.

Pancho Terán, una íntima introducción acústica
La velada se abrió con la participación del reconocido músico ecuatoriano Pancho Terán, invitado especial de la gira, quien ofreció un set acústico que antecedió el ingreso de Santiago Cruz al escenario. En un formato íntimo, Terán recorrió parte de su trayectoria como cantautor y compositor, interpretando canciones que han acompañado distintos momentos de su carrera.
Entre ellas estuvieron Planeta de las rosas, Tu lugar y Negra, tema que este año cumple 25 años desde su lanzamiento y que fue recibido con gritos y aplausos por los asistentes. La canción, explicó desde el escenario, fue recientemente reeditada como sencillo e incluye la colaboración de otros músicos, entre ellos Audi y Ricardo Perotti, así como la participación de Gaby Terán, su hija, para quien fue compuesta originalmente.
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