
Danny Galán se reinventa con un giro hacia el amor y la nostalgia
El cantautor ecuatoriano presenta Relativo, su primer disco como solista
“Cuando creí que todo iba normal, y sin pensar que el tiempo iba cambiar. Y te miré, tus ojos color miel, quien iba a imaginar que el amor iba a llegar. Tus labios rojos de deseo y de placer que no han cambiado desde la primera vez”, canta Danny Galán. En el vídeo, el músico camina por una transitada calle, y su voz se intercala con el ritmo de la ciudad.
Ese fragmento de Tengo Ganas marca un punto de quiebre en la trayectoria del artista ecuatoriano, quien durante años estuvo ligado a bandas de rock y hard rock, a guitarras distorsionadas y escenarios compartidos desde una identidad sonora definida. Con Relativo, su primer disco como solista, el cantautor se desplaza hacia otro lugar: uno más íntimo, melancólico y abierto a géneros que antes aparecían solo como bocetos o ideas sueltas.
El tránsito del rock a una música más romántica no fue inmediato ni planificado. Fue, más bien, el resultado de un proceso de escritura que empezó a desbordar los límites de las bandas en las que participaba. “Quise enfocarme netamente en aprender a escribir tanto la letra como la música de mis propios temas. Empezar a escribir boleros o folk fue un mundo totalmente diferente y muy bonito, pero sentí que esas canciones necesitaban su propio espacio”, cuenta Galán. Varias de ellas habían sido compuestas años atrás, pero no encontraban un lugar dentro de proyectos colectivos.
Ahondar en las emociones
El impulso de esos nuevos temas lo llevó a tomar una decisión que implicaba mayor exposición y responsabilidad: trabajar en solitario. “Hacer un proyecto solo te da una libertad muy grande, pero también es una responsabilidad enorme. Estar pendiente de la grabación, de la edición, de la masterización y del videoclip es muy estresante. Como músico independiente no hay una disquera detrás, entonces uno tiene que buscar financiamiento y hacerse cargo de todo el proceso”, explica.
Relativo se construyó a lo largo de aproximadamente dos años. En ese tiempo, Galán escribió cerca de 25 canciones, de las cuales seleccionó 14 para el disco. “Fui recopilando canciones de diferentes estilos y temáticas. Eso fue totalmente a propósito, porque quería salirme de la línea en la que siempre había estado y permitirme explorar otras formas de composición”, señala. El resultado es un álbum que se mueve entre el rock, el pop, el bolero, el jazz y el folk, sin responder a una sola etiqueta.
Las letras del disco parten de experiencias personales, pero no buscan narrar una biografía literal. “He hablado de diferentes historias y experiencias que me ha tocado pasar, pero que creo que todos hemos pasado. Yo soy como el cocinero de la música: voy agregando caminos, mundos, sitios y situaciones. Habla del amor, del desamor, del apego, de estar lejos de casa y de situaciones sentimentales que nos atraviesan”, dice el músico. En ese cruce, las canciones funcionan como espacios abiertos más que como relatos cerrados.
El título del álbum resume esa idea. “Las canciones, cuando cruzan la línea del compositor hacia quien escucha, se vuelven relativas. Cada persona las interpreta de una forma distinta. Alguien puede escuchar una canción desde el otro lado de la moneda y encontrarle otro sentido. Ahí la música deja de ser solo mía”, afirma Galán. Pero publicar un disco con un tono tan expuesto no estuvo libre de dudas. “Son canciones muy desnudas, muy sentimentales. Yo soy casado, tengo dos hijos, y mi esposa a veces me dice: ‘¿de dónde salen esas canciones tan románticas o tan rompe corazones?’. Pero creo que las canciones funcionan como una especie de terapia, porque vas sacando cosas inconscientemente, recuerdos o historias que aparecen cuando tomas la guitarra”, reconoce.

Una gira por Estados Unidos
Antes del lanzamiento completo del álbum, Relativo se fue revelando a través de varios sencillos.
Esa estrategia permitió que el público se acercara poco a poco al universo del disco. “La gente ya tenía una idea de por dónde iba a venir el álbum. He recibido mensajes de amigos, familiares y de personas que me siguen en Spotify o en redes sociales que me dicen: ‘esta canción me recuerda a tal cosa’. Ahí entiendes que la música ya tomó su propio camino”, comenta.
El disco fue grabado en Cuenca junto a músicos ecuatorianos y trabajado con el productor José Durán, en un proceso que buscó mantener una identidad sonora cercana. Galán destaca ese diálogo como parte central del resultado final, especialmente en canciones que remiten a sonidos de décadas pasadas sin dejar de lado su formación rockera.
Durante este año, el músico planea concentrarse en la promoción de Relativo en Estados Unidos, con actividades en ciudades como Nueva York y Connecticut, además de presentaciones junto a otros artistas ecuatorianos.
Entre sus planes también está llevar el disco al formato vinilo. “Soy coleccionista de vinilos y me encantaría tener este disco en ese formato, para todos esos románticos que todavía escuchan música así”, dice.
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