Premium

Martin Pallares | Hipócrita versión sobre el gasto de los GAD

Avatar del Martin Pallares

Es verdad que, si algo positivo tiene la última reforma al Cootad, es que este tema salió al debate

Que los municipios y las prefecturas se hayan convertido en agencias de empleo con una agenda partidista es un crimen que no merece perdón. El Municipio de Quito y la Prefectura de Pichincha son dos ejemplos del cometimiento de ese crimen: son el botín de un movimiento político, el correísmo, donde se premia, ayuda y socorre a los compas que no son capaces de encontrar trabajo ni sostenerse fuera de una institución estatal.

Que en el Municipio de Quito haya una Dirección de Movilidad Activa es ya, de por sí, un insulto a un país que tiene postergadas sus necesidades básicas en educación, salud y obras públicas. Que exista una Dirección de Cambio Climático, cuando se permite a los buses envenenar el aire con sus motores obsoletos a diésel porque se prefiere estar de ‘a buenas’ con los buseros, es un insulto a los quiteños.

De lo que se sabe, de 2023 a 2024 la nómina aumentó en 123 empleados y el número total de trabajadores, incluyendo empresas municipales, es de cerca de 26 mil. Esto tomando en cuenta que únicamente la Empresa de Agua Potable se sostiene por sí sola.

La Prefectura de Pichincha también tiene sus perlas: hace no mucho se supo que la prefecta Paola Pabón le había dado un empleo (y nada tiene de malo) a una asesora del detenido Jorge Glas, que terminó siendo víctima de acoso sexual de este sujeto. O que gasta 1,2 millones de dólares al año en Radio Pichincha, un órgano del aparato de propaganda del correísmo.

Es verdad que, si algo positivo tiene la última reforma al Cootad es que este tema salió al debate. Pero también es cierto que en él no se está hablando del mal uso y despilfarro del Gobierno central. La notoria compra de vehículos de alta gama que circulan agresivamente y sin placas es uno de los síntomas. Ni se diga la compra de medios y de conciencias que cierta oscura oficina hace a manos llenas para alinear a la opinión pública con Carondelet. Si bien estos gastos -muchas veces irregulares, otras injustificados o secretos- pueden no significar una cifra muy grande en el presupuesto, son inmorales y reñidos con la ética pública.

El Gobierno lanzó una campaña contra municipios y prefecturas por el tema de los gastos y se generó el debate sobre cómo se gasta el dinero público en Ecuador. Pero no puede lanzar un tema así sin verse antes en el espejo.