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Estrés frente a la pantalla de trabajo
El estrés crónico puede afectar la concentración, el descanso y la salud emocional en la vida diaria.IA

Estrés: claves prácticas para recuperar el equilibrio mental y físico

Técnicas efectivas para manejar el estrés, mejorar el descanso y fortalecer la salud emocional

El estrés forma parte de la vida moderna, pero cuando se vuelve constante puede afectar seriamente la salud física, mental y emocional. Aprender a manejarlo de manera efectiva no implica eliminarlo por completo, sino desarrollar herramientas que permitan enfrentarlo con mayor equilibrio. 

La clave está en combinar cambios en el estilo de vida, técnicas de relajación, ajustes mentales y una sólida red de apoyo social, recurriendo a ayuda profesional cuando sea necesario.

Cambios en el estilo de vida que reducen el estrés

Adoptar hábitos saludables es uno de los pilares fundamentales para controlar el estrés. La actividad física regular (como caminar, nadar, bailar o practicar yoga) ayuda a liberar tensiones y estimula la producción de endorfinas, las hormonas del bienestar. 

No es necesario ser deportista: cualquier movimiento que mantenga el cuerpo activo contribuye a despejar la mente y mejorar el estado de ánimo.

El descanso adecuado también cumple un rol esencial. Dormir entre siete y nueve horas permite que el cuerpo y el cerebro se recarguen, mejorando la concentración, la energía y la estabilidad emocional. 

A esto se suma una alimentación balanceada, rica en frutas, verduras y cereales integrales, que aporta los nutrientes necesarios para afrontar el día con mayor vitalidad. Planificar la jornada con calendarios u horarios realistas ayuda, además, a reducir la sensación de caos y sobrecarga.

Según el doctor en medicina Rangan Chatterjee, médico residente en BBC Breakfast y colaborador habitual de BBC Radio, “lo que comemos puede tener un impacto profundo en nuestro cerebro y bienestar emocional; mejorar la dieta puede ser una forma de abordar no solo la salud física, sino también el estrés y el estado de ánimo”.

Técnicas de relajación para calmar la mente

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Las prácticas de relajación son aliadas eficaces frente al estrés diario. La respiración profunda, realizada de forma consciente y pausada, permite activar el sistema de relajación natural del cuerpo. 

La meditación y el mindfulness ayudan a acallar el ruido mental, favoreciendo la calma y la claridad emocional.

Otras disciplinas como el yoga y el tai chi combinan movimiento, respiración y concentración, lo que las convierte en herramientas integrales para aliviar la tensión. 

La música también cumple un papel terapéutico: escuchar sonidos de la naturaleza o melodías suaves puede disminuir la ansiedad y generar una sensación inmediata de bienestar.

Ajustes mentales y actitud frente a la presión

La forma en que se interpretan los desafíos influye directamente en el nivel de estrés. Cambiar la perspectiva, aceptar aquello que no se puede controlar y enfocarse en soluciones ayuda a reducir la carga emocional. Aprender a decir “no” y establecer límites claros es fundamental para evitar la sobreexigencia.

Dedicar tiempo a actividades placenteras como leer, escribir, crear o practicar un hobby permite recargar energías y reconectar con uno mismo. La risa, incluso en momentos difíciles, también genera cambios físicos positivos: alivia la tensión y ayuda a recuperar la serenidad.

Así lo corrobora el profesor Gérard Ostermann, psicoterapeuta-analista e internista graduado en Francia, para quien la risa "actúa como un potente relajante muscular y antidepresivo, ayudando a reducir el estrés y reforzar el sistema inmunitario a través de neurotransmisores como la dopamina y la serotonina".

Conexión social como soporte emocional

El apoyo social es un factor clave en el manejo del estrés. Hablar con amigos, familiares o personas de confianza permite compartir preocupaciones y aliviar la carga emocional. El contacto humano ofrece contención, perspectiva y acompañamiento en los altibajos de la vida. 

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Actividades como el voluntariado también fortalecen el bienestar emocional al generar sentido de propósito y conexión con los demás.

Cuándo buscar ayuda profesional

Es importante reconocer cuándo el estrés supera las herramientas personales. Buscar apoyo profesional es recomendable si aparecen sentimientos persistentes de tristeza, ansiedad o desesperanza.

Pero también en otros ámbitos de tu vida. Analiza, por ejemplo, si el estrés interfiere con tu trabajo, estudios o tus relaciones, o si recurres a hábitos poco saludables para sobrellevar el día. 

La terapia psicológica bien dirigida se convierte en un espacio seguro para identificar las fuentes del estrés y, de esa manera, aprender estrategias efectivas para afrontarlo.

Pequeñas acciones para grandes cambios

Escribir un diario personal puede ayudar a liberar emociones acumuladas y clarificar pensamientos. Dormir mejor, reducir el consumo de cafeína y alcohol, desconectarse de las pantallas y escuchar música son acciones simples que, sostenidas en el tiempo, marcan una diferencia significativa. 

El bienestar no se construye de un día para otro, sino a través de decisiones conscientes que priorizan la salud mental y emocional.

Contrario a lo que muchos creen, manejar el estrés no significa vivir sin presiones. Eso es imposible, mucho más en un mundo tan acelerado como el de hoy. Manejar el estrés es aprender a responder de la forma correcta a esas presiones con mayor calma, equilibrio y autocompasión.

Así lo explica con claridad Hans Selye, médico y endocrinólogo austrohúngaro nacionalizado canadiense, considerado pionero en el estudio del estrés: "No es el estrés lo que nos mata, sino nuestra reacción a él".

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