Cartas de lectores | ¿Es fácil gobernar al Ecuador?

Incluso nos atrevemos a calificar a quienes estuvieron momentáneamente en el poder como los mejores gobernantes

El ciudadano común hecho candidato, diría, sí se puede. Y comenzaría a plantear ideas y proyectos que cautivarrían al electorado para cuando llegue al poder, pero luego, ya en el mandato, no lograr cumplirlos. Ello es evidente en estos tormentosos días de vida democrática; no hay un modelo que nos calce. Entonces: ¿fuimos bien gobernados o no nos dejamos gobernar? A veces esta apreciación parece cierta, ya que se ha hecho un gran esfuerzo por promover la polarización y encaminar a esta débil nación hacia estados de incertidumbre política. Por eso somos una sociedad difícil de gobernar. Incluso nos atrevemos a calificar a quienes estuvieron momentáneamente en el poder como los mejores gobernantes, cerrándonos a aceptar otras posturas o formas de conducir esta república cuando llegan otros. En el caso actual, el gobernante parece no estar en armonía con las necesidades y demandas de la nación. Varias decisiones políticas, diplomáticas y la de aranceles nos conducen a la incertidumbre. La seguridad ha fallado repetidamente y de nuevo aparece el toque de queda. No hemos podido sacar al ciudadano común de esta crisis y lo llevamos a experimentar otro ejercicio similar que, por los resultados anteriores, ha sido un fracaso. Esto deja un sabor amargo y el ciudadano se pregunta: ¿me están gobernando bien o es otra falla del sistema que elige mal para gobernar mal?

¿Es fácil gobernar el Ecuador?

Guillermo Martínez Tubay