Cartas de lectores | ¿Por qué la costa de nuestro país está bajo agua?

Esta situación se ha vuelto rutinaria por la inacción de los administradores en los ámbitos nacional, regional y local

La Costa Ecuatoriana, desde Esmeraldas hasta El Oro, se encuentra literalmente bajo agua, con características de desastre en ciudades y alrededores como Guayaquil, Durán, Milagro, Jujan, Naranjal, Babahoyo, Montalvo, Esmeraldas y Santa Rosa, entre otras. Estas han sufrido los mayores estragos durante la actual estación lluviosa, que apenas alcanza la mitad del periodo anual normal.

Cabe señalar que estas situaciones no son nuevas; se repiten periódicamente causando problemas previsibles. Sin embargo, las autoridades suelen atribuirlos únicamente a la intensidad de las lluvias, dejando de lado la necesidad de grandes obras estructurales que reduzcan los riesgos que afectan sobre todo a los sectores más vulnerables de la población urbana y rural. Esta situación se ha vuelto rutinaria por la inacción de los administradores en los ámbitos nacional, regional y local.

Gran parte de los problemas que sufre la costa en época de lluvias también se relaciona con la desaparición, en 2009 de las nueve Corporaciones de Desarrollo Regional, reemplazadas por una institución que centralizó el aprovechamiento, control y manejo de los recursos hídricos. Diecisiete años después se sienten sus efectos, mientras se continúa culpando a factores externos como la intensidad de las lluvias.

Las corporaciones creadas desde la década de los sesenta, como las ex Cedege, CRM, Codeloro y Predesur, contaban con autonomía administrativa y financiera. Bajo su gestión se ejecutaron importantes obras de infraestructura que aún generan beneficios, como el Proyecto de Propósito Múltiple Jaime Roldós Aguilera, que garantizó el abastecimiento de agua cruda para Guayaquil y su área metropolitana, el trasvase hacia Manabí y Santa Elena, y el control de inundaciones de los ríos Chimbo y Bulubulu, entre otras.

Lo ocurrido en 2009 representó un proceso de centralización en la gestión del recurso hídrico, que significó retroceder cerca de 50 años a esquemas similares a los de la antigua Caja de Riego y el ex Inerhi, instituciones que terminaron absorbidas por una burocracia poco eficiente. Por ello es necesario que el Gobierno Central modifique el marco jurídico del aprovechamiento hídrico y retome las Corporaciones de Desarrollo Regional, o entidades similares, con la responsabilidad de planificar el manejo y control de los recursos hídricos del país. Sin duda, esto contribuiría a reducir los problemas de inundación que hoy afectan a la región.

Jacinto Rivero Solórzano