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Las caries afectan prácticamente a la totalidad de personas entre los 65 y los 80 años.Cortesía Anna Bizon

La salud bucal no se jubila: Así deben ser los cuidados para el adulto mayor

La pérdida de dientes no es un destino inevitable. Especialistas explican los cuidados necesarios para mantener la sonrisa

Hablar de salud dental en el adulto mayor suele activar una serie de ideas heredadas: que los dientes “ya no importan”, que la pérdida dentaria es parte natural del envejecimiento o que las prótesis sustituyen por completo la visita al odontólogo. Sin embargo, la boca continúa siendo una pieza central de la vida cotidiana en la vejez: interviene en la alimentación, el habla, la interacción social y la percepción del propio cuerpo. Lejos de ser un asunto secundario, el cuidado bucal acompaña y dialoga con los cambios propios del paso del tiempo.

En las últimas décadas, la odontología ha desarrollado estrategias de prevención, tratamientos y enfoques específicos para las personas mayores, al mismo tiempo que organismos de salud han puesto el foco en desmontar mitos persistentes. Aun así, problemas como la caries, la enfermedad periodontal, la sequedad bucal o el mal aliento siguen siendo frecuentes en esta etapa de la vida, muchas veces asociados a enfermedades crónicas, al consumo prolongado de medicamentos y a las dificultades para sostener rutinas de higiene constantes.

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Las cifras permiten dimensionar el alcance del problema. Según datos del Colegio de Odontólogos de Pichincha, la salud bucodental del adulto mayor ha mostrado mejoras en los últimos 15 años; sin embargo, la caries afecta prácticamente a la totalidad de este grupo etario y alcanza a más de tres millones de personas entre los 65 y los 80 años. La enfermedad periodontal, por su parte, afecta a alrededor de 2,5 millones de personas mayores de 65 años, en muchos casos en formas severas. Además, un 21 % de esta población presenta pérdida dental grave -definida como la ausencia de 16 dientes o más-, una condición que repercute directamente en la masticación, el habla y la nutrición.

A pesar de esta alta prevalencia, la demanda de atención odontológica continúa siendo baja. Se estima que solo uno de cada cuatro dientes con caries recibe tratamiento, lo que implica que una parte importante de las lesiones permanece activa durante años.

El odontólogo Daniel Castro, especialista en odontología geriátrica, subraya la relevancia de la salud oral en esta etapa de la vida: “Una boca sana en el paciente mayor contribuye a su calidad de vida, a su autoestima y al control de su salud general, al prevenir posibles complicaciones sistémicas”. La evidencia científica ha demostrado la relación entre una salud bucal deteriorada y enfermedades como la diabetes, las patologías cardiovasculares, algunas afecciones respiratorias, los trastornos neurodegenerativos y determinados tipos de cáncer.

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Entre los problemas más frecuentes en la vejez se encuentra la halitosis o mal aliento, una condición que puede impactar la vida social y emocional de las personas mayores. Especialistas explican que este trastorno suele intensificarse con la edad debido a la disminución del flujo salival, provocada tanto por cambios fisiológicos como por el uso continuado de medicamentos. La cirujana dentista Milagros Mendoza señala: “El mal aliento no solo afecta la salud, sino también el bienestar emocional, ya que muchas personas mayores pueden llegar a aislarse por vergüenza. Es fundamental identificar la causa, ya sea bucal o sistémica, y brindar un abordaje integral”.

La xerostomía o boca seca, la candidiasis oral, la recesión gingival y el oscurecimiento de los dientes también son condiciones frecuentes en la tercera edad. Estas pueden verse agravadas por una higiene deficiente, una hidratación insuficiente o el uso inadecuado de prótesis dentales.

En etapas avanzadas, la enfermedad periodontal puede derivar en edentulismo, una condición que altera las funciones masticatorias y se asocia a problemas nutricionales, pérdida de masa ósea y mayor dependencia funcional. 

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Las prótesis deben retirarse después de cada comida y limpiarse cuidadosamente para evitar la acumulación de bacterias y restos alimentarios.Cortesía

Tips para mejorar el cuidado bucal

Frente a este panorama, los odontólogos coinciden en la importancia de sostener hábitos de higiene bucal constantes y adaptados a las condiciones de cada persona mayor. El cepillado continúa siendo la base del cuidado diario y debe realizarse con pasta dental fluorada al menos dos veces al día, por la mañana y antes de dormir. 

Un cepillado eficaz, agrega Castro, dura alrededor de dos minutos e incluye no solo las superficies dentarias, sino también las encías y la lengua, zonas donde se acumulan bacterias responsables de caries y mal aliento. El procedimiento puede realizarse con cepillo manual o eléctrico, según la destreza y comodidad del paciente. La limpieza de los espacios interdentales constituye otro pilar del cuidado bucodental. 

El uso de hilo dental o de cepillos interdentales permite eliminar restos de alimentos y placa bacteriana en zonas donde el cepillo no alcanza. Esta práctica resulta especialmente relevante en adultos mayores con retracción gingival o con restauraciones dentales, y se recomienda realizarla, preferentemente, en la noche, como complemento del cepillado. 

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La hidratación adecuada también cumple un rol central en la salud oral durante la vejez. La disminución del flujo salival, frecuente en personas mayores y asociada al consumo de múltiples medicamentos, favorece la aparición de caries e infecciones. Beber agua de forma regular contribuye a estimular la producción de saliva y a mantener la cavidad oral limpia. En algunos casos, el odontólogo puede indicar productos específicos, como geles o enjuagues, para aliviar la sequedad bucal.

Las prótesis requieren esmero especial

En el caso de las prótesis dentales removibles, el cuidado requiere una atención particular. Estas deben retirarse después de cada comida y limpiarse cuidadosamente para evitar la acumulación de bacterias y restos alimentarios. Se recomienda no dormir con ellas y conservarlas en un recipiente con agua cuando no se utilizan, con el fin de mantener su forma y prevenir deformaciones. Además, las prótesis deben ser revisadas periódicamente, ya que los cambios en la boca pueden requerir ajustes o reemplazos con el paso del tiempo.

Durante la limpieza, es aconsejable manipularlas con cuidado y hacerlo sobre una superficie blanda o con el lavabo parcialmente lleno de agua, para evitar fracturas en caso de caídas. La higiene debe realizarse con cepillos específicos y jabones neutros o de glicerina, evitando el uso de pastas dentales abrasivas que pueden deteriorar el material. Ante la aparición de úlceras, dolor, mal ajuste o molestias persistentes, se recomienda acudir al odontólogo y así prevenir infecciones en los tejidos bucales. 

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