Guayaquil

El privilegio y ejemplo de follajes en medio del gris de la cochinilla

Hay barrios orgullosos de tener vías arborizadas.  Piden que estos paisajes se multipliquen en zonas donde las plagas devoraron a las especies 

Áarboles en barrio
En el barrio Orellana hay más fresco. De eso dan cuenta sus residentes y algunos vecinos aledaños, incluidos universitarios que caminan por la Luis Vernaza hasta llegar a paraderos de buses.Miguel Canales / EXPRESO

Pasear por Guayaquil es darse cuenta que plagas como la cochinilla devoraron por cualquier sitio. Este mal lleva más de dos años, desde que se declaró en emergencia al arbolado urbano, y hoy, algunos de esos árboles frondosos que tapaban hasta una calle con su follaje solo quedan para el recuerdo. La sombra se fue, mientras que en otros solo quedan troncos secos, y también están los que pueden caer y ocasionar alguna desgracia.

Expreso Alta Pulgon -9310

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Pero en medio de este desalentador panorama, que según la actual administración ha dejado 19.000 árboles afectados por las plagas y más de 300 especies muertas, se encuentran lugares con un contraste.

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Uno de estos puntos es la avenida Carlos Arroyo del Río, en la ciudadela Los Ceibos. Ahí hay decenas de árboles de todo tipo que se levantan en las jardineras de ambos sentidos de la calle y con sus copas dan sombra a quienes deciden salir a correr, andar en bicicleta o simplemente recorrer el barrio.

Pido a los moradores para que compartan el mantenimiento, todos somos responsables para un mejor vivir y cada barrio debería tener un líder de fomentar amar al barrio.

Renate Schenker, residente y líder de Los Ceibos

Los árboles llegan a medir más de 4 metros y basta con alzar la mirada para ver una especie de corredor verde que se forma a lo largo de unas 10 manzanas, donde las ramas se topan y a sus residentes les gusta. Una de ellas es Renate Schenker, quien también es la presidenta del comité de Los Ceibos.

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Al caminar por esta avenida, Schenker, que llegó hace 35 años a la ciudadela desde Suiza, recuerda que con una regeneración urbana que se dio, hace dos décadas, se sembraron estas especies y desde entonces ella y sus vecinos procuran cuidarlas.

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“Vivo en mi Suiza; tenemos calles con árboles y por eso ahora estoy al tanto del Municipio y cómo trabajar para seguir con el mantenimiento”, cuenta.

Aprovechando este verdor, la líder comunitaria adelanta que el próximo paso es realizar un censo a los árboles para, de esta manera, darle seguimiento en cuanto al mantenimiento.

Árboles en barrio
En una de las principales calles de Los Ceibos los vecinos aprovechan la frescura para dar paseos en bici, caminar o pasear con mascotas.Miguel Canales / EXPRESO

Otro punto con similar escenario es el barrio Orellana, en el norte. Específicamente la calle Luis Vernaza, de unas 7 cuadras, las especies arrojan un paisaje de pequeño bosque en el que las aves han hecho su hogar y brinda tanta sombra que el sol no llega a la calzada.

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Mario Mendoza, residente de Urdesa Norte, subraya que así deben estar las calles de Guayaquil, sobre todo aquellas de tipo residencial. “Es un ejemplo que debe tener en cuenta el Municipio y seguir deteniendo estas plagas que cada vez matan a más árboles”, resalta.

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En un recorrido por esta zona, donde no circulan buses y destaca la arquitectura clásica de las viviendas, el residente Carlos Rodríguez evoca que la llegada de las especies se dio con un trabajo de regeneración.

La anterior administración no realizó los cortes adecuados; sin embargo los árboles de la calle Luis Vernaza se pueden salvar. Es un lunar de Guayaquil y se puede multiplicar. 

Carlos Rodríguez, residente del barrio Orellana

“Esta calle es distinta al resto de las de Guayaquil y la del mismo barrio. Me gusta que aquí hay más fresco”, recalca el morador, quien le hace un llamado a la Dirección de Ambiente para que ejecute un trabajo de mantenimiento en el punto. Él espera que no se pierda el verdor como ya ha ocurrido en otros sectores como la Kennedy.

Bajo la mirada urbanística Brick Reyes, quien lamenta observar troncos secos en diferentes sitios de la urbe, lograr que estos paisajes se multipliquen sí es posible, pero hay que tener en cuenta las características urbanas y el tipo de especie vegetal que se pretenda sembrar.

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Las especies no deben ser de raíces agresivas que puedan dañar la infraestructura, se lo puede hacer con un plan integral de arborización urbana de manejo, diseño e implementación de áreas verdes”, sentencia.

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También hace hincapié que un ejemplo podría ser que a ciertos barrios y ciudadelas se les proporcione un sello de identidad con un tipo de especie y así se conviertan en puntos característicos, como lo es Urdesa con los guayacanes.

TareaEl Cabildo ha asegurado que se está aplicando un tratamiento de endoterapia de forma correctiva y preventiva en árboles. 

Aunque la avenida principal de Miraflores, aledaña a Urdesa, cuenta con un arbolado que brinda frescura a quienes se sientan en las bancas de las aceras; los vecinos también esperan que se multipliquen en diferentes puestos, pues donde están corresponden a una arteria que hoy es de mucho comercio, sobre todo el gastronómico. 

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