
Inseguridad Samborondón: Entre Ríos hará controles ante la expectativa de residentes
Las restricciones se aplicarán a menos de una semana de que sicarios asesinaron a tres hombres en la cercana Isla Mocolí
Un sicariato afuera de la urbanización Entre Ríos, en noviembre del 2025, y un triple crimen en Isla Mocolí, el pasado 7 de enero, llevó a su administración a reforzar los controles.
"Estos acontecimientos evidencian la importancia de extremar medidas de control de accesos, especialmente respecto al ingreso de personas ajenas a la comunidad", se indicó en un comunicado.
La administración dispuso reforzar el control de ingreso de visitantes, proveedores y personal externo. Además se hará una "verificación más estricta de autorizaciones, incluyendo el uso adecuado de códigos QR".
En la urbanización Olivos 2, en Los Ceibos, cuatro tipos utilizaron hace un mes una etiqueta electrónica o TAG, que había sido clonada, para ingresar e intentar asaltar, según aseguró la administración.
En el caso de Isla Mocolí, el ciudadano Andrés Vélez aseguró que él alquiló la cancha donde jugaban las tres víctimas del crimen (Stalin Rolando Olivero Vargas, alias Marino, presunto líder de la organización criminal Los Lagartos; y sus guardaespaldas Jefferson Xavier Sanlon Olivero y Richard Josué Mina Vergara), pero que la cedió a una tercera persona.
Estas irregularidades llevaron a la administración de Entre Ríos a solicitar a sus residentes "evitar facilitar accesos con QR a terceros ajenos a la urbanización".
Además, se emitieron otras disposiciones:
- Prohibir el ingreso de vehículos sin placas de identificación, desde el 13 de enero, incluidos los de residentes. Se exceptuará a los que tengan permisos oficiales gubernamentales
- Restringir el paso de repartidores o delíveris a partir de las 22:00. Solo se autorizará, después de esa hora, el paso de mensajeros que transporten medicinas
- Reserva de canchas con mínimo 72 horas de anticipación, incluyendo el número de cédula de cada participante, para revisar sus antecedentes penales
'Urbanizaciones deben reforzar sus garitas'
Residentes como Belén Medina consideran adecuadas estas medidas, sobre todo la de los repartidores, que ahora deben ingresar por la puerta que está junto al Parque Histórico, según comentó a EXPRESO.
Ella aseguró que la violencia del sector le ha obligado a modificar sus rutinas, por lo que ahora evita salir a caminar en las noches. "Samborondón ahora se siente un poco más desolado", lamentó.
Sobre las nuevas disposiciones, la administración de Entre Ríos argumentó que son "estrictamente preventivas y buscan anticiparnos a posibles riesgos".
John Garaycoa, quien es licenciado en Criminología, coincide en que este tipo de medidas son preventivas y protocolarias, pero que es necesario que las urbanizaciones apunten a reforzar sus sistemas de ingreso.
"Las garitas no están diseñadas para que el guardia esté protegido. Tienen que ser blindadas", dijo el experto, quien asegura que esto garantizará que el personal de seguridad estará protegido ante presuntos ataques armados, como el de Isla Mocolí.
Los guardias se apoyarán en sistemas tecnológicos, como cámaras de seguridad, que les permitan monitorear el entorno. Ante cualquier eventualidad, deben contar con botones que les permitan cerrar inmediatamente las puertas o activar dispositivos que frenen a los vehículos, señala.
Incluso, cree que puede aplicarse un sistema de doble control, con una caseta de control, donde el personal revisará la documentación y al vehículo. Si todo está en orden, desde la segunda garita se activará la apertura o cierre de puertas.
"Cada urbanización va a tener una infraestructura diferente o simplemente no se hace nada (adicional) en la garita (existente) y se pone a manera de un contenedor blindado o de un bunker paralelo", expone Garaycoa entre las alternativas.

Otro punto a mejorar, dice el especialista, es el acceso para residentes. No puede ser frágil como la primera garita de Isla Mocolí, que como dijo uno de sus residentes a EXPRESO "no sirve absolutamente de nada" porque únicamente se pregunta a qué sector se dirige el conductor.
Estos ingresos deben tener reductores de velocidad y doble pluma para ingreso vehicular, lo que reducirá la facilidad de circulación, en caso de que alguien intente entrar con fines delictivos.
Garaycoa recordó que este tipo de medidas reducen el riesgo de inseguridad en las urbanizaciones, aunque aclara que esto no elimina el riesgo totalmente, debido a que la situación de criminalidad que atraviesa Samborondón y el país no es delincuencia común sino crimen organizado.
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