Tiburon ballena
La USFQ lidera una investigación regional para cerrar la migración completa del tiburón ballena en el Pacífico oriental.Cortesía

Galápagos, epicentro mundial del estudio del tiburón ballena en peligro de extinción

USFQ impulsa proyecto regional para proteger al pez más grande del planeta

En el inmenso azul del Pacífico oriental, el tiburón ballena —el pez más grande del planeta— continúa una travesía silenciosa que durante décadas ha intrigado a la comunidad científica. Esta especie, que puede superar los 12 metros de longitud, ha sufrido una disminución poblacional estimada entre el 50 % y el 79 % en las últimas tres generaciones a escala global. La cifra no solo refleja un declive preocupante, sino que evidencia la vulnerabilidad de un gigante marino frente a amenazas humanas persistentes.

Catalogado en peligro de extinción por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), el tiburón ballena enfrenta riesgos constantes como la pesca incidental, las colisiones con embarcaciones, la contaminación por plásticos y la caza ilegal por sus aletas. A pesar de su tamaño imponente y su comportamiento dócil, su supervivencia depende de ecosistemas marinos saludables y de corredores migratorios libres de presión excesiva.

Una gran cantidad de ballenas hembras migran a la isla Darwin

En este contexto, Ecuador se ha convertido en epicentro de uno de los esfuerzos científicos más relevantes del Pacífico oriental. La Universidad San Francisco de Quito (USFQ), a través del Galapagos Science Center (GSC), lidera desde 2011 un proyecto de investigación en la Reserva Marina de Galápagos que busca cerrar, por primera vez, la ruta migratoria completa del tiburón ballena en la región.

El trabajo se desarrolla en colaboración con el Galapagos Whale Shark Project y bajo permisos de la Dirección del Parque Nacional Galápagos, consolidando una alianza estratégica entre academia, autoridades ambientales y organizaciones internacionales. Este modelo de cooperación ha permitido sostener más de una década de monitoreo continuo, combinando ciencia de campo, tecnología avanzada y articulación regional.

Uno de los hallazgos más sorprendentes ha sido documentar un fenómeno único a escala global: cada año, más de 700 hembras adultas de tiburón ballena migran especialmente alrededor de la isla Darwin, en el norte del archipiélago. Esta concentración masiva no se ha registrado con características similares en ningún otro punto del planeta y ha convertido a Galápagos en un laboratorio natural para comprender la biología de la especie.

ESPOL CAMPUS

Huellas milenarias bajo las aulas: el pasado prehispánico que emerge en la ESPOL

Leer más

Rutas completas de las ballenas tiburón

Gracias a este fenómeno, los investigadores han podido trazar parte de sus trayectorias a lo largo del Frente Ecuatorial y establecer conexiones con aguas de Colombia, Ecuador continental y el norte del Perú. Sin embargo, durante años persistió una interrogante clave: ¿dónde comienza realmente esta migración y cuáles son sus rutas completas antes y después de llegar a Galápagos?

Para cerrar esa brecha de conocimiento, el proyecto amplió su alcance hacia el sur del archipiélago y las costas sudamericanas, en colaboración con Ecoceánica en Perú y el Centro de Investigación para el Manejo Ambiental y el Desarrollo (CIMAD) en Colombia. Esta expansión regional busca comprender la conectividad de la especie más allá de las fronteras insulares y fortalecer la protección de sus corredores migratorios.

Galapagos drone
Marcaje, drones y fotoidentificación permiten comprender sus desplazamientos en el Pacífico oriental.Cortesía

La investigación integra herramientas como la fotoidentificación —que permite reconocer a cada individuo por el patrón único de manchas en su piel—, el marcaje satelital para seguir sus desplazamientos a gran escala y el uso de drones para monitorear su comportamiento en superficie. Además, el equipo científico trabaja de manera coordinada con pescadores artesanales y operadores turísticos, promoviendo un enfoque de ciencia participativa que involucra a las comunidades costeras.

Los estudios han identificado zonas clave como Utría, en Colombia; Máncora, en Perú; y el sur de Galápagos. En Colombia y Perú predominan agregaciones de individuos juveniles, mientras que en el sur del archipiélago se concentran principalmente hembras adultas, posiblemente las mismas que meses después aparecen en el norte de Galápagos, completando así un ciclo migratorio complejo.

Las ballenas juveniles aprovechan áreas costeras de múltiples ecosistemas

Capu Delgado

Del silencio creativo al estudio, 'Capu Delgado' renueva su sonido

Leer más

Esta separación por edades podría estar relacionada con sus diferentes necesidades alimenticias. Las hembras adultas ocupan zonas de afloramiento oceánico estacional, ricas en nutrientes y plancton, mientras que los juveniles aprovechan áreas costeras donde desovan peces e invertebrados de arrecifes. El patrón revela un delicado equilibrio ecológico que depende de múltiples ecosistemas interconectados a escala regional.

“Después de más de una década de investigación, estamos un poco más cerca de comprender el recorrido completo del tiburón ballena en el Pacífico oriental. Galápagos es una pieza clave, pero con el trabajo en conjunto con Perú y Colombia estamos avanzando para cerrar esta ruta migratoria. El proyecto demuestra cómo la ciencia liderada desde Ecuador, con aliados locales y regionales, puede generar impacto real para la conservación de una especie en peligro a escala continental”, señaló el doctor Alex Hearn, investigador principal del proyecto y científico del Galapagos Science Center.

El respaldo del sector privado también ha sido determinante para ampliar el alcance del estudio. Maggie Crespo, gerente de Sostenibilidad de Metropolitan Touring y Finch Bay Hotel, destacó que “Aportar al Proyecto Tiburón Ballena es honrar nuestro compromiso con la sostenibilidad: ser guardianes de la majestuosidad de Galápagos, protegiendo sus ecosistemas únicos mientras impulsamos la divulgación científica y convertimos el conocimiento en conciencia a través de cada experiencia de viaje”. Así, la articulación entre ciencia, empresa y comunidad se consolida como una estrategia clave para garantizar la supervivencia de uno de los gigantes más emblemáticos del océano.

¿Te gusta leer Diario EXPRESO? SUSCRÍBETE AQUÍ