
ExpoFAU premia los mejores proyectos de arquitectura en la Universidad de Guayaquil
Premiación ExpoFAU impulsa proyectos estudiantiles hacia escenarios nacionales e internacionales
La ExpoFAU cerró el semestre con aulas convertidas en galerías abiertas, pasillos cubiertos de bastidores y maquetas que revelaban meses de investigación, dibujo y prueba constructiva. La muestra interna y externa de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la Universidad de Guayaquil desembocó, esta vez, en un momento clave: el Concurso Francesco Maccaferri, cuya evaluación y premiación ya se realizaron, consolidando a los mejores proyectos del ciclo como referentes académicos y propuestas con potencial real para la ciudad.
Más que una competencia, fue una vitrina profesional donde los estudiantes defendieron sus ideas ante jurados externos y público especializado.
Proyectos que tienen viabilidad en lo local
Entre los trabajos reconocidos estuvo The Oval Hall, un pabellón desmontable pensado como espacio expositivo itinerante. La estructura, desarrollada con fabricación digital y técnica de plegado, transforma un material laminar en un sistema rígido y ligero, capaz de armarse y trasladarse con rapidez. Su geometría triangular, lejos de modas formales, responde a criterios de resistencia y eficiencia estructural. El proyecto se convirtió en uno de los varios seleccionados por su viabilidad constructiva y su aporte funcional a la dinámica universitaria.

Francisco Ortiz, estudiante del nivel Proyecto VI y parte del equipo autor, recuerda la jornada de premiación con emoción contenida. “Fue gratificante ver nuestro trabajo montado junto a tantos proyectos fuertes. Nosotros no queríamos algo solo bonito, sino algo que realmente se pueda construir y mover. Cuando anunciaron los seleccionados, sentí que todas las desveladas y maquetas valieron la pena”, cuenta.
Para él, el proceso fue tan importante como el resultado: “Nuestra primera maqueta se caía, no funcionaba. Ahí aprendimos a corregir, a reforzar pliegues y a pensar mejor la estructura. Al final, el error fue nuestro mejor profesor”.
Desde la mirada institucional, el decano Ricardo Sandoya destaca que la premiación marca un punto de madurez para la facultad. “El balance es positivo porque los proyectos no se quedan en el papel; muchos responden a demandas reales de comunidades y municipios. Además, hemos incorporado laboratorios de fabricación digital, impresión 3D y herramientas tecnológicas que elevan la calidad de las presentaciones”, afirma. También subraya el rol de los jurados externos: “La crítica profesional fortalece el aprendizaje y prepara a los estudiantes para el ejercicio real de la arquitectura”.

Con los ganadores ya definidos, la experiencia no termina en el aula. Los proyectos premiados pasarán a exhibiciones itinerantes y escenarios interuniversitarios, llevando el nombre de la Universidad de Guayaquil a otros contextos académicos. Para Ortiz, la meta es simple: “Que la gente vea que desde la universidad pública podemos proponer soluciones innovadoras”. Para el decano, el desafío es mayor: consolidar una arquitectura joven, crítica y útil para la ciudad. La ExpoFAU ya bajó el telón de esta edición, pero las ideas que surgieron en sus mesas de trabajo apenas empiezan su recorrido.