
La prevención y el diagnóstico oportuno, ejes de la lucha contra el cáncer en Ecuador
Médicos insisten en que la prevención y el diagnóstico temprano pueden marcar la diferencia entre curación y enfermedad
El cáncer continúa consolidándose como uno de los principales desafíos sanitarios del siglo XXI. Lejos de ser una enfermedad aislada o excepcional, hoy forma parte de la realidad cotidiana de miles de hogares ecuatorianos. Las cifras respaldan esta afirmación: de acuerdo con las estimaciones internacionales de GLOBOCAN (Observatorio Global del Cáncer), en el país se registran aproximadamente 30.888 nuevos casos de cáncer al año y 16.158 muertes anuales, con mayor incidencia en tumores de mama, próstata, estómago, colon y cérvix.
Un diagnóstico oportuno puede salvar una vida
La tendencia local replica el comportamiento global, donde la carga oncológica crece de manera sostenida debido al envejecimiento poblacional, el aumento de la esperanza de vida y la exposición prolongada a factores de riesgo modificables como el tabaco, el alcohol, la obesidad y el sedentarismo.
Desde el punto de vista clínico, los especialistas advierten que la respuesta más efectiva no se encuentra únicamente en tratamientos complejos o tecnología hospitalaria, sino en la prevención primaria y el diagnóstico temprano. La oncóloga clínica Glenda Ramos Martínez, con más de 38 años de experiencia profesional y tres décadas de trabajo en la Sociedad de Lucha contra el Cáncer del Ecuador (SOLCA), sostiene que "una proporción significativa de los tumores puede detectarse en fases iniciales, cuando aún son potencialmente curables".
Su trayectoria, que incluye formación especializada en oncología, hematología, mastología y trasplante de médula ósea en el Instituto Gustavo Roussy de París, así como la jefatura del Departamento Clínico oncológico durante 13 años, le permite afirmar que “un diagnóstico oportuno cambia por completo el pronóstico del paciente”.
La enfermedad atendida a tiempo puede volver crónica
La especialista explica que la oncología ha experimentado avances vertiginosos en las últimas décadas. "Mientras que hace treinta años el arsenal terapéutico se limitaba casi exclusivamente a cirugía y quimioterapia citotóxica, hoy se dispone de medicina personalizada, terapias dirigidas, anticuerpos monoclonales e inmunoterapia, estrategias que actúan sobre mutaciones específicas del tumor o estimulan el sistema inmunológico para reconocer y destruir células malignas".
Estos desarrollos han permitido no solo mejorar la supervivencia, sino también reducir efectos adversos y preservar la calidad de vida. En términos clínicos, la enfermedad puede incluso cronificarse, es decir, mantenerse controlada durante años con tratamientos continuos, algo que décadas atrás era impensable.
La ciencia avanza en el tratamiento del cáncer
En Ecuador, el sistema de atención oncológica combina servicios del Ministerio de Salud Pública, del Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social, de SOLCA y de centros privados. A nivel tecnológico, se han incorporado equipos de radioterapia de mayor precisión, como aceleradores lineales y técnicas de modulación de intensidad (IMRT) y arcoterapia (VMAT), que permiten administrar dosis más exactas al tumor y disminuir la exposición de tejidos sanos.
El oncólogo y catedrático de la Universidad Ecotec, Alfonso Pesantes, señala que "estos recursos mejoran la tolerancia del paciente y reducen complicaciones, aunque advierte que el beneficio depende del acceso oportuno y de la disponibilidad de especialistas y medicamentos innovadores".
No obstante, las brechas persisten. Los médicos coinciden en que alrededor del 60 % de los diagnósticos se realizan en etapas avanzadas, lo que limita las opciones curativas y encarece el tratamiento. Esta situación suele estar relacionada con la baja cultura de chequeos preventivos y con barreras económicas o geográficas. "Además, muchos de los fármacos de última generación aún no llegan de forma regular al país o resultan costosos para los pacientes, lo que obliga a depender de genéricos y biosimilares cuya calidad debe ser estrictamente regulada por las autoridades sanitarias", alude Pesantes.
Este pensamiento es compartido por la especialista en onco-hematología Derma Chafla Galeas, docente de la Universidad Católica de Santiago de Guayaquil, quien enfatiza que el cáncer representa hoy una de las mayores cargas sanitarias del país y subraya la urgencia de actuar desde la prevención: “En Ecuador, el cáncer es la segunda causa de mortalidad general; superamos los 160 casos por cada 100.000 habitantes y registramos entre 16.000 y 17.000 muertes al año. Aunque hemos incorporado inmunoterapia, terapias dirigidas y radioterapia de alta precisión, muchos pacientes aún llegan en etapas avanzadas por demoras en diagnóstico y acceso a especialistas".

Métodos de prevención esenciales para cuidar la salud
En este contexto, la prevención adquiere un fundamento científico claro. La evidencia epidemiológica demuestra que una parte sustancial de los cánceres está asociada a factores conductuales y metabólicos modificables.
"Dejar de fumar, mantener un peso saludable, practicar actividad física regular, reducir el consumo de alcohol, vacunarse contra el virus del papiloma humano, proteger la piel del sol y realizar tamizajes periódicos —mamografías desde los 40 años, pruebas prostáticas en hombres, colonoscopías y endoscopías a partir de los 45— pueden disminuir significativamente la incidencia y la mortalidad", asegura Ramos. Estas medidas no solo previenen la enfermedad, sino que permiten detectarla cuando aún es tratable con terapias menos agresivas.
La experiencia clínica también subraya la importancia de reconocer signos de alarma. Sangrados anormales, pérdida de peso inexplicable, dolor persistente, cambios en lunares, alteraciones en el hábito intestinal o la aparición de masas palpables deben motivar una consulta médica inmediata. “Cada persona conoce su cuerpo; cuando algo cambia, hay que investigarlo”, insiste la especialista. La detección precoz, recalca, puede significar la diferencia entre una cirugía curativa y un tratamiento prolongado de enfermedad metastásica.
Más allá de los avances técnicos, los especialistas coinciden en que la lucha contra el cáncer requiere un enfoque integral que incluya acompañamiento psicológico, soporte nutricional y cuidados paliativos. El objetivo no es únicamente prolongar la vida, sino garantizar dignidad y bienestar durante todo el proceso. La medicina moderna, sostienen, debe combinar ciencia con humanismo.