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Diana Acosta-Feldman | Escudo de las Américas

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Al narcoterrorismo no se lo puede combatir solo, sino con el respaldo de la primera potencia mundial

La conformación del frente Escudo de las Américas, auspiciado y liderado por el presidente Donald Trump, integrado por doce naciones del continente americano, no solo confirma el liderazgo de Estados Unidos, sino también la voluntad política de actuar cuando otros ni siquiera lo intentan. Este tipo de alianzas es necesaria en la región: un compromiso concreto, una coalición militar para erradicar los cárteles criminales que azotan a nuestra región y en especial al Ecuador. ¡En buena hora!

Este no es un gesto diplomático con el sur; es una alianza que busca “promover la libertad, la seguridad y la prosperidad” mediante una coalición que trabajará conjuntamente para poner fin a los “cárteles criminales y narcoterroristas” que rebasan las fronteras de los países, por tratarse de crímenes de alcance e impacto transnacional.

En países donde el narcotráfico compra a jueces, fiscales y altas autoridades de la justicia, una cooperación con la primera potencia del mundo no es más que un acierto, pues al narcoterrorismo no se lo puede combatir solo, sino con el respaldo de la primera potencia mundial, esa que cuenta con inteligencia, tecnología y, por sobre todo, recursos para marcar una diferencia real.

Los cárteles latinoamericanos tienen hoy una importante y sofisticada capacidad armada, poder económico, control territorial y alcance transnacional, por lo cual la estrategia de intercambio de inteligencia, de operaciones conjuntas y de control del tráfico de drogas es acertada.

Sin duda, uno de los componentes más importantes del Escudo de las Américas será la cooperación judicial, más aún en aquellos países tropicales donde la justicia está cooptada por las mafias, pues sin independencia judicial real y sin protección a los operadores de la justicia, la alianza no estaría completa. La coalición con Estados Unidos es fundamental para que jueces y fiscales honestos puedan actuar sin miedo.

El liderazgo de Washington es claro y ha llegado en el momento justo para combatir con altura esta sórdida guerra. ¡Éxitos al Escudo de las Américas!