Paul E. Palacios | Petro siendo Petro
Petro no tiene el menor interés en reprimir la producción y el tráfico de estupefacientes
El presidente de Colombia en un mensaje de la red X le endilgó a Ecuador la exportación de cocaína, instándole la responsabilidad del control a nuestro país. No sé qué entenderá por exportación el señor Petro, pero si es Colombia el principal productor mundial de esa basura, no solo de la siembra de la planta, sino también del procesamiento, y ese veneno llega al resto del mundo, cualquier persona racional entendería que el primer exportador mundial es Colombia. Para que llegue a Ecuador debió ser exportada por Colombia, pero no, el señor quiere transferirnos su denominación de origen.
Petro no tiene el menor interés en reprimir la producción y el tráfico de estupefacientes, y la manifestación tangible de aquello es el abandono prácticamente total del límite fronterizo con Ecuador. El mundo tiene que saber que el sur de Colombia es por sí mismo un Estado independiente regentado por la mafia del narcotráfico, donde las funciones de justicia, recaudación de tributos, normativa y en general la vida ciudadana no la ejerce Bogotá. No puede ser de otra manera si quien debe tomar las decisiones de revertirlo está convencido de que sembrar, producir y comercializar estupefacientes no deberían ser delitos; así lo ha verbalizado. Más aún, cree el señor que persiguiendo a los capos y no erradicando los cultivos va a solucionar los temas, cuando es bien sabido que, si se captura o se da de baja a alguno, vienen 20 al entierro y a hacerse cargo del negocio.
No puede venir una solución de quien ha venido de las entrañas del monstruo, porque bien sabido es que quienes alguna vez tuvieron cierta forma de sueño ideológico romántico de izquierdas, terminaron convirtiéndose en guardaespaldas de los narcos, y en algunos casos hasta en los mismos narcos.
No creo, la verdad, que ayude mucho la estrategia comercial que Ecuador le está plantando, porque serviría para gente racional con otra agenda, pero Petro no es de los que razonan, incluso sobrio.
Por último, no se le cuestiona lo nocivo que para los demás significa el azúcar de los caramelos, a quien se los chupa más que de vez en cuando.