
Venezolanos radicados en Ecuador se encuentran entre el miedo y la fe
La diáspora venezolana mantiene el sueño de volver a su país. Ellos viven un sabor agridulce tras la detención de Maduro
Sentimientos encontrados expresaron varios venezolanos que conversaron con EXPRESO. Para ellos, el sueño de volver a pisar su tierra sin miedo es algo que creen está cada vez más cerca de hacerse realidad.
Cerca de las 02:00 (hora de Caracas), del sábado 3 de enero, militares estadounidenses ingresaron al complejo donde se encontraba el entonces presidente Nicolás Maduro. Diez minutos después, amigos de Oswaldo Landa -quien se ha radicado en la capital de Ecuador, hace nueve años- le escribieron para contarle lo que estaba ocurriendo en Venezuela. “Me dijeron que me meta a las redes sociales porque algunos estaban transmitiendo el bombardeo”. Así lo hizo.
La incertidumbre desde Venezuela
Algunos de sus familiares y amigos, que viven todavía en la capital del vecino país, le comentaron que escuchaban el ruido de helicópteros sobrevolando cerca de sus viviendas. Con el pasar del tiempo, la incertidumbre los invadía; desconocían cuál podría ser el desenlace ni qué pasaría con ellos.
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Con el transcurrir de las horas, Oswaldo Landa comenzó a emocionarse. Los medios de comunicación confirmaban que Nicolás Maduro había sido detenido por fuerzas militares del Gobierno de Donald Trump.
Para Ricardo Torrealba, de 33 años, lo que estaba ocurriendo en su país le resultaba difícil de creer. Cuenta que, al principio, pensó que sus familiares le estaban mintiendo, por lo que decidió verificar la información en varias plataformas sociales de periodistas venezolanos de confianza. “Se me salieron las lágrimas al leerlos; en ese momento pensé que la opresión había terminado”, relató.
Torrealba dejó Venezuela en 2017. Recuerda que, por trabajar en una entidad estatal, PDVSA Gas, era obligado a asistir a marchas oficiales. Su intención inicial era viajar hasta Perú, pero debido al cierre de la frontera ecuatoriana, por las lluvias, que impidió el paso de buses hacia el sur, terminó quedándose en Guayaquil.
Confirmación oficial y sabor agridulce
A las 05:00 (hora de Ecuador), la abogada Carmen Oropezca, de 54 años, se enteró de lo que estaba ocurriendo. Sin embargo, no fue sino hasta alrededor de las 11:30 cuando confirmó oficialmente que solo Nicolás Maduro había sido detenido y que el régimen chavista seguía en pie. Ella tuvo que abandonar su país a mediados de 2024, debido a la persecución del régimen en su contra por su activismo político.
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Carmen Oropezca
A pesar de que, en un inicio, la noticia no la dejó satisfecha -al igual que a muchos de sus coterráneos radicados en Ecuador y en otros países-, decidió hacer una pausa, respirar y analizar los motivos detrás de la decisión de la Casa Blanca. “Teníamos que interpretar la situación con cabeza fría y no desde la emoción”, reflexionó.
La caída incompleta del chavismo
“La mayoría de los venezolanos estábamos con la expectativa de ver caer a todo el régimen chavista en un solo movimiento”, comenta el veterinario Héctor Montilla, de 52 años. También se pensaba, afirma, que María Corina Machado y Edmundo González regresarían para tomar las riendas del país.
Ahora, manifiesta, comprenden que se trata de un proceso y lo aceptan. Montilla reside en Ecuador hace 22 años; llegó a Guayaquil tras una oportunidad laboral que se le presentó.
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Kimberly López
El miedo que aún persiste
Por ello, Kimberly López, de 33 años, sostiene que la alegría permanece en pausa, aunque reconoce que la esperanza se reavivó tras el anuncio de la liberación de 33 presos políticos. Sin embargo, considera que esas acciones no son suficientes, ya que esa medida aún no le garantiza que pueda regresar a su país en libertad.
López narra que “se están llevando presa a la gente por cualquier cosa que tengan en los celulares: imágenes, un retuit o una publicación en contra del régimen”. Carmen Oropezca coincide con su testimonio y añade que conocidos suyos, que aún permanecen en Venezuela, evitan hablar del tema.
Oswaldo Landa
Una ciudadana venezolana que reside en el país y pidió mantener su nombre en reserva señaló a EXPRESO que “ningún venezolano puede emitir comentarios en contra del Gobierno. A quienes lo hacen, los buscan y los encarcelan”. Por esa razón, explicó, prefirió abstenerse de dar su opinión sobre los hechos recientes.
Otro ciudadano, que también solicitó mantener su identidad en reserva, aseguró que al menos, hasta la fecha, 15 personas han sido arrestadas luego de que las autoridades intervinieran sus teléfonos personales y encontraran opiniones en contra del régimen. Por ello, dijo, prefiere borrar cualquier conversación que pueda ser malinterpretada, especialmente porque trabaja en el sector público.
“Aquí persiguen a las personas solo por pensar diferente”, afirmó otra ciudadana a EXPRESO. “No solo eso, sino que también nos encarcelan”.
El sueño de volver sin temor
Montilla y Torrealba han asentado raíces en Ecuador; sin embargo, quieren tener la libertad de poder ir a visitar a los suyos, sin temor. Ese es un sueño que abrazan con fuerza.
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Héctor Montilla
Oropezca y López anhelan que su país cambie y sea un lugar mejor. Allá, aseguran, la gente teme enfermarse, debido a que gran parte del personal médico ha migrado y existe una grave escasez de medicamentos. Ante esa realidad, la población recurre al intercambio de fármacos para poder ayudarse.
Además, esperan que se restablezcan las misiones diplomáticas para obtener sus documentos de identidad. Los tres hijos de López están sin documentación, lo que ha dificultado que tengan acceso a servicios en Ecuador. Le preocupa la situación de su hijo mayor, de 15 años, ante su futura inscripción en la universidad.
Landa espera que todos presos políticos sean libres. Para ellos, este “sabor agridulce” es el doloroso punto de partida para que Venezuela se levante.
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