
Eventos climáticos extremos ponen a prueba la gestión del agua en Quito
El eje central de las Jornadas del Agua 2026 es la resiliencia frente a fenómenos extremos
Sequías prolongadas, lluvias intensas y fallas en la infraestructura configuran un escenario cada vez más desafiante para las ciudades de la región. En ese contexto, Quito enfrenta el reto de fortalecer su gestión hídrica ante eventos climáticos extremos que, según expertos, serán más frecuentes e intensos.
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Las alertas no son teóricas. En 2024, Bogotá vivió la peor sequía de su historia, con su principal embalse reducido al 10,5% de su capacidad tras un fuerte fenómeno de El Niño y precipitaciones 27% por debajo del promedio. En paralelo, Uruguay activó protocolos de emergencia y redujo la presión del suministro de agua en Montevideo tras enfrentar una sequía prolongada.
Estos antecedentes marcaron el tono de las Jornadas del Agua, un espacio impulsado por la Empresa Pública Metropolitana de Agua Potable y Saneamiento (Epmaps) para analizar los desafíos del recurso hídrico. En su edición 2026, el eje central es la resiliencia frente a fenómenos extremos.
Uno de los episodios más recientes que evidenció la vulnerabilidad de la capital fue la rotura, en junio de 2025, de la línea de conducción del sistema Mica–Quito Sur, que dejó sin servicio durante 15 días a cerca de medio millón de personas. El hecho fue citado como ejemplo de los riesgos que enfrenta la ciudad.
Los retos que enfrenta la capital
El alcalde Pabel Muñoz advirtió que el cambio climático traerá un incremento de agua en superficie, lo que podría traducirse en más inundaciones y daños a la infraestructura. “Existen muchos retos para la ciudad. No basta con mostrar buenos indicadores, hay que comprometerse con lo que falta por hacer”, señaló.
Entre los desafíos identificados está también la recuperación de ríos y quebradas, así como el tratamiento de aguas residuales. Para las autoridades, observar experiencias internacionales resulta clave para adoptar buenas prácticas.
Desde Epmaps, la gerente de Ambiente, Viviana Muñoz, subrayó que los efectos del cambio climático ya se sienten con mayor intensidad y recalcó la necesidad de corresponsabilidad ciudadana en el consumo del agua. En la misma línea, la gerente general, Verónica Sánchez, destacó que garantizar la calidad y continuidad del servicio es una responsabilidad técnica y social, incluso en escenarios adversos.

Pensar en escenarios complejos
Como parte de la preparación, Muñoz menciona que la empresa ha fortalecido su red de monitoreo con 171 estaciones hidroclimáticas, consideradas una de las más robustas del país. Esta infraestructura permite evaluar en tiempo real el estado de las fuentes de agua y las condiciones climáticas, facilitando la toma de decisiones basadas en datos.
Por su parte, Bert de Bièvre, director del Fondo para la Protección del Agua de Quito, enfatizó que el enfoque actual debe ser la construcción de resiliencia. “Estamos expuestos tanto a la escasez como al exceso de agua. La clave es estar preparados, contar con alternativas de abastecimiento y fortalecer tanto los ecosistemas como la infraestructura”, explicó.

Las Jornadas del Agua, creadas en 2023, se han consolidado como un punto de encuentro entre operadores, academia y ciudadanía. En un escenario de creciente incertidumbre climática, el consenso es claro: la gestión del agua ya no puede pensarse solo en condiciones normales, sino en cómo responder y, adaptarse, a los extremos.
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