En 2027, los ecuatorianos elegirán prefectos, alcaldes y autoridades parroquiales.
En 2027, los ecuatorianos elegirán prefectos, alcaldes y autoridades parroquiales.Cortesía: CNE.

Elecciones en Ecuador: El 2026 marcará el rumbo político de gobiernos locales

En 2027 habrá elecciones seccionales. Sin embargo, durante este año se instalarán los relatos y posicionarán las candidaturas

En menos de dos meses, el país entrará nuevamente en un año electoral. Para febrero de 2027 están previstas las elecciones seccionales, en las que se elegirán a las autoridades de alcaldías, prefecturas y juntas parroquiales. Todo esto ocurre en medio de tensiones políticas y con la primera participación de Acción Democrática Nacional (ADN) en este tipo de comicios.

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En el panorama actual, las elecciones seccionales aún parecen distantes. Sin embargo, según el Código de la Democracia, el Consejo Nacional Electoral (CNE) deberá declarar el inicio del proceso electoral 2027 -previsto para febrero- con un año de anticipación.

Eso implica, entre otras cosas, la definición del calendario electoral. Una de sus fechas clave será la inscripción de candidaturas. Tomando en cuenta lo ocurrido en procesos anteriores, este hito podría fijarse para el último trimestre de 2026.

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Con ese escenario en mente, las organizaciones políticas se alistan desde ahora para enfrentar unas elecciones que despiertan especial interés, en medio de la polarización provocada por los resultados de las elecciones generales de 2025. 

De ese proceso surgieron dos fuerzas políticas que concentraron la mayor cantidad de curules en la Asamblea: ADN, movimiento del presidente Daniel Noboa, y Revolución Ciudadana.

Dos fuerzas en franca disputa

Ambas fuerzas están en clara disputa. ADN enfrenta el reto de lograr representación en los gobiernos autónomos descentralizados. Actualmente no cuenta con cuadros propios en esos espacios de decisión, más allá de alianzas puntuales. Un ejemplo es la prefecta de Esmeraldas, Roberta Zambrano.

Del otro lado, el correísmo iniciará el año con su convención, que se realizará este mes en Manta (Manabí). Allí está prevista la elección de una nueva directiva, un proceso clave para conocer el rumbo que tomará el movimiento y quiénes podrían perfilarse como candidatos desde la nueva estructura.

Pero en medio de esa suerte de bipartidismo existen otros movimientos que también buscan reivindicarse luego de los resultados obtenidos en las elecciones generales pasadas.

Por ejemplo, Pachakutik, el Partido Socialista Ecuatoriano (PSE) y Unidad Popular tuvieron cierto protagonismo durante la campaña de la Consulta Popular 2025. Estas organizaciones impulsaron el No, que finalmente se impuso. Aunque están lejos de ser los principales beneficiarios de ese resultado, sí promovieron un llamado a la unidad de las izquierdas.

El año del relato político

Para la consultora política Grace Jiménez, 2026 será el año del relato político, ya que se consolidarán las bases de cada movimiento en los tres niveles de gobierno: provincial, municipal y parroquial. Desde ahí -explica- se construirán los cuadros y mensajes políticos.

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El alcalde de Quito Pabel Muñoz ha manifestado su intención de buscar la reelección en 2027.ARCHIVO

No obstante, la experta añade un elemento. Con la implementación, por primera vez, del método D’Hondt para las elecciones seccionales -tras las reformas al Código de la Democracia aprobadas por la actual Asamblea Nacional-, los movimientos pequeños podrían apostar por alianzas con las grandes fuerzas políticas.

“El método para la asignación de escaños cambió y, como tal, los partidos más pequeños van a ir consolidando a cuál de las dos grandes fuerzas políticas abarcará”, explica Jiménez.

Los nombre que ya suenan para las seccionales

Así, a poco más de un año de los comicios, los nombres -sobre todo en las principales provincias y ciudades del país- no han dejado de sonar. En Quito, por ejemplo, el panorama aparece más abierto que en Guayaquil. El Gobierno y el alcalde capitalino, Pabel Muñoz (Revolución Ciudadana), han avivado la pugna política. Sin embargo, Muñoz enfrenta una posible oposición interna dentro de su propio partido para una eventual reelección, pese a haber manifestado su voluntad de buscar nuevamente el cargo.

En ese contexto, vuelven a sonar nombres como el del exalcalde Jorge Yunda. Aunque no ha admitido que buscará un segundo mandato, ha intentado posicionarse en el debate político. Incluso fue elegido por el Gobierno para entrevistar al presidente Noboa tras los resultados de la Consulta Popular.

Otro nombre que se menciona para la Alcaldía de Quito o la Prefectura de Pichincha es el del legislador Andrés Castillo. La última vez que se refirió a esa posibilidad, en una entrevista, aseguró que está enfocado en ser el mejor asambleísta posible.

En las dos últimas elecciones, tanto Yunda como Muñoz no superaron el 25 % de la votación, en un contexto marcado por la fragmentación del voto debido al alto número de candidaturas que se inscribieron.

En Guayaquil, el actual alcalde Aquiles Álvarez se ha consolidado como la principal figura de oposición al Gobierno. Enfrenta actualmente un proceso judicial por la presunta comercialización irregular de combustible, denunciada por el mismo Ejecutivo. Aunque no ha confirmado su intención de buscar la reelección, tampoco la ha descartado. El pasado 3 de diciembre señaló que esa decisión dependerá de “de Dios y de consensuar con la familia”.

Andrea González, excandidata presidencial, también anticipó su intención de buscar la Alcaldía de Guayaquil con su propio movimiento. Sin embargo, fue designada como embajadora de Ecuador en Bélgica por el presidente Daniel Noboa.

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Otros nombres que han sonado -al menos en el debate político- son el de Andrés Guschmer, actual asambleísta de ADN, y el de John Reimberg, ministro del Interior.

La Asamblea sería el espacio para echar mano de candidatos 

Así, al menos para ADN, el analista político Esteban Ron anticipa el impacto que podrían tener las elecciones seccionales en la Asamblea Nacional. Señala que los únicos cuadros con visibilidad son sus legisladores, lo que podría derivar en la renuncia de algunos de ellos.

“ADN podría llegar a las seccionales apelando nuevamente a un posible arrastre del presidente Noboa. Pero también podría ocurrir la renuncia de asambleístas que son de las pocas personas que tienen visibilidad a escala provincial”, señala.

Aunque, esta estrategia no necesariamente sería beneficiosa para ADN. Según el exasambleísta Héctor Muñoz, no es lo mismo ejercer como legislador que como autoridad local. En el Legislativo -explica- la confrontación política, incluso con cierta beligerancia, puede resultar rentable. Pero en la administración de una ciudad, la autoridad no puede confrontar a la ciudadanía, que es la que demanda respuestas directas.

ADN no sería el único en recurrir a esta estrategia. En el interior del Parlamento se mencionan figuras como el socialcristiano Otto Vera, para la Prefectura de Santa Elena, y la correísta Viviana Veloz, en Santo Domingo. Ninguno ha confirmado aún esas intenciones.

Un elemento adicional, como recuerda Jiménez, es que actualmente el correísmo tiene injerencia en las tres principales provincias del país, junto con sus capitales: Guayas, Pichincha y Azuay. Con las autoridades locales de estas jurisdicciones, el Ejecutivo ha mantenido un enfrentamiento directo.

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