
Datos históricos y ciencia de datos: una herramienta para prevenir desastres en Quito
Un mapa interactivo de la USFQ reúne registros históricos para entender la recurrencia de lluvias y deslave en la capital
Las lluvias intensas que cada año afectan a Quito no son eventos aislados ni impredecibles. Detrás de cada deslizamiento, inundación o aluvión existe un patrón histórico que puede analizarse y anticiparse. Con ese objetivo, investigadores de la Universidad San Francisco de Quito (USFQ), junto con instituciones académicas y científicas, han desarrollado un mapa interactivo que recopila más de un siglo de eventos morfoclimáticos en la ciudad, con el fin de fortalecer la prevención y la planificación urbana.
Una herramienta interactiva para conocer sectores vulnerables
La herramienta, elaborada por el USFQ Data Hub, laboratorio pionero de recolección, análisis y visualización de micro/macro data sobre dinámicas humanas y naturales, en colaboración con el proyecto internacional Tomorrow’s Cities Hub, centro de investigación interdisciplinario con fondos del Reino Unido (2019-2024), reúne información de 1.382 eventos registrados entre 1900 y 2020. A través de la digitalización y análisis de datos históricos —muchos de ellos provenientes de archivos periodísticos y registros técnicos— el proyecto permite identificar los puntos críticos de la ciudad y los meses con mayor incidencia (abril y mayo) de deslizamientos e inundaciones.
El mapa interactivo “Eventos morfoclimáticos en Quito: 120 años de historia” revela puntos críticos como las laderas del Pichincha, quebradas del Machángara, Centro Histórico, avenida Simón Bolívar, laderas del Casitagua, Atucucho y las quebradas del Río Monjas.
Camilo Zapata, director de Servicios Especializados del Instituto de Investigación Geológico y Energético e investigador asociado del Data Hub de la USFQ, explica que los datos son la base para tomar decisiones informadas. “La información es valiosa y trascendental para la toma de decisiones. Cuando no se tiene acceso a datos confiables, aparece la incertidumbre y no sabemos cómo actuar frente a los riesgos”, señala. Para el investigador, contar con bases de datos técnicas permite reducir esa incertidumbre y orientar acciones más precisas para prevenir desastres.
Uno de los hallazgos más claros es la recurrencia de los eventos durante los meses de mayor precipitación. “Cuando analizamos los datos vemos que los eventos se repiten en los mismos lugares y en las mismas épocas del año. Esto confirma lo que el conocimiento colectivo ya sabía: que abril es uno de los meses más lluviosos y con mayor riesgo”, explica Zapata.

Una gestión de riesgos que involucra a varios actores
Sin embargo, para el investigador, el problema no se limita a la falta de información, sino también a la manera en que la sociedad utiliza —o ignora— esos datos. “La gestión de riesgos no depende solo de las autoridades. Participan múltiples actores: la academia, los gobiernos locales, las empresas privadas, los medios de comunicación y también la ciudadanía”, afirma. En ese sentido, advierte que acciones cotidianas como arrojar basura en las calles pueden agravar los impactos de las lluvias al obstruir alcantarillas y generar inundaciones.
Para Elisa Sevilla, investigadora y profesora del Colegio de Ciencias Sociales y Humanidades de la USFQ, el mapa interactivo tiene un valor que va más allá de la investigación científica. “El potencial de estas herramientas es que puedan utilizarse como recursos educativos en escuelas y colegios, para generar conciencia sobre los riesgos que enfrentan ciertas zonas de la ciudad”, explica. La plataforma también permite que ciudadanos y constructores identifiquen áreas vulnerables antes de comprar terrenos o planificar nuevas edificaciones.
Instituciones que son parte del proyecto social
El proyecto, además, ha involucrado a diversas instituciones, entre ellas el Instituto Geofísico de la Escuela Politécnica Nacional, FLACSO, el ECU911 y el Colegio de Arquitectos de Pichincha, que incorporó la información a su sistema georreferenciado para apoyar la planificación urbana. Según Sevilla, este trabajo interdisciplinario demuestra que la colaboración entre academia, autoridades y comunidades es clave para fortalecer la resiliencia de las ciudades frente a eventos climáticos extremos.
Desde el proyecto Tomorrow’s Cities Hub, la USFQ también ha desarrollado herramientas para la educación de los jóvenes y la ciudadanía en general a través de la plataforma reducirriesgosenquito.com
A futuro, los investigadores buscan ampliar la base de datos a escala nacional y cruzarla con otros tipos de información, como densidad poblacional, infraestructura y movilidad. El objetivo es generar herramientas cada vez más completas que permitan anticipar riesgos y orientar políticas públicas. “La idea es que estos datos sean abiertos y puedan ser utilizados por investigadores, autoridades y ciudadanos. Mientras más actores participen, mayores serán las posibilidades de prevenir desastres”, concluye Zapata.