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Diario Expreso Ecuador

Colombia: el vecino que nos debe preocupar

Si el gobierno colombiano que llega en agosto es el de Cepeda, podría agravarse la situación por la complicidad ideológica entre Petro y Correa

El gobierno colombiano organizó un foro económico en Bogotá al que invitó como panelista al expresidente Rafael Correa, condenado en Ecuador a ocho años de prisión.

El gobierno colombiano organizó un foro económico en Bogotá al que invitó como panelista al expresidente Rafael Correa, condenado en Ecuador a ocho años de prisión.Canva

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Estamos a poco más de un mes de las elecciones presidenciales colombianas y las últimas encuestas confirman un escenario complejo: Iván Cepeda, candidato del Pacto Histórico y coideario de Gustavo Petro, lidera la intención de voto con el 44,3 %.

Sus rivales más cercanos, Abelardo de la Espriella con 21,5 % y Paloma Valencia con 19,8 %, están tan fragmentados que actualmente no se podría garantizar una segunda vuelta. Sea por razones geográficas, históricas o de política regional, Ecuador debe seguir mirando al norte con minuciosa atención.

Colombia comparte con Ecuador más de 700 kilómetros de frontera, una de las más porosas y conflictivas de Sudamérica y que es una llaga abierta para el Ecuador: los tentáculos del narcotráfico, la minería ilegal, las disidencias de las FARC y los grupos armados irregulares, la atraviesan con una fluidez que ningún acuerdo diplomático ha logrado detener.

¿Podría agravarse la situación si el gobierno colombiano que llega en agosto es el de Cepeda? Sí, pues la complicidad ideológica entre Petro y Correa cobra toda su peligrosa dimensión. El gobierno de Petro ya protagonizó episodios que ningún vecino serio puede minimizar.

Acciones que generan preocupación

Primero, el presidente colombiano no reconoció la reelección de Noboa en abril de 2025, alegando, sin evidencia, irregularidades en el proceso electoral. Segundo, ofreció asilo político a figuras del correísmo que Noboa señalaba como perseguidas. Tercero, y esto no está en disputa, Petro viajó a Manta días después de la posesión de Noboa y pasó 72 horas en una residencia privada en plena zona de operaciones para capturar a alias Fito, el líder de Los Choneros. El propio Noboa afirmó que Petro se reunió en esas jornadas con miembros de Revolución Ciudadana que tienen nexos con el narco.

Y en medio de todo esto, el gobierno colombiano organizó un foro económico en Bogotá en el que invitó como panelista al expresidente Rafael Correa, condenado en Ecuador a ocho años de prisión. No fue un descuido. Fue un mensaje deliberado: este gobierno colombiano ve en Correa a un aliado, no a un condenado.

El escenario que se abre si Cepeda gana la presidencia colombiana el 31 de mayo es uno que Ecuador no puede permitirse ignorar. Habría en Bogotá un gobierno que tiene antecedentes de interferencia abierta en los asuntos internos de Ecuador, que ha cobijado políticamente a un hombre condenado por nuestros tribunales y que operó en zonas críticas de nuestra frontera con una opacidad que debería alarmar a cualquier institución de inteligencia regional. El tablero no sería el mismo.

El fenómeno de decenas de ‘asilos políticos’ que entregó el México de López Obrador desde 2019, o el de Sheinbaum en la actualidad, y que llevó a tener funcionarios ecuatorianos sentenciados en su país trabajando en el aparato de gobierno mexicano, se produciría ahora en Colombia. En ese escenario, sería casi dormir con el enemigo.

Ojalá la candidata Paloma Valencia pueda seguir creciendo en estos días. Ella no representa una ideología, sino una opción moderada en los radicalismos que aquejan a nuestro vecino país. Con ella al frente, el Ecuador podría recuperar el tiempo perdido.

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