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Diario Expreso Ecuador

El anunciado informe

El presidente Noboa rendirá cuentas en la Asamblea sobre su gestión en seguridad, inversión, crisis eléctrica: contrastaremos realidad vs. discurso oficial

La incógnita no es qué dirá el presidente Noboa en su informe, sino cuántos reconocerán en él al Ecuador del que hablará.

La incógnita no es qué dirá el presidente Noboa en su informe, sino cuántos reconocerán en él al Ecuador del que hablará.Archivo Expreso

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Faltan 27 días para que el presidente acuda a la Asamblea Nacional a rendir cuentas. O, siendo más precisos, a contarnos una versión cuidadosamente editada del país que, al parecer, solo existe en sus PowerPoint o en los de sus asesores. Será su ‘primer’ año de gestión -la anterior de año y medio, según la gimnasia política, no cuenta- y la expectativa es alta: siempre es interesante escuchar cómo se construye un Ecuador alternativo.

Seguramente nos hablará de inversión extranjera traída de sus viajes internacionales. Tal vez enumere acuerdos comerciales – con Estados Unidos, Corea del Sur, Canadá, Emiratos Árabes- como quien colecciona estampillas. Y, sin duda, habrá cifras millonarias provenientes de China, listas para ser ‘inyectadas’ en una industria que no muestra signos vitales.

Lo que espera el ciudadano en la realidad

El ciudadano común, que hace fila, paga impuestos y esquiva la inseguridad, esperará escuchar sobre nuevas empresas, empleos y compatriotas retornando al país, seducidos por una bonanza que, hasta ahora, parece más conceptual que real. Quizá también se nos explique cómo los ministros viven en un Ecuador estadísticamente impecable, donde la seguridad mejora y la gestión es ejemplar, aunque el resto del país no lo perciba así.

Y qué decir de la seguridad. Ojalá el toque de queda, que pronto comenzará, obre el milagro y el presidente anuncie que la delincuencia ha sido erradicada. Que Ecuador vuelve a ser una ‘isla de paz’.

En materia social, la esperanza tampoco se pierde: hospitales abastecidos, médicos suficientes y citas médicas sin espera. Un sistema de salud funcional y, por supuesto, infraestructura impecable: puentes reconstruidos, carreteras rehabilitadas y sin rastro de los estragos del invierno.

No puede faltar el capítulo energético, donde, con optimismo, se nos asegure que no habrá apagones y que el país avanza hacia esa prosperidad tantas veces anunciada.

Y ya en el clímax del relato, quizá se nos confirme que la corrupción es cosa del pasado y que la justicia funciona con precisión quirúrgica.

Al final, la rendición de cuentas será, como siempre, un ejercicio de narrativa. La incógnita no es qué dirá el presidente, sino cuántos reconocerán el país del que hablará.

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