
Joven con discapacidad logra graduarse como ingeniero en Software en Guayaquil
Con esfuerzo y apoyo familiar, Ronny Quijije, convirtió su historia en un ejemplo de inclusión educativa y superación
En Ecuador, miles de personas con discapacidad aún enfrentan obstáculos para acceder a la educación superior y al mundo laboral. Barreras físicas, sociales y económicas suelen limitar sus oportunidades. Sin embargo, hay historias que demuestran que la discapacidad no define el talento ni el potencial de una persona.
Ingeniero vence barreras de discapacidad
En una exposición que duró apenas 20 minutos, pero que representó años de esfuerzo y perseverancia, el estudiante Ronny Javier Quijije Toala, quien tiene una discapacidad motriz y se moviliza en silla de ruedas, alcanzó la máxima calificación de 10 sobre 10 al sustentar su tesis titulada “Procesamiento de datos multidimensionales utilizados para el análisis de situaciones anómalas en el tráfico vehicular de una ciudad”. El trabajo lo desarrolló junto a su compañero Manuel Alejandro Guayasamín Avilés, en la carrera de Ingeniería en Software de la Facultad de Ciencias Matemáticas y Físicas de la Universidad de Guayaquil.
El proyecto propone aplicar algoritmos y análisis de datos para comprender patrones del tráfico vehicular y detectar situaciones anómalas en la movilidad urbana, una problemática cotidiana en ciudades como Guayaquil. La investigación, evaluada por un tribunal de docentes de la carrera, fue reconocida por su enfoque tecnológico y su potencial aplicación en la gestión de tránsito.
Para Ronny, de 23 años, el momento de la sustentación fue la culminación de un sueño construido con dedicación. “Estoy muy orgulloso de mí mismo y también de mi compañero. Fueron días sin dormir para aprender el tema y explicarlo bien ante el tribunal”, comentó tras recibir la calificación perfecta. Su objetivo, asegura, siempre fue estudiar una carrera que le permitiera desarrollarse como persona y profesional, sin que su condición física definiera sus límites.
Discapacidad no detiene sueño universitario
Durante su paso por la universidad, Ronny inició sus estudios en plena pandemia, por lo que gran parte de las clases se realizaron de forma virtual. Aun así, recuerda su etapa académica como un proceso de crecimiento personal. “Mis compañeros y docentes fueron como una familia para mí. Estoy muy agradecido porque siempre me apoyaron para seguir adelante”, afirmó el joven ingeniero.
El docente Roberto Collantes Farah, quien participó como revisor de la tesis, destaca el nivel de compromiso del estudiante. “Ronny no fue un integrante más del proyecto; fue protagonista en el desarrollo de la tesis. Incluso refutaba observaciones con argumentos sólidos, demostrando que dominaba el tema”, señaló. Para el profesor, el desempeño del estudiante evidencia que la discapacidad nunca fue un impedimento para su desarrollo intelectual.
Su compañero de investigación, Manuel Alejandro Guayasamín, también reconoce la importancia del trabajo conjunto. “Él aportaba grandes ideas y me ayudó bastante en el proyecto. Nos complementamos muy bien y eso permitió que la investigación avanzara”, explicó. Guayasamín recuerda que el proceso estuvo marcado por momentos personales difíciles, como la pérdida de su padre durante la carrera, pero destaca que el apoyo mutuo fue clave para culminar el proyecto.
Desde el tribunal evaluador, el docente Lorenzo Iván Ceballos Torres, presidente del jurado, calificó la experiencia como profundamente inspiradora. “Ver el esfuerzo de este joven demuestra que nada es imposible. Personas con todas las condiciones abandonan sus estudios, pero él siguió adelante con fe y dedicación”, expresó. Además, destacó el valor del proyecto presentado, al considerar que podría contribuir a soluciones tecnológicas para mejorar el tráfico en la ciudad.

Graduarse sin límites ni barreras
El acompañamiento institucional también fue fundamental durante la carrera. La doctora Nelly Valencia Martínez, gestora de bienestar estudiantil de la carrera de software, explicó que Ronny tiene 80 % de discapacidad física, lo que implicó adaptar estrategias académicas durante su formación. “Se le brindó seguimiento durante los diez semestres de la carrera y se implementaron estrategias para facilitar su participación en clases y evaluaciones”, señaló.
Desde la perspectiva institucional, la vicerectora académica Sofía Lovato Torres destacó que casos como este reflejan el compromiso de la universidad con la educación inclusiva. “Estamos trabajando para brindar acompañamiento a estudiantes con diferentes tipos de discapacidad, con herramientas metodológicas y asesoramiento especializado para garantizar su formación profesional”, explicó. Según indicó, actualmente la universidad cuenta con entre 300 y 400 estudiantes con diferentes capacidades, quienes reciben apoyo académico y psicológico.
Persistencia convierte sueños en profesión
Detrás del logro académico también hay una historia familiar marcada por la constancia. Magaly Johana Toala, madre del joven ingeniero, recuerda que su hijo nació con complicaciones debido a la falta de oxígeno al momento del parto. Desde entonces, su vida ha estado dedicada a acompañarlo en terapias, tratamientos y estudios. “Él siempre me decía: ‘mami, yo voy a poder’. Y hoy lo veo convertido en profesional y me siento muy orgullosa”, contó emocionada.
Durante años, Magaly lo acompañó a la escuela, al colegio y luego a la universidad, muchas veces trasladándolo en taxi para asistir a clases. A pesar de las dificultades, asegura que nunca enfrentaron rechazo en las instituciones educativas. “Gracias a Dios, siempre lo trataron bien. Ni en la escuela, ni en el colegio, ni en la universidad sufrió discriminación”, afirmó.
Ahora, con el título de Ingeniero en Software, Ronny mira hacia el futuro con la misma determinación con la que inició su carrera. Su primer objetivo es encontrar trabajo y continuar aprendiendo. “Esto todavía no acaba. Quiero seguir adelante y prepararme más”, asegura. Su historia se convierte así en un ejemplo de que la educación, el apoyo familiar y la perseverancia pueden abrir caminos incluso frente a las adversidades más difíciles.