
La fiesta ciudadana en calle Panamá muestra que se puede recuperar el espacio público
Eventos como Baila la Calle o Panamá Nocturna enseñan que a la gente le gusta compartir al aire libre, sin miedo
Emocionada, Érika Ordóñez bailaba mientras utilizaba su celular para grabar el ambiente. A su alrededor, cientos de personas copaban las calles Panamá e Imbabura, como en las mejores épocas de la Zona Rosa, en el centro de Guayaquil.
Por segundo viernes consecutivo, este espacio público se convirtió en pista de baile, lugar para compartir y zona libre de inseguridad, al menos por unas horas.
Tras el puntapié inicial que colectivos ciudadanos dieron el pasado viernes 21 de noviembre, con el evento “Baila la Calle”, que reunió a unas 300 personas, se viralizó en redes sociales y recibió el respaldo del alcalde Aquiles Álvarez; esta vez fue el propio Municipio el que se sumó a esta iniciativa de recuperación del espacio público.
La encendida de un árbol navideño en la intersección de Imbabura y Rocafuerte dio paso a la fiesta, el viernes 28 de noviembre, a ritmo de salsa, cumbia y reguetón.
Vigilancia ciudadana para enfrentar la inseguridad
“Con tantas cosas que pasan, un poco de paz nos hace bien”, afirmó Ordóñez, llegada desde el Guasmo Norte, mientras su nieta jugaba en el parque que une a las calles Imbabura y Manuel de Luzárraga.
Su rostro reflejaba alegría mientras contaba que compartir con su familia al aire libre, de noche, era lo que le faltaba en medio de la tensión que produce la violencia en la ciudad.

Esa violencia no existió en este espacio, que funcionó como una burbuja para quienes llegaron tras enterarse por redes sociales de esta primera edición del programa Panamá Nocturna.
“La verdad que ha sido una noche maravillosa y, sobre todo, con seguridad. Espero que no sea la última”, era el pedido de Ricardo Pérez, quien compartía con sus amigos junto a uno de los locales que había formado su propia fiesta, con parlantes en el exterior.
Francisco Ávila
Esa seguridad, más que por los policías o agentes municipales presentes, venía de la propia gente. Apropiarse de las calles, aquellas que la delincuencia pretende dominar, les permite cuidarse unos a otros y creer que es posible disfrutar pese a las amenazas.
Así lo sentían las hermanas Mercedes y Gina Aguirre, quienes arribaron desde Durán expresamente al espacio. “Este tipo de eventos callejeros no era muy normal, sobre todo en esta temporada que hay el tema de la inseguridad. La gente es muy reservada y se cuida mucho, porque tú no sabes qué persona va a llegar o contra quién puede pasar algo”, resumió Gina.
Para Mercedes, las autoridades vieron lo que la ciudadanía generó y lo apoyaron, algo que ella valora. “Es como que dijeron: ‘es válida tu idea’. Entonces, me parece que está muy bien hecho por parte de la ciudadanía, y felicito al Municipio que apoyó y replicó el evento”.
Un punto clave para evitar que la fiesta termine en descontrol es poner un límite de tiempo, mencionó Gina. El Cabildo anunció que la jornada será hasta las 22:00, para motivar a que las familias también visiten los locales de la calle Panamá.
Esa vía estaba repleta de vehículos la noche del viernes 28, lo que complicaba el paso de las personas. Peatonalizarla daría más seguridad vial, sobre todo a niños y adultos mayores.
Municipio alista ordenanza de peatonalización en Guayaquil
Peatonalizar en otros sectores es el objetivo de una ordenanza que la Dirección de Urbanismo, Movilidad, Catastro y Edificaciones (Dumce) alista y cuyo borrador ha sido compartido con los integrantes del Concejo Municipal.
Así comentó a EXPRESO la concejala Blanca López, quien aseguró que el objetivo es que la recuperación del espacio público “no solamente quede en la calle Panamá”.
“Si el incentivo es a través de los ciudadanos, está bien que las autoridades también hagan su parte, y eso permite realizar esto de una manera formal y oficial”, resaltó Pérez.
La ciudadanía visualiza cómo podría ser en sus barrios. Andrés Ávila, quien llegó desde Urdesa con su familia, comentó que la ciudadela tiene parques donde podría replicarse la idea.
El sociólogo Homero Ramírez destaca que estas actividades pueden ser la chispa social que necesitan incluso otras ciudades. “Es un buen mensaje para el país: que en Guayaquil, con todas las penurias que pasamos sobre la violencia, también la gente sigue creyendo en generar cosas nuevas”.
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