
Locales de los bajos de la Presidencia pasaron por una revisión
El colectivo Covachas de Carondelet enviará un oficio para solicitar reabrir los locales en el Centro Histórico de Quito
Algunos de los locales ubicados en los bajos de la Presidencia de la República estuvieron abiertos la mañana de este viernes 9 de enero de 2026, por unos minutos. Los establecimientos que antes daban vida a este espacio en la Plaza de la Independencia están detrás de cercas metálicas desde hace más de dos años y sus arrendatarios tienen esperanzas de poder ofrecer de nuevo artesanías, manualidades y servicios a los turistas y a los habitantes del Centro Histórico de Quito.
Según Marianita Freire, vocera del colectivo Covachas de Carondelet, el jueves una de las dueñas de los negocios recibió una llamada para que abriera su local, pues un equipo técnico acudiría al lugar para revisar su estado.
Freire explica que dada la antigüedad del edificio patrimonial y el tiempo que ha estado cerrado, en los locales hay presencia de humedad. EXPRESO constató que se extrajo agua de al menos uno de ellos. Y las propietarias señalaron que en varios hay daños por este problema. Los técnicos les habrían recomendado reparar tuberías. "Falta mantenimiento y lo que estamos pidiendo es ventilarlo y luego recuperar la vida cotidiana de Quito",
Dos años sin funcionamiento
Agregó que presentarán un oficio a Marissa Péndola, secretaria administrativa de la Presidencia, para solicitarle una reunión, revisar la suspensión de sus contratos de arrendamiento y poder volver a abrir sus negocios. Hace más de dos años, los propietarios de estos locales firmaron una resolución que ponía en pausa sus contratos, así que no han pagado arriendo desde entonces, pero tampoco podían trabajar.
Según Freire, este será un nuevo intento de ser atendidos porque en los anteriores les han dicho que no están recibiendo documentos y rechazaron sus cartas.
Esta semana, el colectivo hizo un plantón para pedir que les permitan reabrir sus locales y esperan ser escuchados.
Su pronunciamiento surgió de la polémica que se levantó a raíz de que la Curia dio por terminados los contratos de arrendamiento de los locales ubicados en los bajos de la Catedral, algunos de ellos con décadas de historia y considerados patrimoniales.
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