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Edificio Multicomercio
El edificio Multicomercio, en las calles Eloy Alfaro y Cuenca, sufrió un grave incendio, que dejó a decenas de personas sin hogar.FRANCISCO FLORES

La estrategia para evitar otro gran incendio en la Bahía de Guayaquil

Experto propone ideas para una reforma a ordenanza de edificaciones en Guayaquil, tras incendios en el centro

Las llamas no solo devoraron la estructura del céntrico edificio Multicomercio; también arrasaron con el esfuerzo acumulado durante años por decenas de comerciantes y residentes. Hoy, muchos permanecen paralizados, sin poder retomar sus actividades y en la incertidumbre de encontrar un lugar donde pasar la noche.

El incendio en este inmueble volvió a poner sobre la mesa un debate que, pese a estar a la vista de todos, ha sido postergado: el centro de Guayaquil funciona, en la práctica, como una enorme bodega.

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Basta cruzar el puente de la calle Chile, en dirección al sur, para observar a través de las ventanas montañas de cartones y mercadería almacenada en edificios que no fueron concebidos para soportar esa carga.

Mientras el Cuerpo de Bomberos sostiene que existen controles y atribuye la responsabilidad al incumplimiento de algunos comerciantes, trabajadores de la Bahía cuestionan la eficacia de las inspecciones y aseguran que la supervisión oficial resulta insuficiente frente al volumen real de almacenamiento que se maneja en la zona.

“Durante años se ha dicho que hay muchos riesgos aquí (la Bahía). Tantos edificios utilizados como bodega. Ya hubo la primera alerta, que fue lo del Multicomercio. Y esto sigue sin control, a pesar de todo lo que hemos visto. ¿Van a esperar que ocurra una tragedia mayor para revisar las ordenanzas?”, expuso Daniela Merchán, habitante del centro de Guayaquil.

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Bodegas en el centro de Guayaquil: planificar para evitar riesgos

Para el urbanista Felipe Espinoza, el problema es estructural y acumulativo. Y plantea varios puntos. El primero, explica, es “la tendencia permanente del crecimiento de la Bahía”.

Recuerda que hasta 2023 el polígono abarcaba 16 hectáreas y luego pasó a 22 por decisión municipal. “Eso da una pista enorme de que esta actividad crece de forma sistemática y permanente”, advierte.

El segundo argumento se sostiene en antecedentes trágicos. Espinoza menciona el incendio en el sector Mesa Redonda, en Lima, en 2001, donde murieron alrededor de 300 personas, y el caso de Beirut, en 2020, cuya explosión dejó cientos de miles de damnificados.

Cita ambos casos como advertencia de lo que puede ocurrir cuando la planificación no se ajusta al riesgo.

Bodegas en el centro de Guayaquil: clasificar edificios por su carga combustible

El tercer componente -el más preocupante a su criterio-, es la ausencia de un procedimiento integral por parte del Municipio de Guayaquil y del Cuerpo de Bomberos. “Yo creo que hay que ser corresponsable”, sostiene. Y añade: “No se trata de trasladar culpas, sino de asumir autocríticas y actualizar las herramientas de gestión frente a una realidad que cambió.

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Uno de los vacíos centrales es técnico: los materiales almacenados no se clasifican según su carga combustible. “Tenemos mucho plástico y ha habido ese factor común, plástico por un lado, y por otro lado que ha sido el elemento de propagación”, señala.

La actual ordenanza, explica, responde a “una visión vieja, de la ortodoxia, del pasado”, cuando lo relevante era regular metros cuadrados o alturas, no la inflamabilidad del contenido.

Por ello propone reformas a la ordenanza de edificaciones. “Los edificios deben ser categorizados también por el grado de carga de combustible, alta, baja o mediana, y no solo por los metros cuadrados o por la ubicación”, enfatiza.

Bodegas en el centro de Guayaquil
Edificios en el centro de Guayaquil son usados como bodegas.FRANCISCO FLORES

A esto suma restricciones claras: “Prohibir bodegas en las plantas altas de edificios antiguos sin resistencia al fuego” y fomentar la reubicación de grandes volúmenes hacia zonas de logística segura fuera del centro.

En el plano técnico, plantea exigencias concretas: “Obligar definitivamente la instalación de rociadores automáticos, según la norma NFPA 13, muros cortafuegos, y limitar esas salientes de marquesinas y volados que impiden el acceso de la escalera del Cuerpo de Bomberos”. Con estos tres puntos, dice, el Municipio tendría una base suficiente para reformar la normativa vigente.

Bodegas en el centro de Guayaquil: Mapeo de la carga de fuego por manzana

El segundo gran eje apunta a la modernización operativa del Cuerpo de Bomberos. Espinoza cuestiona que no exista “un mapeo dinámico y digitalizado de la carga de fuego por manzana en las 22 hectáreas de la Bahía”.

Sin esa gestión de datos, advierte, las unidades llegan a la emergencia sin identificar previamente los puntos críticos. También propone inspecciones técnicas basadas en riesgo y una reingeniería de la red hídrica.

Además, sugiere una respuesta comunitaria articulada con tecnología. “Crear una red de alerta temprana con sensores de humo interconectados entre los comerciantes y el ECU 911 para reducir los tiempos de respuesta”, explica.

Los “minutos de oro” antes de la llegada de los bomberos podrían marcar la diferencia si existen brigadas organizadas por manzana, expone.

El tercer eje es la gobernanza y la corresponsabilidad del comerciante. Habla de cultura de autoprotección, capacitación en gestión de carga combustible, incentivos para trasladar bodegas a zonas seguras —como la vía a Daule (km 12 al 24), Pascuales, el entorno del Puerto Marítimo o el nodo vía a la costa-Perimetral— y la creación de seguros colectivos vinculados al cumplimiento normativo.

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Finalmente, el experto advierte que “la capacidad de bodegaje del centro superó la capacidad de trabajo municipal y del Cuerpo de Bomberos”. La carga no solo es mayor, sino más inflamable.

Por ello, concluye que Municipio, bomberos y comerciantes deben “reprogramarse” de manera conjunta para reducir la carga en el centro y mantener una capacidad aceptable de almacenamiento acorde a la infraestructura y a la capacidad real de respuesta.

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