
John Reimberg cumple un año en Interior: operativos y violencia sin tregua
Expertos ven énfasis operativo sin bajar homicidios y exigen lucha contra impunidad, desarme y prevención territorial
John Reimberg cumplió un año como ministro del Interior (fue nombrado el 21 de febrero de 2005) y cierra su primer ciclo al frente del Ministerio del Interior con una gestión marcada por operativos de alto impacto, decomisos relevantes y una narrativa de “mano firme” contra el crimen organizado. Sin embargo, los indicadores de homicidios mantienen a Ecuador en máximos históricos, lo que tensiona la lectura de resultados y la efectividad de la estrategia.
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EXPRESO consultó a tres especialistas para evaluar el primer año de gestión y qué estrategia debería implementarse para corregir errores y mejorar la seguridad del país. Los tres especialistas coinciden en que el primer año de John Reimberg al frente del Ministerio del Interior ha privilegiado el accionar operativo y la visibilidad de resultados tácticos (capturas, extradiciones y decomisos), pero sin un impacto sostenible en la reducción de la violencia letal.
Daniel Pontón, experto en seguridad, describe al ministro como proactivo, aunque con “escasa capacidad de conducción estratégica”, pues, a su juicio, se profundizó el mismo esquema operacional y los indicadores no muestran mejoras sustantivas: “cero impacto” en la baja de homicidios.
En su diagnóstico, corregir el rumbo exige un plan estructurado con objetivos plausibles y realistas, que priorice reducir la violencia por encima de los golpes a “estructuras volantes” de GDO; su eje sería combatir la impunidad, establecer un control estricto de armas (desarme) y desplegar prevención con énfasis territorial.

Decisiones y acciones clave
- Reordenamiento policial. En su primera semana, Reimberg solicitó la renuncia de 10 generales para evaluar y reorganizar la cúpula de la Policía, una señal de ruptura con inercias internas
- Ofensiva antidrogas. El Gobierno reportó 214,53 toneladas de droga incautadas en 2025 (–27% vs. 2024), con megaoperativos en altamar coordinados con EE. UU. y un total de 19 objetivos de alto valor capturados; Interior y la Policía también informaron golpes puntuales como más de 6 toneladas incautadas en cinco operaciones de mayo.
- Relación con justicia y agresivo discurso público. Reimberg endureció su retórica contra jueces y fiscales que, a su criterio, “liberan delincuentes”, anunciando denuncias desde el Ministerio.
- Coordinación interagencial y proyección externa. Desde el Bloque de Seguridad, el ministro ha insistido en una postura “más ofensiva” contra bandas y en acuerdos internacionales para cooperación en inteligencia y extradiciones.
Desde una óptica organizacional, Wagner Bravo, exjefe del Estado Mayor y exsecretario de Seguridad Pública, recuerda que el ministro de Interior representa políticamente al Ejecutivo y su rol es estratégico: definir la planificación para fortalecer a la Policía y evaluar si la estrategia general funciona en mediano y largo plazo.
A su juicio, Reimberg cumplió en la coyuntura —como vocero de capturas y despliegues—, pero queda debiendo en planificación estratégica. Recalca que la crisis no se resuelve con un solo ministro ni en poco tiempo y que el país necesita continuidad, institucionalidad y una hoja de ruta que trascienda los cambios de gobierno.
OPERATIVO ATLAS
— John Reimberg (@JohnReimberg) January 19, 2026
DOS BANDAS DESARTICULADAS EN IMBABURA, GUAYAS Y EL ORO.
A través de trabajos de inteligencia se ejecutó el operativo ATLAS en Imbabura, Guayas, El Oro y DMG (Guayaquil, Durán y Samborondón zona 8) con el que combatimos las estructuras de “Los Lobos” y… pic.twitter.com/9qHJJSXBJG
Las cifras que ponen a prueba la estrategia
El 2025 cerró como el año más violento del que se tenga registro reciente: 9.216 homicidios y una tasa cercana a 51 por 100.000 habitantes, con un peso desproporcionado de la Costa (especialmente Guayas y Los Ríos).
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Enero de 2026 mostró una leve baja interanual (–6,6%), pero continuó como el segundo inicio de año más violento. Distintos análisis ubican a Ecuador entre los entornos más letales del mundo en 2025, con varias ciudades en rankings de violencia urbana.
Por su parte, Patricio Carrillo comparte la crítica de fondo: la inseguridad creció durante el año, pese a esfuerzos operativos de alto perfil. Señala que asaltos, robos y extorsiones se masificaron, lo que desborda al sistema penal y amplía la impunidad. Advierte, además, que las estructuras criminales se anclan en la comunidad, reclutan a jóvenes y llenan vacíos dejados por el Estado en empleo, economía y educación, perpetuando los ciclos de ilegalidad.
Aunque reconoce avances comunicacionales y cierta coordinación internacional para localizar requeridos, subraya que sin retroalimentación ni ajuste de la política los resultados no cambian. Su receta propone políticas públicas integrales que combinen prevención, inteligencia, represión y cohesión social; programas socioeconómicos inclusivos, fortalecimiento institucional (Policía, judicatura, fiscalía), técnica forense, marcos de intercambio de información, tecnología para inteligencia criminal, equipamiento y mejor gobernanza en cantones críticos; más una estrategia anticorrupción y anti‑impunidad y la modernización del análisis delictivo.
#Ahora | El ministro del Interior, John Reimberg, aclara el motivo por el cual el presidente Daniel Noboa suspendió su agenda en Panamá. Asegura que no existe ninguna emergencia y era necesaria la presencia del primer mandatario en la reunión del Bloque de Seguridad. pic.twitter.com/zxYePqbBLl
— Diario Expreso (@Expresoec) January 29, 2026
En suma, Pontón, Carrillo y Bravo dibujan un mismo mapa: la fuerza y los operativos son necesarios, pero insuficientes sin una arquitectura de seguridad que alinee inteligencia, justicia, cárceles y prevención; sin desarme efectivo y sin política social territorial que cierre las grietas donde el crimen recluta y se financia.
La variable crítica que todos identifican es la impunidad: mientras no se garantice investigación sólida, capacidad forense, procesos ágiles y sanción efectiva, los golpes policiales no se traducirán en una caída sostenida de homicidios ni del delito común.
Este consenso experto también se lee a contraluz de los datos: 2025 cerró con 9.216 homicidios y una tasa cercana a 51 por 100.000, y aunque enero de 2026 mostró un descenso leve frente a enero de 2025, siguió siendo el segundo enero más violento de la serie, lo que refuerza la urgencia de pasar del impulso táctico a un diseño estratégico con continuidad y medición de impacto.
Lo que dijo y prometió John Reimberg
En primeras entrevistas, el ministro prometió que “las cosas van a cambiar en poco tiempo” con una estrategia “más ofensiva” y coordinación estrecha Policía y FF. AA.; a lo largo del año, reforzó el discurso de cero tolerancia a la impunidad y confrontó públicamente a operadores de justicia.
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Pero aún falta el control de armas, por ejemplo: el armamento de uso civil y el tráfico ilícito sostienen la letalidad (más de 9 de cada 10 homicidios con arma de fuego en picos mensuales). Medidas de desarme efectivo podrían impactar más que operativos reactivos
El primer año de John Reimberg combinó operatividad, visibilidad y coordinación; pero la violencia letal no cedió. El consenso entre especialistas apunta a que la estrategia necesita migrar de lo táctico‑reactivo a lo político‑estratégico, con prioridades en impunidad cero, control de armas y prevención territorial sostenida. En ese terreno —y no solo en el de los decomisos— se jugará la eficacia real de su segundo año.
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