
Pedir cambios en la Revolución Ciudadana tuvo costo político
Para expertos en Política, la RC reafirma su verticalidad y excluyó de su directiva nacional a quienes pidieron cambios
En julio de 2025, cinco autoridades electas en las elecciones seccionales de 2023 enviaron una carta al expresidente Rafael Correa, fundador del movimiento Revolución Ciudadana (RC). En la misiva, solicitaron que se lleve a cabo una “renovación profunda” dentro de la organización.
La carta fue suscrita por Marcela Aguiñaga, Paola Pabón, Juan Cristóbal Lloret y Leonardo Orlando, prefectos del Guayas, Pichincha, Azuay y Manabí, respectivamente. A ellos se sumó Pabel Muñoz, alcalde de Quito, quien también respaldó el pedido de renovación interna.
Siete meses después, ninguno de los firmantes apareció en la lista única para la renovación de la directiva del movimiento. No obstante, el mismo día en que inició la Convención Nacional de la Revolución Ciudadana, el 17 de enero, Aguiñaga anunció su intención de buscar la reelección y participar en los comicios con su propia organización política.
LE INVITAMOS A LEER: Martha Ramos: “Atacar las finanzas de los medios es la mayor amenaza al periodismo”
Ausencias y mensajes políticos
Aunque tres de las cinco autoridades que firmaron la carta asistieron al evento, llamó la atención la ausencia de Leonardo Orlando, prefecto de la provincia donde se realizó la convención. Así lo señaló Mauricio Alarcón, abogado, experto en Dirección y Gestión Pública, y director ejecutivo de la Fundación Ciudadanía y Desarrollo.
Según Alarcón, esta inasistencia también puede interpretarse como un mensaje dirigido a Rafael Correa. A su criterio, evidenciaría que Orlando estaría más interesado en impulsar un proyecto personal o en vincularse a otra iniciativa política, “en lugar de seguir insistiendo en la Revolución Ciudadana”.
En las plataformas digitales circularon fotografías de Pabel Muñoz y Paola Pabón entre la multitud, ubicados en las gradas del Coliseo Lorgio Pinargote, en Manta, cantón de la provincia de Manabí. Las imágenes evidenciaron su presencia en medio de los asistentes al evento.
Por su parte, Juan Cristóbal Lloret confirmó a EXPRESO que asistió a la convención. “Sí, aquí estamos en Manta”.
El costo de cuestionar el liderazgo
A criterio de Alarcón, el hecho de que ninguna de estas autoridades haya sido considerada para integrar la directiva nacional del movimiento político no es casual. Según sostiene, se trataría de la consecuencia de que cinco dirigentes “se hayan atrevido a faltarle al respeto al dueño del partido”.
Asimismo, el analista político Giuseppe Cabrera señala que el correísmo se mantendrá en su ala más ortodoxa, antes que en una corriente heterodoxa. En ese sentido, sostiene que la nueva directiva apunta claramente a esa línea política.
Según Cabrera, Luisa González y Gabriela Rivadeneira forman parte de ese sector más ortodoxo del movimiento. A su criterio, se trata de una corriente que concibe a Rafael Correa como la voz principal y definitiva dentro de la Revolución Ciudadana.
LE PODRÍA INTERESAR: Caso CNT: la mayoría de los legisladores guarda silencio
No obstante, advierte que esta ala política pierde cada vez mayor capacidad de condensación crítica del pensamiento, así como de generación de ideas y propuestas. Pero, por otro lado, señala que tiende a alinearse más con la defensa personal de dirigentes procesados penalmente.
Un movimiento centrado en la Presidencia
Esto demuestra, subraya Alarcón, que no existe una estructura orientada a responder a las demandas de la ciudadanía, sino que el movimiento está enfocado en otros intereses. Por ello, sostiene que a la organización no le resultaría relevante una eventual ruptura con sus autoridades provinciales o cantonales.
A juicio de Cabrera, esta dinámica confirma que la Revolución Ciudadana no funciona como un partido político tradicional. Explica que las organizaciones políticas suelen disputar alcaldías y prefecturas porque estos espacios les permiten acceder a recursos, mantenerse vigentes y conservar presencia territorial.
Sin embargo, añade que, si el movimiento prefiere confrontar y perder a sus autoridades locales, es porque su único objetivo real es la Presidencia de la República. Esa prioridad, concluye el analista, revela una lógica centrada más en el poder nacional que en la construcción orgánica del partido.
Para leer EXPRESO sin restricciones, SUSCRÍBETE AQUÍ.