LENGUA DE SEÑAS
En Ecuador existen instituciones que promueven la enseñanza de la lengua de señas, tanto a nivel básico como profesional.FREEPIK

Lengua de señas en Ecuador: por qué aprenderla fomenta la inclusión

Aprenderla no es solo comunicarse, es construir una sociedad más inclusiva desde la empatía y el respeto.

¿Alguna vez ha estado en un hospital, en un supermercado, en el banco o en un espacio deportivo y se ha encontrado con una persona sorda sin saber cómo saludarla o cómo decirle “gracias”? Esa sensación de no poder comunicarse puede resultar incómoda, incluso frustrante.

Es justamente en ese momento cuando entendemos que la lengua de señas no es una herramienta exclusiva de la comunidad sorda, sino un puente que nos invita a ampliar nuestra forma de escuchar, de conectar y de estar verdaderamente presentes con quienes nos rodean.

La empatía se convirtió en acción

Según Jairo Cuvero, director técnico metodológico de la Federación Ecuatoriana de Deportes para Personas Sordas (FEDEPDAL), la inclusión va más allá del discurso: es una convicción que nació en casa. ¿Por qué? Porque hace aproximadamente 14 años llegó al deporte paralímpico motivado por la historia de su padre, quien fue una persona ciega.

“A través de su círculo de amistades conocí la existencia de la Federación Ecuatoriana de Deportes para Personas con Discapacidad Visual, donde luego tuve la oportunidad de trabajar y desarrollarme profesionalmente”, cuenta. Con el tiempo, su camino lo llevó a vincularse con el deporte para personas sordas y desde hace siete años forma parte de FEDEPDAL. “Siempre me ha motivado ayudar de manera profesional y técnica a las personas con discapacidad”, explica.

Pronto también entendió que la verdadera conexión no podía quedarse solo en la gestión: necesitaba hablar su idioma. Por eso, decidió aprender lengua de señas y hoy se comunica con naturalidad con la comunidad sorda, algo que considera fundamental para crear un nexo real.

“No se trata solo de dirigir o coordinar, se trata de comunicarnos sin barreras. La comunidad sorda tiene las mismas necesidades que cualquiera de nosotros: van al médico, al odontólogo, al banco o a la panadería. Si somos más accesibles a través de la comunicación, ganamos todos”, afirma Cuvero.

El deporte rompe barreras

En el país, FEDEPDAL es el ente rector del deporte sordolímpico, enfocado en atletas sordos que compiten a nivel de alto rendimiento y se preparan para representar a Ecuador en los Juegos Sordolímpicos, el máximo escenario internacional de esta disciplina.

Para su presidente, el tecnólogo Iván Unda, quien es una persona sorda, el deporte es una poderosa herramienta de transformación. “Mi objetivo es desarrollar fundamentos técnicos, enseñar y capacitar a los deportistas sordos para lograr grandes resultados deportivos en el país. Las personas sordas necesitan esa motivación”, afirma.

Unda sostiene que el crecimiento del deporte está estrechamente vinculado al conocimiento de la lengua de señas porque recuerda que, en el pasado, muchas personas oyentes no se involucraban con la comunidad por desconocimiento. “Pensaban que éramos mimos; era un concepto equivocado”, explica.

Por eso, insiste en la importancia de difundir su aprendizaje como una forma de unir comunidades. “Es importante que conozcan nuestro idioma, nuestra identidad y respeten la lengua de señas. Es un servicio de accesibilidad que permite a los oyentes comunicarse mejor y, en el caso de quienes tienen hijos sordos, hacerlo desde el vínculo y la comprensión”.

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Un idioma que abre puertas

Para el tecnólogo Rodolfo Minchalo, presidente de la Federación Nacional de Personas Sordas del Ecuador (FENASEC) y persona sorda, el impacto de aprender lengua de señas va mucho más allá de la comunicación. “Cuando una persona viaja a otro país y encuentra a alguien que habla su mismo idioma, siente apego, seguridad y protección. De la misma manera, para nosotros es muy bonito encontrar personas oyentes que se comuniquen en lengua de señas, porque nos permite conocerlas y nos abre espacios de accesibilidad en distintos ámbitos”, explica.

Minchalo también recalca que aprender lengua de señas implica abrirse a una nueva cultura. “Esta lengua es el reflejo de una identidad. Cuando una persona oyente lo aprende, descubre un espacio emocional nuevo y puede conocer a personas maravillosas que tienen mucho que aportar”. Además, desde el punto de vista cognitivo, añade que aprender un segundo idioma fortalece capacidades intelectuales y facilita el aprendizaje de otros. Pero, sobre todo, insiste en que es clave para construir una sociedad realmente inclusiva.

“Trasciende el plano filosófico y se aplica en la vida diaria. Cuando se rompen estas barreras, las personas sordas pueden ejercer sus derechos en igualdad de condiciones. Poder conversar directamente con un médico, recibir atención o solicitar información sin necesitar un asistente es parte de esa igualdad”.

¿Dónde aprender?

En Ecuador existen instituciones que promueven la enseñanza de la lengua de señas, tanto a nivel básico como profesional. FEDEPDAL y FENASEC ofrecen espacios de formación para quienes desean dar sus primeros pasos en este idioma o capacitarse como intérpretes. En el caso de FEDEPDAL, también existen cursos enfocados en terminología técnica deportiva.

Eso sí, Minchalo enfatiza que no existe límite de edad para aprenderlo. “En familias donde mamá y papá son sordos, los hijos adquieren este idioma prácticamente desde su nacimiento. No se necesita ser sordo para aprenderlo. Al hacerlo, cada persona aporta a que la sociedad sea más incluyente”, señala.

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