
Los ganadores de la crisis entre Colombia y Ecuador, según Insight Crime
Guerra comercial entre Ecuador y Colombia debilita la seguridad fronteriza y oxigena al crimen organizado
La cooperación en seguridad entre Colombia y Ecuador ha quedado atrapada en el fuego cruzado de una inédita guerra comercial. Según un análisis de InSight Crime, el endurecimiento de las posturas políticas entre los presidentes Daniel Noboa y Gustavo Petro amenaza con desmantelar los esfuerzos conjuntos contra el crimen transnacional, dejando el tablero libre para los grupos delictivos.
La escalada comenzó el 26 de enero, cuando Quito autorizó un incremento del 900% en las tarifas de transporte para el crudo colombiano, sumado a un arancel del 30% a las importaciones desde el país vecino. Noboa justificó estas medidas como una herramienta de presión, alegando una falta de compromiso por parte de Bogotá en la vigilancia de la frontera común. La respuesta de Colombia no se hizo esperar: suspensión de venta de energía eléctrica y represalias arancelarias equivalentes.
Esta estrategia, que evoca el estilo de presión política mediante aranceles utilizado por Donald Trump, fractura el diálogo que —según la ministra colombiana Diana Marcela Morales— ya se venía gestando para blindar la zona fronteriza contra el narcotráfico y la minería ilegal.
Aislamiento diplomático y tensiones con Washington
El conflicto con Ecuador es solo un eslabón en la compleja cadena de desafíos de seguridad que enfrenta el gobierno de Petro. El mandatario colombiano mantiene una relación tensa con organismos internacionales, cuestionando abiertamente los métodos de la ONUDD tras un informe que señaló un aumento del 53% en el potencial de producción de cocaína entre 2022 y 2023.
Estas cifras fueron determinantes para que Estados Unidos descertificara a Colombia en su lucha contra las drogas en 2025. La presión alcanzó un punto crítico el pasado 24 de octubre, cuando el Departamento del Tesoro incluyó a Petro en la lista OFAC, bajo acusaciones de vínculos con el crimen organizado. Pese a este escenario, el mandatario colombiano sostuvo una reunión estratégica con Donald Trump en la Casa Blanca el pasado 3 de febrero, buscando posiblemente redefinir la hoja de ruta bilateral.
El crimen organizado: El único beneficiario del caos
Mientras las aduanas y las cancillerías se blindan, el análisis de InSight Crime advierte que el deterioro de la cooperación operativa es el mejor regalo para las economías ilícitas. En la frontera, los comerciantes ya alertan que los altos aranceles no detendrán el flujo de mercancías, sino que lo desplazarán hacia canales informales, disparando el contrabando de café, combustibles y bienes agroindustriales.
La historia demuestra que la falta de coordinación binacional solo debilita al Estado. En contraste, las cifras del Ministerio de Defensa de Colombia subrayan que el intercambio de inteligencia ha sido clave para incautar más de 280 toneladas de cocaína desde 2023. Sin un frente unido, la naturaleza transnacional del crimen organizado encontrará en las barreras comerciales el espacio perfecto para expandir su dominio sobre los pasos fronterizos.
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