
¿Cuál es el rol de Ecuador tras el encuentro de Trump y Petro?
Colombia y EE. UU. buscan recomponer vínculos; Ecuador observa, vulnerable, su papel como ruta del narcotráfico
La reunión del 3 de febrero de 2026 entre Donald Trump y Gustavo Petro en la Casa Blanca cerró (al menos de forma provisional) un año marcado por tensiones, descalificaciones públicas y medidas punitivas en la relación entre Estados Unidos y Colombia. El encuentro, que se prolongó por cerca de dos horas y se realizó a puerta cerrada, concluyó con un tono inusualmente positivo para dos líderes que habían sostenido choques políticos abiertos.
Uno de los gestos más concretos fue la entrega por parte del gobierno colombiano de una “lista de objetivos de alto valor” (integrada por estructuras como el Clan del Golfo, el ELN y las disidencias de las FARC (EMC) a las autoridades estadounidenses. La medida sugiere un giro hacia operaciones más selectivas, centradas en mandos, logística y finanzas, con posible proyección transfronteriza.
Producción de cocaína y fricciones con EE. UU.
David Saucedo
Sin embargo, el principal punto de fricción persiste: la oferta de cocaína. Según la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (Unodc), en 2023 la producción potencial de cocaína en Colombia creció un 53 %, alcanzando las 2.664 toneladas, en paralelo a una expansión de los cultivos hasta las 253.000 hectáreas. Estas cifras fueron utilizadas por Washington para descertificar a Colombia en 2025. Petro cuestionó la metodología del informe y solicitó su revisión, pero mientras eso ocurre, la política estadounidense continúa priorizando indicadores de reducción de oferta como condición para sostener la cooperación.
“Si este reset entre Estados Unidos y Colombia se traduce en operaciones combinadas (puertos, rutas marítimas y finanzas), zonas como Guayaquil, Posorja y el corredor marítimo hacia Centroamérica verían más patrullajes, intercambio de listas nominales y datos biométricos, además de paquetes de asistencia atados a metas medibles como incautaciones, tiempos de inspección y golpes a activos”, explica Giovanni Riofrío, especialista en crimen organizado transnacional.
Impacto político y calendario electoral colombiano
Para el internacionalista Esteban Santos, aún es prematuro emitir un juicio definitivo sobre el trasfondo político de este acercamiento y su relación con medidas como los aranceles impuestos por Ecuador o la expectativa colombiana de una mayor cooperación en seguridad. “Mucho dependerá de la construcción de este eventual acuerdo. Ojalá derive en un entendimiento entre Trump y Petro que beneficie a toda la región. Y cuando hablo de región, me refiero a que podamos sentarnos, bajar las armas y trabajar de manera mancomunada”, sostiene.
Santos advierte además que el calendario electoral colombiano introduce un factor adicional de lectura política: “En Colombia hay elecciones a la vuelta de la esquina. En pocos meses serán las seccionales y las presidenciales comienzan en mayo. Se especula si este movimiento es también una forma de presión para marcar territorio en la contienda”.
La política de “paz total” y su paradoja
El trasfondo estratégico es la política de “paz total” impulsada por Petro, que incorporó diálogo con guerrillas y “conversaciones sociojurídicas” con estructuras criminales, con el objetivo de reducir la violencia y transformar las economías ilegales. El balance independiente muestra una paradoja: se redujo cierta confrontación directa, pero varios grupos ampliaron su control territorial y sus rentas, aprovechando ceses parciales y vacíos estatales.
“El encuentro es impredecible pero potencialmente clave. Hay una agenda dura (drogas, migración, China, Venezuela) con dos líderes de personalidades confrontativas. La descertificación y las amenazas dañaron la confianza, pero Washington busca reactivar una lógica de control hemisférico”, sostiene Riofrío.
Estados Unidos y la reconfiguración de rutas del narcotráfico
Esteban Santos
Desde otra perspectiva, el consultor mexicano en políticas públicas y seguridad David Saucedo introduce un elemento estructural: “Hay un tercer país involucrado en el narcotráfico transnacional que rara vez se menciona: Estados Unidos”. Según su análisis, el cierre de rutas tradicionales de exportación (como el puerto de Buenaventura o el aeropuerto El Dorado) obligó a desviar flujos hacia Venezuela, Perú y Ecuador.
“Lo que tenemos es que el gobierno norteamericano y el colombiano han contenido parcialmente la salida directa desde Colombia, pero han desplazado los corredores”, explica.
Ecuador, un eslabón crítico en la seguridad regional
En ese contexto, Ecuador aparece como un eslabón crítico. Aunque no es productor de cocaína, se ha consolidado como ruta clave de tránsito, lo que ha amplificado la violencia interna y la presencia de organizaciones criminales. La reconfiguración de la cooperación entre Washington y Bogotá tiene impactos directos en su seguridad portuaria, marítima y financiera.
La reunión Trump-Petro no redefine por sí sola la estrategia hemisférica contra el narcotráfico, pero sí reabre el debate sobre el equilibrio entre control de la oferta, negociación armada y desarrollo territorial. Su peso es tanto político como simbólico: marca un punto de inflexión en una relación deteriorada y deja abierta una pregunta central para la región: si el nuevo entendimiento será un ajuste táctico o el inicio de una reconfiguración más amplia.
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