
Fusarium R4T: crece la preocupación por el invierno, pero la exportación sigue segura
Expertos y autoridades insisten en que el hongo no se transmite por la fruta y que la exportación de banano está garantizada
No se mueve, no vuela, no hace ruido. Vive debajo de la tierra y espera. El Fusarium oxysporum f. sp. cubense Raza 4 Tropical no irrumpe de golpe: se infiltra. Permanece oculto en el suelo, paciente, hasta encontrar el vehículo perfecto para expandirse: el agua.
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Tras la declaratoria de emergencia sanitaria, por haberse confirmado la presencia de este hongo en una finca de El Oro, la preocupación crece entre los productores bananeros. El invierno está por empezar y, con ello, un mayor riesgo de que la enfermedad se propague, más aún cuando un estudio de la Asociación de Exportadores de Banano del Ecuador (AEBE) desnuda una realidad preocupante: no todos los agricultores aplican de forma adecuada las medidas de bioseguridad.
La mayor amenaza no está en los puertos ni en los mercados internacionales, sino dentro del país. “El riesgo real está en la propagación interna”, advierte a Diario EXPRESO José Antonio Hidalgo, presidente de la AEBE. Por eso, desde el sector privado y gremial la consigna es clara: bioseguridad finca por finca, entendida como una responsabilidad directa del productor para proteger su patrimonio.
Los datos explican la urgencia. Un estudio aplicado a más de 1.500 productores revela que los pequeños agricultores apenas alcanzan un 33 % de cumplimiento general de prácticas de bioseguridad. Cuando se mide el cumplimiento estricto y sostenido, la cifra cae a tan solo el 7 %. Una brecha que genera una peligrosa ilusión de protección.
“El agua mueve al Fusarium”, explica Freddy Magdama, investigador del Centro de Investigaciones Biotecnológicas del Ecuador (CIBE) y de la Espol, ingeniero agrícola y doctor en Fitopatología. Santa Rosa, en la provincia de El Oro, es una zona inundable y las lluvias pueden convertirse en aliadas involuntarias del patógeno si no se toman medidas adicionales. “Ese es un tema bastante preocupante”, admite.
Erradicar el material infectado es apenas el primer paso. Luego vendrán decisiones más complejas: obras de contención, muros, drenajes y estrategias para evitar que el agua arrastre el hongo fuera del perímetro afectado. Todo dependerá de los niveles freáticos y de la intensidad de las lluvias. Nada puede dejarse al azar.
Por eso, Magdama insiste en la vigilancia constante: monitorear las zonas aledañas, observar los meses siguientes y detectar cualquier brote fuera de la finca original que indique que el patógeno logró escapar. La pregunta no es solo si está contenido hoy, sino si seguirá estándolo cuando el agua empiece a correr.
Los pequeños bananeros de El Oro como Gonzalo Anchundia son los más inquietos con la llegada del invierno. "Temo que no exista la debida bioseguridad y al final el agua de la lluvia arrastre el hongo a otras fincas", remarca.
Otra preocupación, según Anchundia, es el precio de mantener la bioseguridad. Para él implica 0,50 de dólares por caja de banano, "esto está fuera del gasto que se debe hacer para los pediluvio para el personal y para los vehículos".
A penas se están haciendo cuentas, no todos los pequeños productores de banano están informados sobre cuánto deben invertir para no perder su cultivo y aquí está un peligro latente que se debe solucionar en la marcha y rápido, antes de que las lluvias lleguen. Hay que actuar contrarreloj.
La alerta del hongo en El Oro
La confirmación oficial de que el hongo está en Ecuador llegó el 18 de diciembre de 2025, sin estridencias pero tarde, según la queja de productores. Se dio casi tres meses después de que el Ministerio de Agricultura anunció el envío de pruebas a laboratorios de Sudáfrica para corroborar una sospecha que el pasado 22 de septiembre hizo pública el ahora exministro de Agricultura, Danilo Palacios. Un tiempo que para Segundo Solano, presidente de la Asociación de Bananeros de El Oro, se desperdició, pues habría servido para guiar y capacitar al agricultor.
Agrocalidad informó que, tras completar los análisis de laboratorio y la cascada diagnóstica establecida, se confirmó la presencia del Fusarium R4T en una finca de aproximadamente siete hectáreas en el cantón Santa Rosa, provincia de El Oro. Las plantas mostraron síntomas claros, se activaron pruebas moleculares y ensayos de patogenicidad, y solo entonces llegó el veredicto técnico: el hongo ya se encuentra en territorio ecuatoriano.
Para quienes llevan años siguiendo el tema, la noticia no fue una sorpresa. “No era un ‘sí’, sino un ‘cuándo’”, resume Hidalgo. La respuesta del país, insiste, ha sido clara desde el inicio: “La estrategia del Ecuador se basa en contención y continuidad, no en negar el riesgo ni en cerrar el comercio”.
El primer mensaje fue decisivo para los mercados internacionales: el Fusarium R4T no se transmite por la fruta. La evidencia científica y los protocolos internacionales son contundentes: el hongo se propaga a través del suelo, el agua, las herramientas, el material vegetal y el movimiento humano. No viaja en el racimo que cruza fronteras. Esa precisión técnica sostiene hoy la confianza comercial.

Los protocolos activados
El Gobierno dice haber activado ya el Plan Nacional de Contingencia: cuarentena focalizada, cordones fitosanitarios, control estricto de la movilidad de personas, equipos y plantas, y vigilancia técnica permanente. La lógica es clara: contener el brote en territorio, demostrar control sanitario y mantener la credibilidad del Ecuador como proveedor confiable de banano.
No se trata solo de dinero. Existe una brecha técnica y cultural. Muchos productores creen saber más de lo que realmente conocen del Fusarium R4T, lo que reduce la adopción efectiva de medidas. Por eso, Hidalgo insiste en que la respuesta no es culpar, sino acompañar: capacitación continua, brigadas técnicas, protocolos claros y apoyo directo en campo.
La experiencia internacional deja otra lección incómoda: la bioseguridad básica no es cara; lo caro es no aplicarla. Pediluvios, desinfección de herramientas, control de visitas, señalización y cercas vivas tienen costos relativamente bajos si se los compara con la pérdida total de una finca. Más aún cuando se considera que el hongo puede permanecer en el suelo durante décadas. Además, estos costos ya estaban incorporados en el precio mínimo de sustentación del banano desde la primera alerta regional.
En medio del debate público surgieron cuestionamientos sobre una supuesta falta de transparencia. Hidalgo es enfático: no hubo ocultamiento deliberado. En fitosanidad existe una diferencia clave entre casos sospechosos y casos confirmados. Comunicar sin respaldo técnico genera alarma innecesaria y no mejora la respuesta. Los protocolos establecen que la información se haga pública cuando existe confirmación, mientras las medidas de contención se activan de inmediato, como ocurrió en este caso.
Ecuador, subraya, no improvisó. Desde 2021 el Fusarium R4T fue declarado prioridad nacional. Se elaboraron protocolos, se realizaron simulacros, se construyeron mapas de riesgo y se activó la vigilancia territorial incluso antes de la sospecha actual.
El Gobierno informa el trabajo hecho contra el hongo
El ministro de Agricultura, Juan Carlos Vega, confirmó oficialmente la detección del hongo tras cumplir de manera rigurosa con cuatro pruebas diagnósticas, cuyos resultados finales se recibieron en los últimos días. El foco se localizó en una finca bananera del cantón Santa Rosa, en la provincia de El Oro, con una afectación mínima que fue contenida de forma inmediata, según él.
“El foco identificado se mantiene confinado y bajo control técnico. Quiero ser muy claro: esta plaga afecta únicamente a las musáceas —banano, plátano y orito— y no representa ningún riesgo para la salud humana ni para el consumo”, enfatizó el ministro. Aclaró además que no existe afectación alguna a las exportaciones, al consumo local, al precio ni a la calidad del banano ecuatoriano.
Como parte de la respuesta inmediata, el Gobierno firmó la declaratoria de emergencia fitosanitaria para el sector bananero, lo que permite movilizar recursos del Estado y de la cooperación internacional para fortalecer el cerco epidemiológico y proteger a los productores.
La reacción técnica ha contado con el respaldo de organismos internacionales como el Centro Internacional de Agricultura Tropical (CIAT), que ha brindado asistencia especializada desde la primera sospecha registrada el 3 de septiembre de 2025. En ese proceso se entregaron más de 300 kits de bioseguridad y equipos, reforzando la capacidad operativa del país frente al brote.
Ecuador, principal exportador mundial de banano, envía más del 71 % de su producción a mercados internacionales, una posición que —según el Ministerio— será protegida con acciones firmes y sostenidas.
#URGENTE
— Agricultura, Ganadería y Pesca Ecuador 🇪🇨 (@AgriculturaEc) December 19, 2025
Información importante sobre la presencia del hongo Foc R4T en finca bananera de El Oro. @JuanCVegaEC @AgrocalidadEc #ElNuevoEcuador pic.twitter.com/aosffw3rQ7
Por su parte, Danny Morales, director ejecutivo de Agrocalidad, aseguró que la respuesta institucional ha sido constante y planificada. “Hemos actuado de manera sostenida frente al riesgo de ingreso del Fusarium Raza 4 Tropical”, señaló.
Apenas se identificó la sospecha en El Oro, se movilizaron 50 técnicos especializados, junto con equipos y materiales del stock nacional, para ejecutar los protocolos establecidos. Se realizó vigilancia del 100 % del área afectada, con apoyo de drones, monitoreo en radios de 1 a 5 kilómetros y acciones destinadas a descartar la dispersión hacia zonas cercanas.
Morales destacó que la inversión sostenida de los últimos años ha permitido fortalecer las capacidades técnicas del país: organización de laboratorios, aprobación de 18 normativas técnicas, ejecución de 12 simulacros nacionales y capacitación de más de 103.000 actores del sector, además de una vigilancia permanente en el territorio. Ecuador cuenta hoy con capacidad diagnóstica molecular y fitopatológica acreditada bajo la norma ISO 17025.
No obstante, y en cumplimiento de los estándares internacionales de notificación fitosanitaria, las muestras fueron remitidas al laboratorio de referencia mundial en Sudáfrica, para validar el diagnóstico con reconocimiento internacional.
Finalmente, las autoridades reiteraron el llamado a productores, transportistas, operadores logísticos y viajeros a cumplir estrictamente los protocolos de bioseguridad, reportar alertas únicamente por los canales oficiales y actuar de manera coordinada.
La corresponsabilidad y la articulación interinstitucional —coinciden— serán claves para proteger la sanidad vegetal y garantizar la sostenibilidad del sector musáceo en el Ecuador.
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