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El paso del transporte pesado por el puente internacional de Rumichaca se redujo, tras la entrada en vigencia de la tasa de seguridad del 30 %.Angelo Chamba / Expreso

Tensión Colombia-Ecuador: Guerra arancelaria reactiva el contrabando en la frontera

La Cámara de Tulcán denuncia cobros de $7 a $10 por traspaso ilegal de mercadería. Transportistas convocan a una marcha

El puente internacional de Rumichaca, que antes era la arteria vital del comercio binacional, hoy luce desolado. Los transportistas relatan que solo dos o tres camiones cruzan donde antes transitaban 80 vehículos diarios cargados de mercancías. La guerra arancelaria del 30% entre Ecuador y Colombia ha paralizado la frontera más activa de ambos países.

La debacle comenzó el 1 de febrero cuando entraron en vigor las medidas recíprocas que redujeron el intercambio comercial en 99%. Ecuador impuso una “tasa de seguridad” para compensar la supuesta falta de cooperación colombiana en el control fronterizo, mientras el país vecino respondió con aranceles similares, convirtiendo una disputa de seguridad en una guerra comercial que castiga economías fronterizas.

Carlos Bastidas, presidente de la Asociación Transporte Pesado del Carchi, confirma que al haber estado en la zona de aforo donde por lo general llegan de 50 a 60 carros diarios, en esta temporada de plátano, ahora “había dos o tres vehículos”. La imagen desoladora se repite en los siete depósitos temporales que también manejan mercadería de exportación.

Del lado colombiano, Edison Mena, presidente de la Asociación Colombiana de Camioneros (ACC) Seccional Ipiales, cuantifica las pérdidas en $570 millones anuales para el sector transportista. “El sector transportista representa el 26% de las exportaciones de Colombia a Ecuador, que anualmente suman $2.200 millones”, cuenta con preocupación.

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Nelson Cano, presidente de la Cámara de Comercio de Tulcán, advierte sobre el efecto dominó en toda la cadena logística: “Están involucrados sectores como transporte internacional, almacenamiento de mercaderías y agencias de aduana que tienen un gran número de empleados”. El transporte es el segundo rubro de la economía de Carchi, después de la agricultura, y el 35% de Ipiales.

La crisis se profundizó cuando Colombia endureció su posición prohibiendo el ingreso terrestre de arroz ecuatoriano por Ipiales y Puerto Asís. Esta medida, que va más allá de los aranceles, está generando el efecto contrario al buscado ya que impulsa masivamente el contrabando.

El comercio ilegal se ha convertido en una alternativa viable para productos básicos de consumo masivo. “Los dueños de haciendas fronterizas hoy cobran entre $7 y $10 por vehículo para permitir el paso clandestino de arroz, azúcar, fideos, atunes,sardinas, frejol”, revela Cano, quien identifica estos productos como los más demandados en las rutas ilegales. Otros productos que pasan son dentífricos y cerveza de malta.

A lo largo de los más de 500 kilómetros de frontera entre ambos países existen múltiples “trochas”, que ahora operan a plena capacidad las 24 horas. Por esos pasos, “se van miles de quintales o cientos de toneladas”, describe Bastidas. “¿Por qué no le dicen al Gobierno que en vez de que pasen todas esas mercaderías por contrabando, mejor las dejen pasar legalmente por Rumichaca y se paguen impuestos?”.

La demanda de productos básicos no desaparecerá

De hecho, señala Bastidas, no se ha cuantificado cuánto dinero deja de recaudar el país por cuestión de impuestos, ya que la mercadería que entraba legalmente pagaba sus tributos, por lo que esta medida no recaudaría lo necesario para el rubro de seguridad, tal como está implementada.

Mena reconoce que el fenómeno apenas comienza: “Yo creo que es un poco pronto para evaluar completamente el mercado negro, esperemos esta semana y la subsiguiente”. Sin embargo, anticipa que la demanda de productos básicos no desaparecerá, solo migrará hacia rutas ilegales más costosas y peligrosas.

Según el diario El País de Colombia, el flete de Cali a Tulcán subió 40%, de $1.550 a $2.180, por la carrera desesperada de productores por evitar los nuevos costos. “Muchos clientes ecuatorianos empezaron a pedir que la mercancía llegue antes y de repente no se podía conseguir transporte”, reveló un empresario colombiano sobre la avalancha de pedidos anticipados.

Las repercusiones se extienden hacia las provincias productoras ecuatorianas. Guayas, Manabí y Los Ríos enfrentan el cierre abrupto de sus mercados naturales para productos como arroz, plátano y aceite de palma, mientras los agricultores se quedan sin destino rentable para sus cosechas.

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Protesta

Ante la crisis, transportistas de ambos países convocaron para este 3 de febrero de 2026 una marcha binacional que iniciará en Ipiales a las 8:00 y culminará en Rumichaca a las 11:00 con más de 1.000 manifestantes.

“Esperamos que los gobiernos se sensibilicen y esta medida la puedan dar de baja”, expresó Cano, quien no ha recibido respuesta oficial pese a entregar un documento al gobernador del Carchi.

Las proyecciones sociales son alarmantes. “Si la gente se queda sin trabajo, tiene que buscar alternativas para mantener a sus familias, lo que puede incrementar la violencia y la delincuencia”, advierte Bastidas.

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