
Crisis con Colombia: ¿cómo afecta la suspensión de venta de electricidad al Ecuador?
Colombia suspenderá la venta de energía desde hoy. El Ministerio de Energía ecuatoriano garantiza la cobertura de la demanda
La medida del Gobierno Colombia de suspender la venta de energía eléctrica a Ecuador, en reciprocidad a la tasa de seguridad del 30 % impuesta por el presidente Daniel Noboa, tendrá efectos directos. Tras la decisión de suspender ya la exportación de este suministro desde Colombia a partir de las 18:00 de este 22 de enero de 2026, el déficit de generación de energía de Ecuador aumentará.
Para 2026 se prevé que el déficit de energía eléctrica llegue a 1.439,8 megavatios (MW). Esto significa una brecha mayor en un 48,9 % frente a lo establecido para 2025 (966,5 MW). Estas proyecciones constan en el Informe Técnico Económico para el alquiler de generación termoeléctrica delegada por el Ministerio de Ambiente y Energía a la Corporación Eléctrica del Ecuador (Celec), al que accedió Diario EXPRESO.
Sin embargo, el Ministerio de Ambiente y Energía prevé que en condiciones semi-secas, el déficit se ubique en alrededor de 866 MW durante este 2026.
Fernando Salinas, presidente del Foro Energético de Ecuador, advierte que al depender de Colombia para cubrir la demanda de este servicio público en Ecuador se deberán aplicar otras acciones para garantizar este suministro.
El aporte de Colombia para la generación eléctrica de Ecuador
La electricidad que Colombia vende a Ecuador representa –en épocas de estiaje- alrededor del 8 % de la demanda promedio nacional de energía supera los 4.000 megavatios. Así, el suministro de Colombia equivale a 292 MW, que durante todo el día significa aproximadamente 7.000 MW hora por día.
Pero al no contar con este aporte, el Operador Nacional de Electricidad (Cenace) de Ecuador deberá recurrir a otras fuentes, que incluye hacer uso de la reserva energética de Mazar, que se ha tratado de cuidar en las últimas semanas debido a su importancia estratégica en la generación de energía.
Esta represa alimenta el complejo Paute Integral, conformado por Mazar 170 megavatios (MW), Molino (1.100 MW) y Sopladora (487MW), que suman un total de 1.757 MW y cubren alrededor del 38 % de la demanda nacional.
El uso de energía térmica debe aumentar
Salinas menciona que también se deberá usar la generación térmica, que tiene un tope de 1.300 MW debido a la vetustez de sus centrales térmicas y la fallida incorporación de las centrales de Progen y Austral y de otras soluciones. Este suministro incluye el aporte de tres barcazas de Karpowership (300 MW), aunque el contrato de una de ellas (Murat Bey) estaba previsto que culmine el 7 de enero de 2026, según informes del Cenace.
Pero ante las condiciones actuales, Salinas considera que la renovación de estos contratos será “urgente”.
Esta realidad tendrá, además, un impacto económico porque al emplear fuentes térmicas con más énfasis se deberá destinar más recursos económicos para combustibles, que encarecen la producción de electricidad, y así aumentarán los costos de generación de energía en Ecuador, subraya Salinas.
Generar con derivados -que reciben subsidios por parte del Estado- cuesta casi cuatro veces más (14 centavos por kilovatio hora- kWh) de lo que representa hacerlo con hidroeléctricas (3,6 centavos por cada kWh).
Además, si la medida de Colombia se mantiene y los bajos caudales que alimentan Mazar continúan, Salinas no descarta que a fines de marzo de 2026 se presente un riesgo de racionamiento. “La seguridad energética de nuestro país se encuentra comprometida. La decisión de Colombia de dejar de vender energía a Ecuador evidencia la vulnerabilidad de depender de un solo proveedor interno”, refiere Salinas.
📍[COMUNICADO OFICIAL]
— Ministerio de Ambiente y Energía (@EcuadorMAE) January 22, 2026
A la ciudadanía⤵️ pic.twitter.com/XKACf9GZMF
Por su parte, el Ministerio de Ambiente y Energía de Ecuador asegura que el sistema eléctrico puede operar sin energía importada desde Colombia. Así lo informó esta entidad este 22 de enero de 2026, al señalar que el país cuenta con capacidad suficiente para cubrir de forma autónoma la demanda diaria, incluso ante una eventual indisponibilidad del suministro colombiano.