El turismo mejora en Quito, pero el impacto hotelero no
Quito registra un aumento de turistas, pero persisten brechas entre los datos oficiales y la realidad de pequeños y medianos establecimientos

Visitantes recorren Centro Histórico reflejando una recuperación progresiva del sector turístico.
Lo que debes saber
- El turismo regresa a Quito con más visitantes, pero la recuperación es desigual: a pocas cuadras de los sitios icónicos, hay zonas donde la actividad aún no despega
- Más de 172.000 visitantes llegaron en el primer trimestre de 2026 y un alza cercana al 10 %. Autoridades ven señales de recuperación hacia niveles previos a la pandemia
- Pese al crecimiento en cifras, el sector hotelero advierte sobre una baja ocupación y escasa reactivación. En el Centro, algunos alojamientos no superan el 25 % de ocupación
En las calles empedradas del Centro Histórico de Quito, los turistas regresan poco a poco. Cámaras en mano, recorren plazas, iglesias y museos, devolviendo algo del movimiento que la pandemia y la crisis de seguridad habían apagado.
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Sin embargo, a pocas cuadras de estos puntos icónicos, la postal cambia: hay sectores donde el turismo aún no logra reactivarse con la misma fuerza. La capital ecuatoriana vive hoy un escenario dual, donde la recuperación es visible, pero desigual.
Las cifras oficiales respaldan el optimismo moderado. Según datos de Quito Turismo, solo en marzo de 2026 se registró un incremento del 15,4 % de visitantes no residentes en comparación con el mismo mes del año anterior, alcanzando más de 57.000 turistas. En febrero, el crecimiento fue del 5,5 %.
En total, el primer trimestre cerró con más de 172.000 visitantes, lo que representa un aumento cercano al 10 % respecto a 2025. Para María Belén Pacheco, coordinadora técnica de la entidad, estos números confirman que “es un trimestre súper positivo” y evidencian que la ciudad está a punto de recuperar sus niveles prepandemia.
Otra perspectiva de la Cámara de Comercio
Pero, mientras las estadísticas hablan de crecimiento, el termómetro del sector privado refleja una realidad más compleja. La Cámara de Comercio de Quito alertó sobre la baja ocupación hotelera, una percepción que se repite entre pequeños empresarios del sector.
Lenín Campaña, presidente de la Asociación de Hoteles del Centro Histórico, asegura que la recuperación no se siente en todos los segmentos. “No ha habido cambios desde los últimos meses. Nos mantenemos, algo como para subsistir”, afirma. En su caso, la ocupación durante los últimos feriados no superó el 25 %, una cifra que contrasta con el discurso de reactivación.
La explicación a esta aparente contradicción no es única. Desde Quito Turismo se apunta a una tendencia global: el crecimiento del uso de plataformas como Airbnb, que no están reguladas ni contabilizadas en las estadísticas oficiales.

Algunos espacios del centro enfrentan una lenta recuperación y menor afluencia turística, uno de los principales desafíos del gremio.
Esto podría explicar por qué el aumento de visitantes no se traduce directamente en más noches de hotel. Sin embargo, para los pequeños establecimientos, el problema va más allá de la competencia. “Aquí demanda mucho del esfuerzo individual. No hay un apoyo real al 100 %”, señala Campaña, evidenciando una brecha entre políticas públicas y necesidades concretas del sector.
Faltan estrategias para atraer turismo internacional
En este contexto, el gremio turístico coincide en que la ciudad avanza, pero sin la velocidad necesaria. Raúl García, presidente de la Cámara de Turismo, resume el momento actual como un proceso “no negativo”, aunque insuficiente. “Va caminando, no con la rapidez que esperamos ni con las cifras que necesitamos”, explica.
A su juicio, el principal vacío está en la falta de estrategias sólidas para atraer turismo internacional, clave para inyectar divisas frescas a la economía local. “El turismo funciona cuando llegan los turistas. Y el internacional es el que realmente dinamiza”, enfatiza.
Las autoridades locales han apostado por una estrategia basada en eventos. Festivales, convenciones y encuentros internacionales buscan posicionar a Quito como un destino atractivo durante todo el año, especialmente en feriados en los que tradicionalmente la ciudad se vacía.

Quito blinda a los turistas con una estrategia en el Centro Histórico.
Entre las iniciativas destaca la organización del Travel Mart en septiembre, que traerá a 90 compradores internacionales, así como festivales culturales y gastronómicos diseñados para extender la estadía de los visitantes.
No obstante, estas acciones aún generan dudas. Aunque son vistas como una oportunidad, su impacto depende de factores como la ubicación de los eventos y la articulación con el sector privado. “Muchos eventos serán en el norte, y eso beneficia más a ciertos hoteles. Esperamos que realmente se traduzca en ocupación”, advierte Campaña.
Es necesario un trabajo articulado
El desafío de fondo parece ser la falta de coordinación efectiva. Desde la Cámara de Comercio se insiste en la necesidad de una hoja de ruta clara y acuerdos concretos entre el sector público y privado. Aunque se han realizado mesas de trabajo, los avances son limitados. “Aún están pendientes decisiones que permitan atraer visitantes y dinamizar la economía”, señala el gremio en un comunicado.
Pese a las tensiones, hay coincidencias: Quito tiene potencial. Su combinación de patrimonio cultural y natural, con el Centro Histórico y el Chocó Andino, ofrece la posibilidad de ampliar la experiencia turística más allá de una visita rápida. La clave, según expertos y autoridades, está en convertir ese potencial en productos concretos, bien promocionados y articulados con la oferta privada.
A este escenario se suma un intento reciente de articulación entre el sector público y privado, a través de una mesa de trabajo impulsada por Quito Turismo junto a la Cámara de Comercio de Quito y distintos gremios del sector.
Según la coordinadora técnica, en ese espacio quedaron en evidencia discrepancias en el manejo de cifras -especialmente en torno a la ocupación hotelera-, lo que llevó a establecer como primer acuerdo la necesidad de unificar las fuentes oficiales de información y evitar lecturas contradictorias de la realidad turística.
Asimismo, se planteó la urgencia de avanzar en la regulación de plataformas como Airbnb y de reforzar la promoción internacional del destino.
Para el gremio turístico, el desafío va más allá de estos primeros consensos: insisten en que el verdadero reto es traducir el diálogo en acciones concretas y oportunas, en un contexto donde cada feriado que no se capitaliza representa una oportunidad perdida para la reactivación plena del turismo en la ciudad.