
Quito inaugura la primera Banca Roja para recordar a víctimas de femicidio
La Banca Roja llega a Quito como un llamado permanente contra la violencia hacia las mujeres
En la Plaza Gabriela Mistral, ubicada en el sector de La Mariscal (centro-norte de la ciudad), el Municipio de Quito realizó la entrega oficial de la primera Banca Roja, un símbolo urbano permanente que honra la memoria colectiva de las víctimas de femicidio y transfemicidio, y que además se consolida como una herramienta de prevención y sensibilización frente a la violencia de género.
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Según la Asociación Latinoamericana para el Desarrollo Alternativo (Aldea), en 2025 Ecuador registró un femicidio cada 22 horas. Entre el 1 de enero y el 31 de diciembre de ese año, 411 mujeres fueron asesinadas en el país, evidenciando la urgencia de políticas públicas sostenidas y acciones de prevención efectivas.
Las Bancas Rojas estarán ubicadas progresivamente en distintos espacios públicos del Distrito Metropolitano, una en cada Administración Zonal, como parte de una estrategia integral que busca mantener viva la memoria, generar conciencia ciudadana y promover una cultura de no violencia.
Una iniciativa construida desde la participación ciudadana
Jacques Ramírez, secretario de Inclusión Social del Municipio de Quito, explicó que esta acción surge de los procesos participativos impulsados por la Alcaldía junto a organizaciones sociales, económicas, políticas, culturales y académicas de la ciudad.
“Esta iniciativa nació desde las organizaciones de mujeres para que Quito se sume a un movimiento internacional que utiliza las bancas rojas como un recordatorio permanente de que las muertes violentas de mujeres no pueden quedar en el olvido”, señaló Ramírez.
El funcionario enfatizó que la Banca Roja no es únicamente un elemento urbano, sino un espacio de memoria, reflexión y alerta, que forma parte de un proceso de construcción colectiva con organizaciones de mujeres en los territorios.
Espacios de sensibilización y alerta temprana
Además de su valor simbólico, las Bancas Rojas incorporan un buzón de alerta, concebido como un mecanismo de prevención y sensibilización ciudadana. A través de este dispositivo, las personas podrán dejar mensajes de solicitud de apoyo, señales de riesgo o denuncias, que serán atendidas y derivadas por las instancias municipales correspondientes.
Estos espacios no sustituyen las rutas formales de atención, sino que complementan los mecanismos de protección, fortaleciendo la detección temprana de situaciones de violencia de género.
Compromiso del Acuerdo Quito 2034
La implementación de las Bancas Rojas responde al cumplimiento de la Declaratoria del Acuerdo Quito 2034, en su eje de Seguridad Humana, Convivencia y Derechos Humanos, donde se acordó la colocación de estos símbolos urbanos en memoria de las víctimas de femicidio y transfemicidio.
La propuesta fue impulsada por Lizi Miriam Ernst, presidenta de la Coalición Nacional de Mujeres, quien resaltó la importancia de visibilizar esta problemática en el espacio público.
“Es fundamental que la ciudad cuente con un símbolo permanente que recuerde la no violencia contra las mujeres y a quienes perdieron la vida por femicidio. Solo en 2025, 23 mujeres del Distrito Metropolitano de Quito fueron asesinadas en estas circunstancias”, expresó Ernst.
Servicios municipales de protección y atención
Quito cuenta con una red de atención y protección conformada por los Centros de Equidad y Justicia y las Juntas Metropolitanas de Protección de Derechos, que han beneficiado a 10.819 y 4.046 personas, respectivamente, mediante medidas administrativas para resguardar la integridad de niñas, niños, adolescentes, mujeres y personas adultas mayores.
A esto se suma el Servicio de Prevención de Violencias, casas de acogida como el Centro Tres Manuelas, la Casa de la Mujer, la Casa de la Adolescente, entre otros, gestionados por la Unidad Patronato Municipal San José (UPMSJ).
¿Qué es la Banca Roja?
La Banca Roja es un símbolo internacional de concienciación contra la violencia de género. Está presente en ciudades, instituciones y espacios educativos de distintos países, y se replica como una acción de memoria, prevención y reflexión social frente al femicidio y otras formas de violencia extrema.