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En la Jerónimo Carrión un edificio está a medio construir. Habitantes de calle duermen en los exteriores. Los dueños intentan venderlo.Foto: Gustavo Guamán / Expreso

Ordenanza sobre La Mariscal: predios abandonados tienen el tiempo contado

El Municipio identificó 150 viviendas abandonadas en La Mariscal. Propietarios tienen dos años para intervenir 

La anhelada reactivación de La Mariscal comienza a tomar forma. El barrio, que alguna vez fue la emblemática ‘zona rosa’ de Quito, se abre paso hacia una nueva etapa tras años de estancamiento. Con la aprobación de la ordenanza, se plantea recuperar su dinamismo y vitalidad, pero sin perder su carácter residencial y su espíritu artístico.

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El desafío, sin embargo, es complejo y multidimensional. No se trata solo de regulación y control a actividades de ocio nocturno, se busca atraer inversión, lograr que las familias vuelvan a habitar sus calles, reforzar la seguridad y generar incentivos que motiven a constructores y propietarios a apostar nuevamente por el sector.

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La normativa marca el inicio del proceso, pero el verdadero reto es convertir el papel en una transformación tangible. Por lo que la gran pregunta de los moradores es si esta vez el proyecto funcionará.

Andrés Groner, coordinador de la Asamblea Barrial La Mariscal Legado Cultural, considera positivo que al fin exista “un documento sobre el cual trabajar”, y advierte que estarán alertas. Uno de los puntos que más inquieta es la permanencia del polígono de ocio nocturno en la Plaza Foch y los alrededores. La comunidad pedía que se elimine y no se concentre en esa zona.

Asimismo, los moradores exigen que se cumpla con la insonorización de bares y discotecas, y que se refuercen operativos contra libadores en el espacio público, venta de sustancias y comercio ambulante informal. “Si no se organiza el ocio nocturno, será difícil que vuelva la residencialidad”, insiste Groner.

Para David Montesinos, urbanista e integrante de la Asamblea Barrial La Mariscal Legado Cultural, en la ordenanza persiste una contradicción entre los objetivos y las medidas concretas que propone. Si bien reconoce que las metas, recuperar la residencialidad, mejorar la calidad urbana y revitalizar el espacio público, están bien formuladas, cuestiona que las herramientas planteadas no necesariamente conducen a ese fin.

Coindice con Groner y cuestiona que se mantuvo el polígono de entretenimiento en la Plaza Foch. “Se establece un límite de hasta 100 licencias. Actualmente existen alrededor de 30, en lugar de reducir la presión, se podría triplicar la actividad”, observa. A su criterio, concentrar más establecimientos en el mismo punto profundiza tensiones ya existentes con los residentes.

Montesinos también cuestiona la ausencia de intervenciones urbanas complementarias. No se contemplan, dice, acciones claras para peatonalizar o pacificar ciertas vías, ni se definen zonas de amortiguamiento que reduzcan el impacto del ruido y la actividad nocturna sobre las viviendas. 

150 predios abandonados

El otro gran desafío es la vivienda. Muchas casas abandonadas conservan valor histórico y arquitectónico. Para los vecinos, su recuperación no solo es una cuestión estética, sino identitaria.

La transformación acelerada del barrio, sumada a la inseguridad, microtráfico y al ruido, provocó la salida de antiguos residentes y el deterioro progresivo de todo tipo de inmuebles.

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La casa ubicada en la Lizardo García está grafiteada en la parte de afuera y hay ventanas rotas. Vecinos dicen que se meten delincuentes.Foto: Gustavo Guamán / Expreso

Según el Municipio, en el sector se identificaron 150 predios abandonados. Algunos son patrimoniales, otros pertenecen al Cabildo y la mayoría son privados. Varios se han convertido en refugio improvisado para habitantes de calle que levantan covachas para protegerse del frío. 

Vinicio Oviedo, morador de la calle Joaquín Pinto, menciona que también son escondite de personas que roban y consumen sustancias, lo que incrementa la percepción de inseguridad.

Plazo para los propietarios 

El concejal Adrián Ibarra explicó que los propietarios de estos predios tendrán un plazo de dos años para presentar un proyecto constructivo. De no hacerlo, el Municipio podrá tomar decisiones al respecto, amparado en la nueva normativa. En el caso de los inmuebles municipales, estos ya forman parte del plan de infraestructura previsto para La Mariscal, aseguró.

En una entrevista radial, el administrador zonal, Leandro Buratovich, recordó que en 2025 se realizó una rueda de negocios con más de 100 inversionistas. Aunque se identificaron 150 predios abandonados, solo de 75 se logró obtener contacto. 

Con ellos hubo acercamientos; 32 mostraron interés y finalmente se concretaron 15 acuerdos, tanto para venta como para arriendo. Con la ordenanza vigente, el Municipio espera que más propietarios se sumen al proceso.

Beneficios para constructores

La estrategia incluye incentivos para el sector constructor, como el 50% de descuento en la concesión onerosa de derechos para mayor edificabilidad. El objetivo es atraer inversión y volver a habitar La Mariscal, aprovechando que en sus alrededores funcionan varias universidades.

Asimismo, la normativa establece nuevos límites de altura: en la avenida Patria se permitirá hasta 24 pisos; en las avenidas 12 de Octubre y 10 de Agosto, hasta 20; en la 6 de Diciembre y Amazonas, 16; y en el entorno de la Plaza Foch, un máximo de ocho pisos. Para el Cabildo, este crecimiento en altura será el motor que incentive proyectos mixtos de vivienda y también comercio formal.

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Inseguridad y abandono son algunos de los problemas que enfrenta la zona de La Mariscal.Foto: Gustavo Guamán / Expreso

Desde el sector constructivo la propuesta se observa con expectativa y cautela. Los incentivos planteados reducen costos y mejoran la rentabilidad de los proyectos, mientras que el potencial de densificación resulta especialmente atractivo en una zona consolidada y estratégicamente ubicada como La Mariscal.

Para el arquitecto Joseph Toscano, CEO de Pivot Constructores, el barrio no solo posee un alto valor histórico y patrimonial, sino también condiciones urbanas que lo convierten en una apuesta viable. “La construcción es un motor económico y social; cuando se desarrollan proyectos se dinamiza el empleo y se mejora la calidad de vida de las personas”, señala.

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