Quito

Oso andino zoológico de Quito
Chuquiragua tenía alrededor de un mes y medio de edad cuando fue rescatada. Requirió cuidados intensivos durante sus primeras semanas.Foto: cortesía

Tres crías de oso andino no volverán a su hábitat y vivirán en el 'zoo' de Quito

Los oseznas fueron rescatadas en condiciones de orfandad, maltrato y alta vulnerabilidad.

En el Día Internacional para la Protección de los Osos, que se conmemora cada 21 de febrero, tres historias que comenzaron en distintas provincias del Ecuador confluyen en un mismo destino: el Zoológico de Quito, en Guayllabamba, donde hoy estas crías intentan rehacer su vida lejos de su hábitat.

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Allí permanecen bajo cuidados especializados Sisa, Chuquiragua y Puya, tres crías de Tremarctos ornatus (conocido como oso andino u oso de anteojos), que fueron rescatadas en condiciones de orfandad, maltrato y alta vulnerabilidad.

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Los casos se registraron entre agosto de 2024 y septiembre de 2025 en provincias de la Sierra norte y centro del país. Las oseznas tenían entre uno y cuatro meses de edad cuando fueron encontradas. Presentaban desnutrición, altos niveles de estrés y alteraciones asociadas a la separación temprana de sus madres.

Tras evaluaciones veterinarias y el análisis de la autoridad ambiental, se determinó que ninguna podrá regresar a la vida silvestre. La razón es que no desarrollaron las habilidades básicas de supervivencia que normalmente aprenden junto a sus madres durante los primeros meses de vida, detalló el Zoológico de Quito.

Historias marcadas por el abandono y el maltrato

Sisa fue la primera en llegar, a finales de noviembre de 2024. Fue rescatada en agosto en Angamarca, provincia de Cotopaxi, cuando apenas tenía semanas de nacida. Cuando la encontraron, estaba amarrada dentro de una vivienda, con señales de maltrato. Antes de su traslado a Quito, permaneció en una clínica veterinaria de Latacunga, donde lograron estabilizarla.

Meses después, en Ambuquí, provincia de Imbabura, apareció Chuquiragua. Tenía alrededor de un mes y medio de edad y requirió cuidados intensivos durante sus primeras semanas. Su adaptación a espacios más amplios se realizó de forma progresiva y bajo monitoreo constante.

La más joven es Puya. Fue reportada en Ascázubi, Pichincha, cuando deambulaba sin su madre, acosada por perros y luego mantenida en la vivienda de una familia. Llegó al zoológico con cuatro meses de nacida y una salud frágil que obligó a realizar ajustes específicos en su manejo, priorizando su estabilidad física y conductual.

Un nuevo comienzo, pero bajo cuidado humano

Actualmente, las tres atraviesan una etapa clave: consolidarse como grupo. Este proceso es fundamental para su bienestar. Viven en un espacio temporal diseñado para estimular comportamientos naturales como el juego, la exploración y la interacción.

Sisa y Chuquiragua ya conviven directamente. Puya, en cambio, mantiene por ahora contacto visual y olfativo con ambas, como parte de una integración gradual.

Oso andino zoológico de Quito
Sisa y Chuquiragua ya conviven directamente en el zoológico de Quito.Foto: cortesía

Sus historias, más allá de la ternura que despiertan, muestran una realidad preocupante para la especie: pérdida de hábitat, conflictos con humanos y tráfico ilegal. En estos tres casos, el bosque quedó atrás. Su futuro, inevitablemente, estará ligado al cuidado humano y a la posibilidad de convertirse en embajadoras de una especie que lucha por sobrevivir.

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