
¿Está en riesgo la estación de trenes de Chimbacalle? Vecinos se mantienen en alerta
Moradores temen que la estación se desmonte y sea ocupada por oficinas públicas. Piden preservar su valor patrimonial
La posibilidad de que la histórica estación de trenes de Chimbacalle sea utilizada para instalar oficinas del Ministerio de Infraestructura y Transporte (MIT) ha alertado a los habitantes de esta tradicional parroquia del sur de Quito.
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Dirigentes barriales y defensores del patrimonio temen que un cambio de uso del espacio termine por diluir el valor histórico de uno de los símbolos ferroviarios más importantes del país.
La estación fue inaugurada en 1908 por el general Eloy Alfaro durante su segunda presidencia y durante décadas fue el corazón del sistema ferroviario. Desde este punto partían los trenes que conectaban la Sierra con la Costa, consolidando un eje clave para el desarrollo económico y social.
Pero el declive del sistema afectó también a este emblemático lugar. En 2008 se recuperó la operación del tren con la creación de la Empresa de Ferrocarriles del Ecuador, pero en 2020 un decreto presidencial dispuso su liquidación. Desde entonces, la infraestructura ferroviaria pasó a la administración del Ministerio de Transporte y Obras Públicas.
Con la empresa en liquidación, el complejo ferroviario de Chimbacalle comenzó a mostrar signos de abandono. Vagones vandalizados, áreas deterioradas y espacios sin uso fueron parte del paisaje durante varios años. Frente a ello, la propia comunidad decidió intervenir para evitar que el sitio cayera en el olvido.
Vecinos y colectivos culturales organizaron mingas de limpieza y actividades comunitarias para rescatar la memoria ferroviaria del sector. Uno de los eventos más representativos fue la Feria Ferroviaria Chimbacalle 2025, que buscó reactivar el interés ciudadano por el tren y promover su eventual retorno. En la actualidad se realizan ferias puntuales dentro de la estación.
La comunidad se activó para defender la estación
Raúl Armendáriz, de la Asamblea Barrial Ciudadela México, señala que el anterior liquidador de la empresa dejó estructurado un plan para generar más dinamismo en la estación. Pero, con el cambio de administración, agrega, apareció la posibilidad de que el espacio sea utilizado para oficinas gubernamentales.
“Cuando nos enteramos nos movilizamos inmediatamente”, dice Armendáriz, quien sostiene que la estación debe mantener su carácter patrimonial y no convertirse en un espacio administrativo.
En una carta abierta difundida por los vecinos se indica que varias entidades públicas han ocupado edificios históricos para resolver necesidades de espacio. Sin embargo, sostienen que la estación de Chimbacalle tiene un valor simbólico que la hace diferente.

“Entendemos que existen razones para ocupar infraestructuras públicas, pero en el caso de la estación simplemente no se puede tomar el espacio ni pensar en reemplazarlo por oficinas de ninguna índole”, dice el documento.
Los residentes también alertan sobre un proceso de desmantelamiento progresivo del material ferroviario. Según la denuncia, varios autoferros han sido retirados y trasladados a otras localidades. Algunos, comentan, han sido sometidos a procesos de chatarrización.
Para la comunidad, el retiro del equipo rodante podría ser el primer paso hacia un cambio definitivo en el uso del espacio. “Lo que está ahí es una marca indeleble de la historia del país”, menciona Patricio Andrade, quien también integra la Asamblea. Recordó que en el lugar aún permanecen locomotoras, el tren crucero y otros elementos que dan cuenta del pasado ferroviario del Ecuador.
También destacó que en 2010 la estación fue reconocida como la séptima maravilla patrimonial de Quito. “Es un lugar de memoria e identidad. Lejos de desmontarlo, deberíamos rescatarlo y proteger lo que queda”, afirma.
La preocupación de la comunidad también llegó al Instituto Metropolitano de Patrimonio (IMP). En un oficio, la entidad recalcó que el predio forma parte del patrimonio cultural nacional, inventario que fue ratificado por el Instituto Nacional de Patrimonio Cultural.

De acuerdo con la normativa vigente, el propietario del bien, en este caso el Estado, es responsable de su mantenimiento, conservación y protección. No obstante, el proceso de liquidación de la empresa ferroviaria ha derivado, según los vecinos, en descuido, ingresos indebidos y deterioro de la infraestructura.
¿Qué dijo el Ministerio de Transporte?
EXPRESO solicitó una entrevista con el actual liquidador de la empresa para conocer su versión sobre las inquietudes de la comunidad, pero hasta el cierre de esta edición no hubo respuesta. Desde el Ministerio de Transporte se indicó de manera general que, al tratarse de un bien patrimonial, no está previsto realizar intervenciones que alteren su carácter histórico.
Por su parte, la Secretaría de Hábitat y Ordenamiento Territorial del Municipio recordó que el predio es administrado por el MIT. Sin embargo, se trabaja en un plan de acción para recuperar el espacio público dentro del programa de revitalización del centro y zonas aledañas.
La propuesta contempla intervenciones urbanas en el entorno de la estación de Chimbacalle y sectores cercanos como el Teatro México. Una vez que el plan sea aprobado y publicado, el Municipio prevé iniciar acercamientos con las entidades del Gobierno responsables del sitio para coordinar acciones de recuperación.
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