
'Trabajos de amor en vano', un hito Shakespeariano llega a la capital
La comedia temprana del bardo inglés se presenta en el Estudio de Actores con trece artistas en escena
Fernando, rey de Navarra, y tres de sus caballeros deciden retirarse del mundo durante tres años. El juramento que sellan es riguroso: dedicarse al estudio, llevar una vida austera y renunciar por completo a cualquier trato con mujeres, incluso prohibiendo su presencia cerca de la corte. La promesa se formula como un ejercicio de dominio de la voluntad y de confianza absoluta en el poder de la palabra, entendida como sostén del pensamiento y garantía de disciplina moral.
Pero la llegada de la Princesa de Francia y su séquito de damas introduce una fisura inmediata en ese pacto. A partir de ese encuentro, los votos empiezan a tambalearse y el lenguaje se transforma en un territorio de juego, seducción y equívoco. Cartas amorosas se confunden, los disfraces multiplican los errores de reconocimiento y una representación teatral expone la fragilidad de los juramentos.
Sobre este entramado dramático se construye Trabajos de amor en vano, estreno que presentan La Cantera del Estudio de Actores y Desborde Teatro, bajo la dirección de León Sierra Páez en Quito.
La elección de esta comedia temprana de William Shakespeare no responde a un interés reciente, sino a una relación prolongada del director con el texto. “Yo conocía esta obra hace mucho tiempo. La trabajé en Madrid en 1999–2000, porque fui asistente del dramaturgo Carlos Marchena en un montaje muy emblemático que se hizo precisamente con esta versión”, explica Sierra al reconstruir el origen del proyecto.
Una adaptación con ‘sazón’ local
La puesta en escena parte de una adaptación estructural que modifica el texto original. “La maquinaria escénica de Marchena, la adaptación accional de bajar de cinco actos a dos, es la que hemos elegido”, señala el director. A ese trabajo se suma la incorporación de otra traducción: “La versión de Silva, que es más latinoamericanizante, con un lenguaje más cercano, también la hemos utilizado. Es un trabajo de unir las dos versiones”. Este cruce de materiales no se limita al plano textual, sino que se extiende al proceso de ensayos, donde el elenco intervino activamente en la construcción final.
Ese procedimiento se inscribe en una concepción del teatro centrada en el actor y en la escena como espacio de verdad. “Nosotros somos muy militantes del teatro de actor. Creemos en la verdad escénica, en el aquí y el ahora”, afirma Sierra.
A partir de esa premisa, el trabajo con el texto se entiende como una materia viva: “Casi todas las obras que leemos en español son traducciones. No estamos leyendo al autor en sí mismo, sino al traductor. Son traducciones de traducciones, y la esencia del autor va mutando. En esa licencia aparece la implicación real del actor con la palabra”. El proceso, añade, se desarrolló “entre el escritorio y la escena”, en un tránsito constante entre análisis y acción.

Una obra de gran envergadura
La decisión de montar Trabajos de amor en vano también estuvo atravesada por el contexto institucional del Estudio de Actores. Tras la pandemia, una generación numerosa permitió pensar un montaje coral. “Postpandemia entraron veinte personas al estudio. Se graduaron doce, y tener doce actores con esta calidad es la oportunidad de hacer un trabajo grande, como Shakespeare, como el barroco. Había que aprovechar esa oportunidad”, explica el director.
Esta elección se produce, además, en un escenario que describe como adverso para las artes escénicas. “Estamos en una realidad donde el teatro está muriendo por varias razones: la inseguridad, la falta de inversión estatal y el incumplimiento del Plan Nacional de Públicos que establece la Ley Orgánica de Cultura”, señala.
En ese marco, la temporada de la obra se concibe también como un proceso de continuidad. “Es muy importante terminar la temporada, dejar que durante enero la gente llene la sala con Shakespeare, dejar un Shakespeare muy rodado y muy rico”, comenta Sierra.
A pocas semanas del estreno, la respuesta del público ha resultado significativa para el equipo. “Siempre pensé que un Shakespeare de dos horas en el centro histórico tenía muchas resistencias. Pero estamos llenando todos los días. La recepción es muy grata y eso me está reconciliando con mi labor de director y con mi admiración absoluta por estos actores”, concluye.

¿Cuándo se presenta?
Trabajos de amor en vano se presentará hasta el 1 de febrero en el Estudio de Actores, con funciones todos los viernes a las 19:00, y los sábados y domingos a las 18:00.
Las entradas tienen un costo de $ 15 la localidad general, $ 7,50 para estudiantes, personas de la tercera edad y personas con discapacidad, y $ 4 para alumnos de la FAUCE.
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