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Imagen de Pinxame tomada después de su participación en las audiciones del Quito Fest 2025, en el mes de agosto.gustav.fo

Pinxame: “Nuestra magia es fusionar universos que se chocan”

Jabiera Guerra y Rafaela Valarezo forman este dúo, laboratorio de artes escénicas, música experimental y poesía

Me emociona escuchar música que me cuesta definir con palabras. 

Es una señal de que se trata de propuestas que no tratan de encajar en moldes preestablecidos, sino que muestran puntos de vista propios, vivencias íntimas, mundos únicos.

Tras haber escuchado y reescuchado en las últimas semanas el disco Diamante crudo de Pinxame (se pronuncia Pinchame), me asaltan en primera instancia términos como música industrial, dark, noise, que luego se ven matizados con elementos de folk, ambient, rap.

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Por eso quizá sea mejor apelar a las emociones para describir la música de este dúo quiteño. Podríamos hablar, entonces, de esa especie de ‘tranquilidad oscura’ o ‘dulzura siniestra’ que sobrevuela su obra.

Además, los sonidos son tan solo una parte de su arte, en el que el cuerpo es protagonista, no solo como movimiento sino también como presencia poderosa sobre el escenario o ante las cámaras.

En 2022, Jabiera Guerra y Rafaela Valarezo decidieron rendir tributo a mujeres poderosas cuya música las había marcado. 

Y cuando juntaron sus voces y sus experiencias vitales surgió una fuerza que las tomó por sorpresa incluso a ellas mismas. Esa fuerza se llama Pinxame.

Leí que en sus primeros shows no tenían nombre.

Jabiera: No teníamos nombre porque nunca tuvimos pensado hacer una banda o proyecto. Con Rafa dijimos: “Hagamos covers de distintas artistas mujeres”. Y dentro de esos covers había un tema de Rebe...

Pinxame mosquito.

J: Sí y así le pusimos al evento de covers, Pinxame. Cuando terminamos de cantar la primera noche, mucha gente nos decía: “Ustedes son Pinxame”. Y un amigo de Radio Cocoa, Juan Jaramillo, nos dijo: “Chicas, ustedes ya son una banda, son Pinxame”.

¿Fue un periodo de ir definiendo sonidos y enfoques? ¿O desde ese momento ya la tenían clara?

J: Siento que más bien fue un periodo de exploración, de juego, de una conexión como muy mágica entre Rafa y yo.

Me gustaría conocer sus referencias musicales.

J: Vienen de este primer show de covers. Con Rafa hicimos una playlist de artistas femeninas que nos movían y que queríamos explorar y aprender de ellas.

Se los pregunto porque juegan con sonidos dulces y delicados, pero también elementos más ácidos.

J: Ya poniendo nombres, Juana Molina, Bjork, Rebe, La Rosalía, La Chica son referencias. Siento que hay mucho esta oscilación entre cosas muy delicadas y también más oscuras. Esa es nuestra magia: fusionar universos que se chocan, pero también se mezclan de maneras muy interesantes.

Su manera de cantar tiene mucho de urbano, de tropical, pero también de rap.

J: Tenemos esta cosa urbana y electrónica y también como muy latina. Siento que destaca la dinámica y el ‘junte’ de voces de Rafa y yo.

Esa forma muy libre de cantar se adapta muy bien a sus líricas, que tienen un carácter más intimista.

J: La primera vez que cantamos juntas fue muy impresionante para las dos, nuestras voces se complementan un montón.

Rafaela, el hecho de que su mamá sea Margarita Lasso debe genera una presión inevitable.

Rafaela: Creo que hay una presión ahí, sobre todo porque mi madre es como la referencia que yo tengo de cómo debería verse una carrera musical, o cómo es hacer música, o hasta qué tipo de música.

Pinxame le ofrece la libertad de hacer música sin etiquetas. Incluso sin expectativas.

R: Obviamente ha habido en mí una búsqueda de una voz propia, de encontrar nuevos caminos. Siento que son también nuevas herramientas, nuevos momentos de creación, nuevas experiencias de cada una. Pero a la final siento que están canalizando como el mismo universo compartido y también ya las vivencias que no podemos compartir. Pero el universo de ella está en todo lo que yo hago, y también la voz de mi padre (el percusionista Pablo Valarezo).

Un proyecto interdisciplinario

Tanto en sus videos como en sus conciertos, se nota la importancia del cuerpo como medio de expresión, complementando la parte netamente musical.

J: Sí, fue muy chévere cuando se empezó a crear este proyecto porque había estas dos disciplinas desarrolladas en nosotras. Rafa, por su lado, tiene mucho más conocimiento y trayectoria en la música. Sus papás son músicos.

Jabiera, usted tiene formación en danza y además su mama, Carolina Váscones, es bailarina.

J: Tengo una trayectoria muy amplia en la escena. Mi mamá es bailarina y mi papá (Gerson Guerra) es actor del Teatro Malayerba. Yo nací en el universo de las artes escénicas, y Pinxame se fue creando mucho desde la escena.

¿Cómo trabajan esta parte más coreográfica? ¿A la par de la música o más bien después de que tienen definidos los sonidos?

J: Casi siempre hacemos la coreografía a partir ya del tema que tenemos, las pautas o premisas de movimiento que vamos a tener en las presentaciones. Pero siento que igual parte del sonido y de todo lo que se siente en lo musical, también está muy permeado por todas las experiencias y todos los shows escénicos que tuvimos. Y para los videos musicales también siento que fue muy importante esta narrativa del cuerpo. Siempre nos ligamos a eso para todos los videos, para todos los shows.

“Nuestras voces son el hilo conductor de Diamante crudo”  

Desde su lanzamiento en 2025, el disco debut de Pinxame, Diamante crudo, ha ido ganando oyentes y adeptos. Como nos cuenta Jabiera, “lanzamos nuestro disco dos años después de haber tocado más de 50 shows en Ecuador. Por eso siento que mucho de la música también se formó y se fue cocinando en el escenario”.

Considera que al tratarse de música no tan digerible a la primera escucha, atrapa mucho más al oyente cuando este disfruta también del show escénico. “Más que nada porque siento que todo lo que proyectamos y contamos viene desde nuestras entrañas, desde nuestro cuerpo, desde lo que sentimos, desde nuestra conexión, y eso es mucho más fácil verlo en las presentaciones”.

Parte de la grabación la hicieron en La Reina Records, con Damián Segovia y Martín Flies, que tienen el proyecto Miel y ayudaron al dúo a llevar la sonoridad un poco más lejos.

Asimismo, en La Bulla Producciones, donde trabajaron las cuerdas, voces y coros, con Omar Miranda. Y en Villa Celia registraron unos pianos. En el proceso también contaron con Renato Arias y Pablo Molina como técnicos de audio. La masterización la hizo Santi Navas.

“Siento que Diamante crudo es justamente, como el nombre lo dice, este diamante, esta piedra preciosa, pero en bruto, brusco también. Con todo lo que conlleva ser un diamante y también estar en esta tierra y atravesar por todas las atrocidades que vivimos”.

Como mencionó Jabiera antes, sobresalen “los viajes y atmósferas que crean nuestras voces. Y también el juego de que mientras una baja, la otra sube. Siento que nuestras voces son el hilo conductor del disco”.

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