
Oscar 2026: ¿la disputa a Mejor Actor está entre Chalamet y DiCaprio?
Revisa la guía de los cinco candidatos a Mejor Actor en los premios Óscar 2026. Analizamos sus posibilidades para ganar
Uno es el rey del ping-pong luchando contra un revolucionario mientras escucha una canción de Lorenz Hart. Ignora que dos hermanos gemelos viven horas de terror que superan la persecución que sufre un profesor e investigador brasileño. Estos son de los personajes que van tras el galardón bañado en oro. ¿Cuál sería el ganador? Aquí les dejo una guía.
Timothée Chalamet: Marty Mauser, en 'Marty Supremo'
Con nominaciones previas por Llámame por tu nombre (2017) y Un completo desconocido (2024), Timothée Chalamet llega al Óscar transformado en el más fuerte contendiente. Se debe a su capacidad actoral, utilizada para retratar a un antihéroe, y a su habilidad para mezclar interpretativamente a un ser humano que es un muestrario de arrogancia, narcisismo, ambición y violencia teñida de brío.
Pero lo asombroso es haber creado un estilo de actuación verdaderamente original y, por lo tanto, extraordinario y preciso. Timothée, lleno de arrojo y actitudes pendencieras, deja ver que el ping-pong es un deporte que destila pureza técnica, precisión y agilidad mental. Después de todo, eso era Marty Reisman (1930-2012), nombre verdadero de Mauser y figura que inspira el filme.
Leonardo DiCaprio: Bob Ferguson, en 'Una batalla tras otra'
Ya tiene un Óscar por El renacido (2016) y seis nominaciones previas, incluida la de este año. Ellas le han servido para convertirse en el verdadero rival de Chalamet.
En este filme, DiCaprio impone comedia absurda, drama profundo y se convierte en la fuerza emocional del largometraje.
Ello le permite demostrar su versatilidad, equilibrando vulnerabilidad e impulsivas reacciones, ya marcadas por el pasado del personaje que interpreta.
Su excelente actuación parece moverse en el terreno de lo fácil, de la naturalidad, pero es todo lo contrario.
En realidad, su trabajo permite al director sostener el frenesí que brota en la pantalla. Sin embargo, pese a sus méritos, no lo veo ganador.
Ethan Hawke: Lorenz 'Larry' Hart, en 'Luna azul'
Larry Hart (1895-1943) fue un letrista estadounidense que, en sociedad con Richard Rodgers (1902-1979), creó grandes musicales, entre ellos Pal Joey (1940), y melodías que todavia se escuchan como Blue Moon (1934) y My Funny Valentine (1937),.
Hawke luce irreconocible debido a las prótesis y al maquillaje. A ello añade voz nasal, inteligencia, patetismo, complejos y amaneramientos nerviosos. Hart medía apenas 1,52 m; Hawke, 1,79. Desde allí parte la construcción del personaje.
A esto se suma una interpretación física intensa y emocionalmente inmersiva, que retrata su lucha contra el alcoholismo, la depresión y el declive artístico. En otro año hubiera podido ganar el Oscar, pero están Chalamet y DiCaprio. Otra vez será.
Michael B. Jordan: los gemelos Elijah 'Smoke' y Elías 'Stack' Moore, en 'Pecadores'
Jordan sorprende al interpretar, doblemente, a dos hermanos gemelos. La violencia es la ejecución básica de los personajes. Michael B. Jordan se maneja con tal precisión que abarca ambos roles con solvencia.
Smoke es pragmático, severo, protector, calculador y retraído. Stack es carismático, extrovertido, soñador, amante del dinero y de espíritu libre. Buscan redención, pues son criminales. No se discute su talento ni su postulación.
Lo que abre dudas es otro factor: la sociedad estadounidense vive hoy muy pendiente de su pasado esclavista. Han pasado siglos desde que trajeron de África a seres humanos convertidos en esclavos.
La herida histórica permanece y, seguramente, algunos votantes lo tendrán en cuenta al momento de elegir. Es inevitable, digo yo.
Wagner Moura: Armando/Frnando Alves, en 'El agente secreto'
Wagner Moura es un actor brasileño y camaleónico, ganador ya del Globo de Oro por esta película. También triunfó en Cannes y este fin de semana se sabrá si logra el Oscar, un premio que poco a poco se va internacionalizando.
Su actuación es, sin lugar a dudas, una imagen del miedo y de la determinación. No es un héroe tradicional. Más bien es un ser desprevenido y asustado que intenta sobrevivir en el Brasil de 1977, después de la dictadura militar.
El conflicto interno queda en su mirada, en gestos que reemplazan las palabras. Un personaje que vive entre la razón y el miedo. ¿Posibilidades? Más o menos.
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