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Jorge Losa
Jorge Losa tiene 35 años.Cortesía

Jorge Losa en 'Corazón de Oro': “La vulnerabilidad no se actúa”

El Actor español radicado en México, vuelve a la ficción televisiva con Corazón de oro. Se estrena por ViX.

La ficción vuelve a marcar el pulso de la carrera de Jorge Losa. Tras un ciclo de alta exposición en realities, como lo fue su participación en La Casa de los Famosos México, el español regresa al melodrama con Corazón de oro, una nueva telenovela producida por Pedro Ortiz de Pinedo que lo coloca otra vez en el centro del oficio actoral. Esta vez con un personaje diseñado para crecer dentro de la trama hasta convertirse en un punto de tensión constante, según revela en exclusiva para EXPRESIONES.

El proyecto ya tiene fechas definidas para el público: el estreno será el 27 de febrero por ViX para Ecuador y el resto del mundo, y el 2 de marzo por el Canal de las Estrellas en México. Con ese marco, el actor adelanta cómo ha sido para él el cambio de formato, el tipo de desgaste emocional que exige una telenovela y el trabajo de construcción que ocurre desde la mesa de lectura, cuando empiezan a nacer conexiones con el elenco y aparecen decisiones que terminan de moldear al personaje.

En esta conversación, Jorge detalla su regreso a la actuación y el peso que tendrá su papel (Héctor Martínez) dentro de la historia y en la manera en que planea acompañar el estreno con dinámicas en redes para medir, en tiempo real, la reacción del público. Ahora que está enfocado en sus libretos, reafirma que siente un gran vínculo con Latinoamérica, pero que a sus 35 años comienza a sentir curiosidad por abrir también puertas en su España natal.

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Ecuador le trae recuerdos por su paso por realities. ¿Qué recuerda de esa etapa?

Me trae muy buenos recuerdos. Tengo excompañeros de por allá y en algún momento estuve en un reality; no en Ecuador como tal, pero sí con compañeros de allá en Calle 7. He estado en contacto con ellos, por ejemplo Mario Vélez, que es un gran amigo mío.

Hace poco entró a la producción de una nueva telenovela, que es Corazón de oro. ¿Cómo se ha sentido al desapegarse del reality y volver a una telenovela?

Tiene sus diferencias. El reality me desgasta mucho. La telenovela también es desgastante, pero de otra forma. Estar en contacto con tus emociones suele ser incómodo porque te sientes vulnerable, pero eso es lo bonito de la actuación. En el reality te expones tú; en la actuación te escondes detrás de un personaje al que le prestas tus armas, tus emociones y tu memoria emotiva. Para mí es diferente. Será porque disfruto más la actuación desde ese punto.

¿Se sumaría, si existiera, a una telenovela en grabación y transmisión de 24/7?

Me parecería fascinante. Sería muy agotador, pero un experimento bien bonito. Se asemejaría más al teatro, y yo amo el teatro. Si me dices qué prefiero, televisión o teatro, te digo teatro.

¿Por qué teatro?

Es la base. Yo comencé haciendo mucho teatro; me dio tablas increíbles. En teatro estás tres horas metido en un personaje. Es agotador y fascinante porque no puedes salir ni por un instante. Desde la tercera llamada hasta que finaliza la obra, eres ese personaje. Y cuando pasas tanto tiempo dentro de él, empiezas a conocer detalles que se vuelven grandes diferencias.

Héctor, su nuevo reto

Ahora está llevando en su piel a Héctor, en Corazón de oro. ¿Qué diferencias y similitudes tiene con él?

Es muy bonito porque se sabe que los personajes acaban eligiéndote. Cuando leo un personaje, por más diferente que sea, siempre encuentro cosas que me resuenan. Digo “yo esto lo tengo”, “yo también soy así”. Todos actuamos por algo, por antecedentes, y los melodramas te arrastran a ese lugar.

¿Héctor es villano o es bueno?

Para mí es bueno. Pero si tengo que hablarte de efectos teóricos, está encasillado dentro de los villanos.

Es decir, una moralidad más rica, no tan blanca ni negra.

Sí. Como actor siempre lo tienes que defender; no debes juzgarlo. Pero sí, dentro del árbol del proyecto está más hacia lo antagónico. Va por él, para él, hacia su objetivo y en algún momento sí pisa algún callo.

¿Cree que el público lo va a defender o lo va a odiar?

Yo creo que ciertas mujeres lo van a querer. Lo van a criticar también, pero le van a agarrar un cariño. Van a decir “yo también quiero que me toque un Héctor en mi vida”.

¿Cómo lo atrapó Corazón de oro? ¿Cómo llegó a usted este proyecto?

Fue algo mágico porque yo andaba en otro proyecto y chocaban fechas. Las producciones se pusieron de acuerdo. Me he encontrado con muchos ángeles en mi carrera. Me dieron el casting, lo abordé bien, desde el momento uno vieron que era yo. Fue muy bonito ver el elenco, reencontrarme con compañeros con los que ya había trabajado, con confianza y respeto.

¿Cómo fue el trabajo inicial con la dirección?

Nos sentamos a la mesa, hicimos combinaciones, duplas, improvisaciones con compañeros con los que íbamos a compartir escenas. Empezaron a nacer miradas, conexiones y cosas que le dieron vida a cada personaje. La visión que yo tenía de Héctor era muy semejante a la de los directores, entonces machó inmediato y pudimos pulirlo.

En términos de historia, ¿qué tanto peso tiene Héctor dentro de la trama?

Empieza a meterse y a agarrar fuerza. Va de menos a más. Se mete en el núcleo familiar como la humedad, hasta volverse la piedra en el zapato de más de uno. Termina haciendo mucho ruido con personajes principales.

¿Cómo va el rodaje?

Empezamos los primeros días de diciembre. No sé cuántos capítulos completos porque se graba salteado. El otro día me tocaron escenas de capítulos cuarenta y tantos y dije “ah, mira, ya vamos por los cuarenta y tantos”. Está bastante adelantada.

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¿Por qué diría que tiene un corazón de oro?

Siento que soy una persona con la que puedes contar. Me gusta estar para mis amigos, escuchar. Hay problemas que no tienen solución inmediata, pero escuchar hace una gran diferencia. Soy confiable y noble. Eso me lo da mi familia y también mi ciudad, Albacete. Somos muy pueblo, muy campechanos.

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