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Bolívar Parra
Bolívar Parra.Créditos: Juan Pablo Castillo

Bolívar Parra: De fotógrafo a protagonista con el libro de Guillermo Lasso

El fotoperiodista presenta el libro en el que retrata la cotidianidad del poder desde su mirada como fotógrafo presidencial

Bolívar Parra Morán está acostumbrado a pasar desapercibido. Intentar ser solo una sombra, un ente del que apenas se sabe por el característico click del disparador, es el truco que pone en práctica cada vez que cubre un acontecimiento. Por eso, ahora que está frente a una cámara, la sensación es la de sacarlo de su hábitat natural.

El fotoperiodista, que capturó una parte de la historia política del Ecuador con su lente y paciencia, presenta el libro Cruzar el umbral: Guillermo Lasso Mendoza desde el otro lado, un recuento de su archivo como cronista visual y testigo cercano del expresidente de la República.

Escrito y fotografiado por el guayaquileño, el libro está encaminado a mostrar imágenes que, más allá de la inmediatez de la política, construyen una historia dentro y fuera de Carondelet. Un relato que avanza como una cámara intrusa por los pasillos del Palacio presidencial, pero con la libertad suficiente para retratar la cotidianidad y los asuntos más trascendentales del poder. En esta entrevista le cuenta a EXPRESIONES sus motivaciones y sorpresas al ir con cámara en mano por el mundo y los temas más delicados de la administración nacional.

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Más allá del lente

En su trabajo siempre ha estado detrás de la cámara, ¿cómo vive este cambio de rol?

Es muy raro, la verdad. Durante más de 15 años estuve del otro lado: yo no entrevistaba, yo fotografiaba. Siempre estaba pendiente de la producción, de la luz, del encuadre, del momento. Estar ahora aquí, siendo el entrevistado y el fotografiado, se me hace súper extraño. Incluso vengo y voy con mucho más cuidado al responder, porque nunca estuve acostumbrado a estar en este lugar.

¿Cómo se siente tener el foco sobre usted?

Ser el protagonista es algo que todavía me cuesta asimilar. Estoy consciente de que esto ocurre por el lanzamiento del libro Cruzar el umbral, que gira alrededor de Guillermo Lasso desde el otro lado, pero aun así no deja de ser extraño. Yo tengo mentalidad de periodista. No me considero artista, me considero periodista. Y el periodista, por definición, no es la noticia.

Entonces, ¿este momento va contra de sus paradigmas profesionales?

No diría que va en contra, pero sí me saca completamente de mi zona de confort. Siempre he tratado de mantener un perfil bajo. Creo que un buen fotógrafo de prensa debe tener la capacidad de mimetizarse, de camuflarse, de convertirse casi en una sombra. Tener el spotlight encima, que ahora se enfoque en mí, me descoloca un poco.

Su filosofía como cronista gráfico es “tienes que ser la sombra”. ¿Le molesta la atención que hoy recibe?

No es que me incomode la atención como tal, sino que nunca estuve acostumbrado a ser el centro. Me tranquiliza pensar que esto es pasajero, que no voy a estar siempre en el ojo público. Sé que será algo puntual, de un tiempo corto. Eso me ayuda mucho a vivirlo con más calma. Lo estoy disfrutando, pero desde un lugar muy humilde. No me creo nada distinto por esto. Simplemente entiendo que es parte del proceso del libro y de lo que se está contando.

Y en ese sentido, ¿cómo ve a Guillermo Lasso compartiendo con usted este protagonismo, siendo él el eje del libro?

El presidente Lasso tiene una inteligencia emocional muy grande. No se le suben los humos. Eso es algo que siempre admiré de él. Mucha gente cree que, por haber sido presidente, por ser empresario, por tener recursos, es una persona distante. Y es todo lo contrario. Es muy aterrizado, le gusta servir a la gente y tratar bien a quienes lo rodean.

Mucha gente ubica el inicio de este archivo en los famosos zapatos rojos del 2019. ¿Coincide con esa idea?

No. Para mí el inicio real fue en 2012, durante su primera campaña presidencial. Yo trabajaba en Diario EXPRESO y me tocó fotografiar a los candidatos. Fue la primera vez que retraté a Guillermo Lasso. En el libro rescato esas primeras imágenes.

Bolívar Parra para EXPRESIONES.
Bolívar Parra para EXPRESIONES.Juan Pablo Castillo

Cuando lo que ves se convierte en un libro...

¿En qué momento dice: “Esto no es solo archivo, esto tiene que ser un libro”?

Lo recuerdo claramente. Caminábamos por los pasillos de Carondelet y el presidente, de repente, me dijo: “Bolívar, al terminar tenemos que hacer un libro”. Ahí todo cobró sentido. Yo tenía muchísimo material que no se publicaba y que, sin embargo, contaba historias que merecían ser vistas.

¿Eso cambió su manera de trabajar?

Totalmente. Empecé a documentar mucho más. Me hice de una libreta, una pluma, anotaba todo. Hacía selecciones paralelas, me apoyaba mucho en Instagram y en los textos que acompañaban las fotos. Aun así, siento que pude haber documentado mejor.

En este proceso, ¿se arrepiente de algo?

De no haber captado más detalles pequeños. Más gestos, más momentos que parecen mínimos, pero que dicen mucho. Tengo una buena selección, pero siempre queda la sensación de que algo más se pudo haber contado.

Muchas de esas imágenes no se publicaban por razones comunicacionales. ¿Eso generó tensiones?

Sí. Yo siempre creí que lo correcto aburre. Las fotos institucionales eran correctas, pero no siempre conectaban. Yo discutía, siempre desde lo profesional, buscando sorprender. A veces ganaba, la mayoría de veces no.

¿Cómo manejaba el “no”?

No me molesta que me digan que no. Me molestan los argumentos débiles. Si me explican por qué una foto no debe salir, lo entiendo. Si no, discuto.

Retrato de Bolívar Parra.
Retrato de Bolívar Parra.Juan Pablo Castillo (@juanpablocastillo.studio)

En algún punto se convierte prácticamente en la sombra del presidente. ¿Cómo se logra esa confianza?

Estando siempre ahí y pasando desapercibido. Logré que se sintiera cómodo con mi presencia, que supiera que no iba a hacer nada que lo comprometiera. Eso no se logra de un día para otro.

Ese nivel de cercanía también implicó sacrificios personales.

Muchísimos. Me mudé a Quito, viajaba constantemente. Entré a la presidencia con un matrimonio saludable y eso fue clave. Mi esposa se quedó en Guayaquil con nuestras hijas, sosteniendo todo. Siempre es más duro para quien se queda.

¿Dónde se trazaba el límite entre lo público y lo privado?

Cuando sentía que algo era demasiado íntimo, bajaba la cámara. Yo era el fotógrafo del presidente, no de la familia. Si él me invitaba a fotografiar, lo hacía; si no, respetaba.

¿Y en reuniones sensibles?

Aprendí a salir cuando la conversación se ponía interesante. Ya había información que no me correspondía conocer.

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¿Cuánto material acumuló en ese tiempo?

Entre tres y cuatro terabytes solo de mi archivo. Siempre trabajé con Canon, aunque ahora estoy cuestionándome cambiar.

¿Alguna vez perdió la foto perfecta?

Todos los días. La fotografía sucede en fracciones de segundo. Lo importante es estar preparado, porque muchas veces el momento vuelve.

Para cerrar, ¿tiene una foto favorita?

Más que fotos, colecciono momentos. Esos son los que realmente se quedan.

Créditos

Créditos: Juan Pablo Castillo (IG: @juanpablocastillo.studio).

Producción: Alejandra Cereceda. Maquillaje y peinados: Ana Gaby Rodríguez

(IG: @anagaby.makeupartist). Estilismo: Israel Plaza (IG: @israel_plaza).

Vestuario: Buggatti (IG: @buggatti_ecuador). Locación: The Harbor Lounge (IG: @harbor.ec).

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